Rutina
-¡Abuela! ¿Dónde esta mi camiseta azul?- le gritaba a mi abuela desde mi habitación mientras desordenaba el armario en busca de la dichosa camiseta.
Soy Bianca, tengo dieciseis años y vivo en una casita en mitad del bosque de Asturias, España, con mi abuela y mis tres hermanos. Soy pálida con el rostro lleno de numerosas imperfecciones, tengo el pelo color marrón apagado que sobrepasa mi hombro con unos rizos irregulares. Mis ojos son verdes, pero no un verde vistoso sino un verde apagado y sin vida, pero apenas se aprecian, ya que llevo unas gafas horribles de culo de vaso. Yo me había empeñado en llevar lentillas pero mi querida abuelita no me daba permiso para ello. También tenía que llevar aparato, genial, lo único más o menos decente era mi cuerpo pero no era nada fuera de lo habitual.
¡Por fin! ¡La dichosa camiseta! En cuanto me la puse bajé corriendo las escaleras dirigiéndome a la cocina. Al entrar, engullí las tostadas de mantequilla que me había preparado mi abuela de un solo mordisco mientras me atragantaba.
-¡Ala! ¡Después dicen que el bestia soy yo! -dijo César mientras se carcajeaba de mi manera de engullir.
César es mi hermano mayor, tiene dieciocho años. Es muy pálido con el rostro perfecto, con el pelo de color negro azabache que siempre llevaba engominado. Era muy fuerte y musculoso. Llevara, la camiseta que llevara siempre se le marcaban los bíceps y los abdominales. Es muy inteligente, aunque eso de utilizar la inteligencia que poseía y eso de los neuronas creo que lo desconocía. Él es quien me suele llevar al instituto en su coche, sino ocurría nada , claro está.
-Si has terminado de comer como un animal, coge la mochila y vamos para el coche, anda -me sonreía de manera burlona mientras clavaba esos ojos marrones café en los míos.
Salía de mi casa mientras que mi hermano ya estaba sacando el Citroën tres de color negro de nuestra cochera particular. Lo había tuneado con unos trivales plateados a los lados y llevaba un atrapasueños en el espejo central que se situaba entre el asiento del piloto y el copiloto. Me acomodé en el asiento del copiloto a la vez que mi hermano ya iba a toda pastilla por la carretera que llevaba a mi instituto.
Al llegar al instituto me bajé del coche y me despedí de mi hermano antes de entrar a clase. Ahí ya se encontraba mi amiga Hilary, que era morena muy parlanchina y simpática con la piel de un tono carne normal. Me recibió con una sonrisa mientras ya empezaba la aburrida y horrible clase de matemáticas a primera hora.
La jornada escolar transcurrió con normalidad y ya estábamos saliendo de la clase hacia la puerta del instituto. Mi hermano ya tenía el Citroën aparcado en la puerta con la canción de "Sexy and I know it" de LMFAO a toda pastilla mientras todas las chicas lo miraban y sonreían de forma, sinceramente, tontísima.
Me subí en el asiento trasero y comenzamos la marcha hacia nuestra casa.
Cuando por fin me bajé del coche y entré a mi adorada casita en el bosque, rodeada de naturaleza y árboles por doquier, lo primero que ví fue a mis dos hermanos pequeños enganchados a la maldita videoconsola.
-Hola viciados- Les saludé con una sonrisa burlona mientras ya subía las escaleras hacia mi habitación.
Me puse a hacer mis deberes mientras escuchaba música de todo tipo cuando mi abuela entró a mi habitación.
-¿Se puede, cielo? -Me miró con una sonrisa de oreja a oreja.
Mi abuela, era la clase de abuela marchosa que le cae bien a todo el mundo. Era rubia, muy simpática y comprensiva. Tenía 59 años pero aparentaba 50 además que su alma era un espíritu lleno de felicidad y alegría que contagiaba a todo el mundo.
-Sí, por supuesto abu, pasa.
-Quería regalarte esto por tu cumpleaños pero es que, sinceramente, no puedo esperar a vertelo puesto -Se río.
-Claro, abuela , ¿De qué se trata?
Mi abuela extendió la mano con una cajita de terciopelo negro con un lazo dorado que la rodeaba.
Abrí la caja muy entusiasmada, pero muy minuciosamente porque no quería estropearla. En su interior había una gargantilla con una luna en cuarto creciente de Cristal en un tono más o menos plateado, y en uno de sus lados se hallaba una pequeña estrella dorado de ocho puntas en la que en el centro tenía incrustido en diamante precioso y reluciente.
-Abuela... -empecé a tartamudear como una idiota- Es precioso abuela , muchísimas gracias -Me lancé a abrazarla mientras que mi abuela se reía de esa forma que ella sola sabía hacer.
-Lo siento pero es que no podía esperar.
-De verdad, abuela es precioso.
-No tienes nada que agradecerme así que póntelo y disfrútalo , cariño -Me acarició la mejilla con una sonrisa cálida y cariñosa.
Mi abuela bajó las escaleras y se fue a la cocina mientras que yo ya me colocaba mi deslumbrante gargantilla nueva con una sonrisa. En ese preciso instante mi amiga Julia me llamó para quedar un rato e ir a dar una vuelta por el centro comercial. A mí no me gustaba mucho ir de compras, ya que no podía arreglar nada con este horrible rostro, pero por hacer compañía a una de mis amigas, no me importaba.
Cogí el chaquetón y me dispuse a disfrutar una tarde con mi amiga.
Julia tiene dieciocho años, tiene los ojos azules y la piel con un tono normal. Su pelo es negro y lo lleva liso por el hombro y había repetido dos veces , por lo tanto iba a mi clase. Si os digo la verdad, Julia era la clase de chica que le gustaba coquetear con todos los chicos porque sabía de sobra que podría tener a quien quisiera cuando quisiera y en donde quisiera si se lo proponía y ,si os digo la verdad, eso me daba bastante rabia porque yo era la tonta que siempre iba detrás de ella espantándole a los moscardones pesados.
Cuando terminamos de comprar , decidí decirle lo que opinaba respecto al tema.
-Julia... em... Considero que no deberías de coquetear con tantos chicos, no sé.-Aguardé su respuesta en silencio mientras le miraba a los ojos.
Pareció que mi comentario le ofendió muchísimo y se puso de mala leche conmigo.
-¡¿Cómo?! Lo que pasa es que estas celosa de mí porque yo soy un bellezón y tú no. Lo que te ocurre es que estas celosa de mí y no sabes decírmelo de otra manera . ¡Te odio Bianca Luz, eres la peor amiga del mundo! -Cogió el autobús y se fue por su cuenta.
Decidí no hacerle ni caso y llamé a César para que viniera a por mí en la entrada del centro comercial y le conté toda la historia durante el trayecto.
Había que admitirlo, estaba muy enfadada con Julia y no pensaba disculparme por nada del mundo, algo que tenía que reconocer acerca de mi misma es que era muy orgullosa y que nunca pedía perdón a menos que fuera necesario y preciso. Así que decidí subirme a mi habitación y ordenar el nuevo conjunto que me había comprado esa misma tarde. Cuando terminé de recoger mi habitación bajé a ver la tele con mis dos hermanos pequeños mientras echábamos unas risas en el comedor.
Jorge , era mi hermano más pequeño, tiene doce años, es morenito de piel con los ojos marrones muy claritos y el pelo rubio. Es un tormento pero lo quiero mucho. Es la cosa más pesada y cariñosa del mundo al mismo tiempo.
Jack, era el hermanito mediano. Tiene catorce años, con el tono de piel normalito, los ojos negros al igual que su cabello. Le encantaban los videojuegos y estaba hecho un experto en la informática. A veces era insoportable pero siempre estaba dispuesto a echar un cable cuando se le necesitaba.
Ya eran las diez y mi abuela siempre nos mandaba a dormir a esa hora porque sino decía que iríamos cansados al instituto y eso bajaría nuestro rendimiento laboral y estudiantil, en fin, sus paranoias mentales.
Besé a todos mis hermanos en la mejilla antes de subir escaleras arriba hacia mi cuarto. La verdad es que esto de tanto subir y bajar escaleras había conseguido que tuviera un cuerpo decente, de eso no me podía quejar.
Me quedé mirando la luna llena desde mi ventana mientras observaba el maravilloso paisaje arbóreo que se disponía a mi alrededor, eso de vivir en medio del bosque me encantaba. Cuando ví que ya llevaba más de media hora mirando la Luna, decidí acostarme y pensar que mañana ya sería un nuevo día repleto de nuevas experiencias y nuevas emociones.
Aquella noche fue horrible, no pude dormir nada. Todo estaba lleno de pesadillas horribles mientras las malditas palabras de Julia retumbaban en mi casa como si estuvieran en los altavoces del coche de mi hermano "Lo que pasa es que soy un bellezón y tú no. Estas celosa... celosa... celosa...". No paraba de dar vueltas y vueltas en la cama pensando en toda la conversación. Julia tenía razón, ella era un bellezón y yo no, no me podía poner a su altura e intentar ser lo que no soy. ¿Para que engañarme? Era un ser horrible y lo seguiría siendo para siempre. No podría coquetear con ningún chico en toda mi vida, siempre estaría detrás de Julia como su sombra, espantándole a los chicos que no le gustaban o que no eran de su agrado.
Las lágrimas se dibujaban en mis ojos verdes apagados y comenzaban a caer por mi imperfecto rostro como si de una catarata se tratase mientras que la luz de la Luna llena me iluminaba desde la ventana. Contenía los estúpidos sollozos que emitía mientras lloraba para que nadie que estuviera durmiendo me escuchara. Era inútil, siempre seguiría a la sombra de Julia como un perrito faldero que no sabe hacer nada más.
Al final terminé durmiéndome a las tres de la mañana y a las seis y media ya sonaba el maldito despertador de mi móvil con la canción de Neutro Star Collision "Love is Forever" de Muse. Apagué la alarma mientras mis cansados pies avanzaban hacia el cuarto de baño que tenía en mi habitación sin ánimo ninguno por empezar un nuevo día. Me lavé la cara a un medio dormida, era patético ver como no atinaba a coger la toalla y secarme el rostro. Cuando al fin conseguí secarme la cara pasé mis dedos por mi rostro y me quedé bastante extrañada. Espera un momento... Todo mi rostro está liso, es imposible... debo de tener los dedos dormidos o algo. ¡Au! vale, mis dedos nos estaban dormidos, lo comprobé mientras me mordía uno levemente. Mi vista se fue agudizando de una manera bestial, veía con nitidez todo lo que me rodeaba. Pasé la lengua por mis dientes sintiendo como todos estaban alineados de manera perfecta. No podía ser, estaba soñando. Me dí la vuelta corriendo para mirarme en el espejo cuando de repente contemplé mi reflejo en el gran espejo del cuarto de baño...
Que lindo, me dio mucha pena al principio pero al final Bianca se pone linda, espero que todo se arregle y no se sienta mal consigo misma y que se arreglen las cosas con Julia o no, talvez solo fue un enojo temporal.Besos
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