Tiempo
-No sabía que a Blancanieves le gustaban las manzanas de caramelo - su voz sonó muy cerca de mi oído cuando me giré para verle mejor el rostro.
Era Kenai que me dedicaba una de sus mejores sonrisas mientras clavaba esos penetrantes ojos grises en los míos. No sabía que hacía en la feria, pero apuesto a que Julia tenía algo que ver con esto, estaba más que segura. No pude evitar sonreirle yo también al ver tal expresión en ese rostro que tanto me había atraído.
- A decir verdad, Blancanieves prefiere las manzanas de caramelos a las normales. Las de caramelos tienen un toque dulce que las normales no tienen - Sonreí clavando mis ojos verdes pardos en los suyos grises.
-Esa información no la ponía en los cuentos- me respondió siguiéndome el juego.
-Los cuentos siempre tienen algún misterio que resolver ¿no?
-Molto Vero -Me sonrió de nuevo acercándose más a mí.
Casi me derrito al escuchar ese perfecto acento italiano además su tono de voz no lo hacía menos irresistible. ¿Por qué me atraía como un imán a su cuerpo? Apenas lo conocía un día y no podía resistirme a sus electrizantes miradas, no podía ser tan enamoradiza, ¿y si él no sentía nada por mí?
En ese instante William y si grupo aparecieron justo detrás de Kenai entre carcajadas sonoras y comentarios estúpidos, como siempre.
-Hola Bibi, no sabrás por casualidad donde está tu amiguita Julia, ¿verdad?- William se planto a unos centímetros de mi rostro con una sonrisa chulesca con aires superiores cuando me percaté de que Kenai lo estaba asesinando con la mirada.
-Me temo que mi "amiga" Julia está subiéndose a esa cosa que tiene pinta de que se va a caer de un momento a otro-le señalé una atracción que parecía inestable y que , además, era muy peligrosa. Lo alejé de mi colocándole la mano en el pecho y echándolo hacia atrás de una forma bastante brusca.-Y no te acerques tanto si no quieres salir malparado, William.
Noté las risas de Julia y todo su séquito de eso que se hacían llamar sus "amigas", para mí eran más como unos perros falderos que solo iban con ella por el simple hecho de que era guapa y tenía todo lo que quería, en pocas palabras, más que puro interés.
William y Julia comenzaron a hablar mientras todos los chicos de la pandilla de William me estudiaban con la mirada, eso era algo que yo no soportaba para nada así que, decidí dejarlos mal.
-¿Queréis una foto mejor? Así podréis estar mirándome toda la noche.
William comenzó a reírse del corte que les había metido mientras todos los demás ironizaban sus risas reprochándome el tajo que les acababa de meter. En fin, Julia empezó a seguir coqueteando con Kenai mientras que yo decidí irme a casa.
-Será mejor que me vaya ya, mi abuela mi espera para cenar en casa.
-Oh vamos, quédate -Insistió Julia jugueteando con los cabellos de Kenai.
-No de verdad, tengo que irme- Tenía que marcharme antes de que me tirará encima de Julia para arrancarle los pelos.
Me adentré en el bosque para atajar, lo sé, a una chica de mi edad tal vez le daría miedo ir por el bosque por la noche, pero el bosque era prácticamente como mi otra casa y no le tenía ningún miedo , además, estaba precioso bajo la luz de la luna llena. Caminé durante unos diez minutos cuando por fin llegué a casa cuando ví un coche bastante familiar aparcado en la puerta de mi hogar. Era ese condenado Porsche Panamera Turbo S de color negro, y su dueño seguramente ya estaba en el interior de mi acogedora casa con mi cariñosa abuela así que me di prisa en entrar a esta. Cerré la puerta a mi paso cuando vi a Kenai sentando en el sofá de mi salón riéndose con mis tres hermanos y charlando de forma amistosa con mi abuela. Cerré la puerta a mi paso y me quedé mirándolos desde el recibidor cuando mi abuela se percato de mi presencia.
-Hola tesoro, tu amigo Kenai ha venido a comprobar que llegabas bien de la feria, quería ofrecerse a llevarte él pero estaba ocupado- Si... estaba ocupado dejándose seducir por Julia, una gran ocupación sin duda.
-No era necesario, yo me puedo cuidar solita - Le dediqué una mirada cargada de desdén y de malas intenciones a Kenai mientras subía las escaleras hacia mi habitación con una velocidad vertiginosa.
Cuando llegué arriba entrelacé las manos entre mis cabellos con nerviosismo , ¡¿Pero qué hacía este idiota aquí?! Y lo más importante... ¡¿ Cómo demonios sabía dónde vivía?! Esto era horrible, hace menos de una hora se estaba dando el lote con mi ex-mejor amiga y ahora estaba en mi casa charlando con mi abuela y riéndose con mis hermanos para saber si yo estaba bien, la gente es como una veleta, va hacía donde le diga el viento, en cambio la gente se deja llevar por el más puro y sencillo interés. En fin, no me era de extrañar, todos los hombres son iguales y este tipo de cosas ya no me importaban lo más mínimo.
Escuché el coche de Kenai arrancar y , acto seguido, salió disparado hacia la carretera mientras que mi abuela ya subía para darme la charla. Si, esa charla iba a ser interminable, lo presentía.
Me levanté después de haber dormido toda la noche del tirón, al fin y al cabo la charla de mi abuela no fue tan mortal como me esperaba, solo me pidió que no fuera tan borde con Kenai, ya que él solo intentaba conocerme mejor. En fin, habrá que darle una oportunidad al muy condenado y deseado.
Cuando llegué al instituto en el coche de mi hermano César, después de un largo viaje escuchando los pesados comentarios sobre lo buen "tío" que era Kenai, me bajé y me dirigi a la puerta dónde estaba Hilary hablando con Angy y Lorena. Ellas también son mis amigas y nos llevamos muy bien la verdad. Angy es parecida a Hilary solo con el pelo más largo y ondulado y Lorena es morenita con el pelo cortito negro y liso con los ojos negros como el carbón.
Me uní a la conversación mientras que William ya venía directo a acoplarse cuando Hilary lo echo a bofetada limpia. Jajaja, era bastante chistoso ver a Hilary pegar de esa manera, era claro que eran bofetones cariñosos, aún así William se merecía que se los diesen más fuerte.
Empezamos la jornada con nada más y nada menos que uno de los famosos ... ¡Exámenes de inglés de nuestro querido Peter, alias Our Teacher! Jajaja, era uno de los profesores más enrollados y a toda la clase nos caía bien. Comencé a hacer el examen pero hubo algo que me distrajo sumamente. Era una especie de olor, un aroma que me estaba volviendo loca, venía de uno de los asientos cercanos a mí. ¿Cómo era posible que me percatará de esos olores con total minucia? Era como sí captara todos los matices, era como un irresistible olor a chocolate fundido con un pequeño toque fresco a bosque, dos de los olores que más me atraían. Pasé por alto la capacidad que tenía para percatarme de ese tipo de olores con tanta precisión, tenía un nuevo objetivo, encontrar a la persona que olía así, pero antes tenía que terminar el examen.
Justo cuando escribí la última letra, Peter ya estaba recogiendo los exámenes y todos nos levantábamos para charlar un rato antes de la siguiente clase. Yo hice como si fuera a tirar un papel mientras que me paseaba por todas las mesas hasta conseguir me objetivo, encontrar ese olor que me estaba volviendo loca por segundos. Seguía buscando sin éxito, cuando lo sentí tan cerca de mí que casi no me dió tiempo a reaccionar. Me dí la vuelta y vi que era Kenai clavándome la mirada de forma seria mientras que lo encontré, él era quien olía de esa manera y estaba a punto de pegarme un tiro. Tuvo que controlarme bastante para no tirarme a su cuello para poder inhalar ese olor más cerca pero entonces me percaté de algo, Kenai tenía tatuado un pequeño Sol en el lado derecho del cuello. ¿Desde cuándo llevaba un tatuaje? Estaba claro que me acababa de dar cuenta, cerré los ojos con fuerza y respiré profundamente para tranquilizarme.
Noté las risas de Julia y todo su séquito de eso que se hacían llamar sus "amigas", para mí eran más como unos perros falderos que solo iban con ella por el simple hecho de que era guapa y tenía todo lo que quería, en pocas palabras, más que puro interés.
William y Julia comenzaron a hablar mientras todos los chicos de la pandilla de William me estudiaban con la mirada, eso era algo que yo no soportaba para nada así que, decidí dejarlos mal.
-¿Queréis una foto mejor? Así podréis estar mirándome toda la noche.
William comenzó a reírse del corte que les había metido mientras todos los demás ironizaban sus risas reprochándome el tajo que les acababa de meter. En fin, Julia empezó a seguir coqueteando con Kenai mientras que yo decidí irme a casa.
-Será mejor que me vaya ya, mi abuela mi espera para cenar en casa.
-Oh vamos, quédate -Insistió Julia jugueteando con los cabellos de Kenai.
-No de verdad, tengo que irme- Tenía que marcharme antes de que me tirará encima de Julia para arrancarle los pelos.
Me adentré en el bosque para atajar, lo sé, a una chica de mi edad tal vez le daría miedo ir por el bosque por la noche, pero el bosque era prácticamente como mi otra casa y no le tenía ningún miedo , además, estaba precioso bajo la luz de la luna llena. Caminé durante unos diez minutos cuando por fin llegué a casa cuando ví un coche bastante familiar aparcado en la puerta de mi hogar. Era ese condenado Porsche Panamera Turbo S de color negro, y su dueño seguramente ya estaba en el interior de mi acogedora casa con mi cariñosa abuela así que me di prisa en entrar a esta. Cerré la puerta a mi paso cuando vi a Kenai sentando en el sofá de mi salón riéndose con mis tres hermanos y charlando de forma amistosa con mi abuela. Cerré la puerta a mi paso y me quedé mirándolos desde el recibidor cuando mi abuela se percato de mi presencia.
-Hola tesoro, tu amigo Kenai ha venido a comprobar que llegabas bien de la feria, quería ofrecerse a llevarte él pero estaba ocupado- Si... estaba ocupado dejándose seducir por Julia, una gran ocupación sin duda.
-No era necesario, yo me puedo cuidar solita - Le dediqué una mirada cargada de desdén y de malas intenciones a Kenai mientras subía las escaleras hacia mi habitación con una velocidad vertiginosa.
Cuando llegué arriba entrelacé las manos entre mis cabellos con nerviosismo , ¡¿Pero qué hacía este idiota aquí?! Y lo más importante... ¡¿ Cómo demonios sabía dónde vivía?! Esto era horrible, hace menos de una hora se estaba dando el lote con mi ex-mejor amiga y ahora estaba en mi casa charlando con mi abuela y riéndose con mis hermanos para saber si yo estaba bien, la gente es como una veleta, va hacía donde le diga el viento, en cambio la gente se deja llevar por el más puro y sencillo interés. En fin, no me era de extrañar, todos los hombres son iguales y este tipo de cosas ya no me importaban lo más mínimo.
Escuché el coche de Kenai arrancar y , acto seguido, salió disparado hacia la carretera mientras que mi abuela ya subía para darme la charla. Si, esa charla iba a ser interminable, lo presentía.
Me levanté después de haber dormido toda la noche del tirón, al fin y al cabo la charla de mi abuela no fue tan mortal como me esperaba, solo me pidió que no fuera tan borde con Kenai, ya que él solo intentaba conocerme mejor. En fin, habrá que darle una oportunidad al muy condenado y deseado.
Cuando llegué al instituto en el coche de mi hermano César, después de un largo viaje escuchando los pesados comentarios sobre lo buen "tío" que era Kenai, me bajé y me dirigi a la puerta dónde estaba Hilary hablando con Angy y Lorena. Ellas también son mis amigas y nos llevamos muy bien la verdad. Angy es parecida a Hilary solo con el pelo más largo y ondulado y Lorena es morenita con el pelo cortito negro y liso con los ojos negros como el carbón.
Me uní a la conversación mientras que William ya venía directo a acoplarse cuando Hilary lo echo a bofetada limpia. Jajaja, era bastante chistoso ver a Hilary pegar de esa manera, era claro que eran bofetones cariñosos, aún así William se merecía que se los diesen más fuerte.
Empezamos la jornada con nada más y nada menos que uno de los famosos ... ¡Exámenes de inglés de nuestro querido Peter, alias Our Teacher! Jajaja, era uno de los profesores más enrollados y a toda la clase nos caía bien. Comencé a hacer el examen pero hubo algo que me distrajo sumamente. Era una especie de olor, un aroma que me estaba volviendo loca, venía de uno de los asientos cercanos a mí. ¿Cómo era posible que me percatará de esos olores con total minucia? Era como sí captara todos los matices, era como un irresistible olor a chocolate fundido con un pequeño toque fresco a bosque, dos de los olores que más me atraían. Pasé por alto la capacidad que tenía para percatarme de ese tipo de olores con tanta precisión, tenía un nuevo objetivo, encontrar a la persona que olía así, pero antes tenía que terminar el examen.
Justo cuando escribí la última letra, Peter ya estaba recogiendo los exámenes y todos nos levantábamos para charlar un rato antes de la siguiente clase. Yo hice como si fuera a tirar un papel mientras que me paseaba por todas las mesas hasta conseguir me objetivo, encontrar ese olor que me estaba volviendo loca por segundos. Seguía buscando sin éxito, cuando lo sentí tan cerca de mí que casi no me dió tiempo a reaccionar. Me dí la vuelta y vi que era Kenai clavándome la mirada de forma seria mientras que lo encontré, él era quien olía de esa manera y estaba a punto de pegarme un tiro. Tuvo que controlarme bastante para no tirarme a su cuello para poder inhalar ese olor más cerca pero entonces me percaté de algo, Kenai tenía tatuado un pequeño Sol en el lado derecho del cuello. ¿Desde cuándo llevaba un tatuaje? Estaba claro que me acababa de dar cuenta, cerré los ojos con fuerza y respiré profundamente para tranquilizarme.
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