Mutaciones Sentimentales

Mutaciones Sentimentales




Se me congeló el tiempo y todos mis músculos se tensaron al instante. Cada célula de mi cuerpo deseaba morir en ese momento ante la visión de tal imagen. Era Julia, agarrada de la mano de Kenai como si la vida se le fuese en ello mientras que este no oponía ninguna resistencia, sino que entrelazaba sus dedos con los de ella como solía hacerlo conmigo. No sabía muy bien que sentimiento recorría todos mis capilares sanguíneos en ese instante...

Al principio pensaba que era dolor, tristeza, pérdida, impotencia... pero NO.

Ese sentimiento fue mutando por cada segundo que contemplaba la imagen. Sí... Pensaba que todo lo que me había dicho Paul esa noche jamás se iba cumplir, pero para mi sorpresa, ocurrió. La  tristeza se sustituyó por la rabia, la pérdida por la ira y la impotencia por la dulce y fría venganza. Sí, pensaba vengarme por todo lo que me había hecho. No iba a ser la estúpida niñata de las novelas románticas que se queda llorando porque su novio la dejó por su mejor amiga.No, yo no era así, Paul ya me lo dijo, yo era una persona fuerte e invulnerable ante estas acciones.  Esos sentimientos crecieron y crecieron dentro de mí hasta tomar el control de mi cerebro y de mi sistema nervioso. Solo me queda esperar un paso en falso de Julia y tendría lo que quería.

-Vaya Julia, hace mucho tiempo que no te veo. Tienes mal aspecto- Dijo Paul mirando a la susodicha de pies a cabeza. Sí, Paul también estaba muy dolido y yo lo sabía. Él y Julia estuvieron juntos durante mucho tiempo. Paul se enamoró perdidamente de ella, pero Julia solo  lo utilizo para lo que quería.

"<< Paul me contó como ella le dijo que le amaba y estuvieron juntos por varios meses. Él creyó ciegamente en ella y se dejó llevar , pero Julia lo engañó. Paul me dijo que sospecha que ella está a las órdenes de Tennebris  y  yo , la verdad, es que también empiezo a crear sospechas. Un día, cuando todo estaba tranquilo, Julia intentó matar a Paul y todo el mundo lo dio por muerto, hasta el mismísimo Jared. Pero él salió adelante, con mucho esfuerzo y la venganza recorriendo todas sus venas. >> "

Sí, la cara de Julia en ese instante fue épica. Me reí en mi fuero interno al ver aquel tal acción. La verdad es que tiene que ser bastante impactante ver como alguien a quien dabas por muerto se te presenta delante de tus narices como si nada y empieza a decirte que te has echado a perder. Já, esto es bastante gratificante.

-Te maté... -Contestó ella con un susurro sordo y con la incredulidad grabada en su rostro- No puede ser, tú no puedes ser Paul, él no era...

-¿Qué no era cómo? -Dijo Paul con una sonrisa de autosuficiencia mientras que contemplaba la expresión de Julia- ¡Así! Ya sé a lo que te refieres. No era así de sexy, ¿verdad? -Comentó con una carcajada triunfal- Se siente Julia, he cambiado  pero veo que tú no, sigues siendo la misma zorra de siempre.

Los ojos de Julia se clavaron en los de Paul como si fueran cuchillos afilados de una carnicería. Soltó la mano de Kenai y yo no pude evitar reír en mi interior. Al ver como esa sonrisilla se escapaba de mis labios, Paul me miró atentamente y me guiñó un ojo. Acto seguido, se puso en posición de combate, agazapándose un poco. Estaba claro que Paul era un guerrero nato y el único de su especie. Bueno, también estaba yo, pero yo no era exactamente una guerrera. No  hicieron falta ni cinco segundos para que Julia se tirara encima de Paul dando comienzo así a esa pelea que mi nuevo amigo tanto ansiaba. Veía los ágiles movimientos de Paul esquivando todos los ataques de Julia cuando noté que Kenai me estaba mirando.

Un momento... Los ojos de Kenai... No eran esos ojazos grises que me elevaban a la locura... Ahora estaban negros, como el más puro carbón y el tatuaje de su cuello, se extendía por todo su cuerpo.  Sentí como me miraba, como atravesaba mi alma con esa mirada. No, no iba a caer. Cuando él estuvo a punto de atacarme , Julia salió corriendo con él detrás suya. Antes de que las dos sombras que producían desapareciesen escuché un "Volveré". Paul se me acercó, riéndose entre dientes. Noté como su frío cuerpo se estacionaba cerca del mío.

-Ha sido divertido, ¿has visto la cara que ha puesto?- Volvió a reírse, pero esta vez fue una carcajada en toda regla- Ha sido épica, ojalá hubiese tenido una cámara para grabarla.

-¿Por qué no te reconocía? - Le pregunté a Paul mirándole a los ojos fijamente. Me percaté de como esos ojos de serpiente, se deslizaban por mis pensamientos con un sentimiento fluido y  prácticamente natural mientras que buscaban mis esmeraldas.  Al notar mi mirada, Paul sonrió satisfactoriamente.

-Bueno, se podría decir, que Julia empezó a salir conmigo poco antes de que me transformara, ¿sabes? -Dijo con una risa musical.

-¿Transformarte? - Pregunté mientras que fruncía el ceño dejando ver la intriga en mis ojos. Ante tal acción por mi parte, Paul se rió un poco más.

-Apuesto a que tú también te transformaste, es decir, cambiaste radicalmente de la noche a la mañana - Cuando finalizó sus palabras, un vago recuerdo vino a mi mente. Hace casi un año, cuando esa noche pasé de ser el patito feo al cisne sin previo aviso. Sí, ese era el cambio del cual me estaba hablando Paul.

-Ahora que caigo, sí. No lo recuerdo muy bien, pero sí me transformé. ¿Y cómo es que Julia salía contigo antes de que fueras... así? -Hice un silencio entre palabra y palabra ya que me quedé un poco embobada mirándolo. Sí, era un ser misterioso que llamaría la atención de cualquier persona rara como yo. Paul empezó a caminar, y yo a su lado.

-Bueno, supongo que salió conmigo por interés. Tengo una teoría, pero no estoy del todo seguro -Dijo mientras se mordía su labio inferior. El color de sus labios era como el de la sangre: un rojo puro que contrastaba con  la palidez de su piel. Sonreí, dándole a entender de que quería saber esa teoría de la cual él no se fiaba mucho- Está bien, te la contaré...

"<< Julia me encontró cuando estaba tomándome un café en el centro de la ciudad. Se sentó en mi mesa como si nada, y entablamos conversación. Ella y yo quedamos un par de veces para dar una vuelta. Por aquel entonces, yo no era una persona particularmente bella, ya que mi aspecto físico era horrible. Por eso, llegué a pensar que era prácticamente imposible que una chica tan guapa como Julia se enamorara de mí , pero pasó lo inexplicable. Ella y yo empezamos a salir como pareja. Durante unos meses, le abrí mi corazón y las puertas de mi casa, cosa de la que ella se aprovechó. Cuando ella me dejó, el dolor se apoderó de mí y esa noche, fue la peor de mi vida. Lloré en mi cama desconsoladamente durante cada hora que formaba la oscura y fría noche sin poder percatarme de nada mientras que un fuego ardiente recorría todo mi cuerpo. Conseguí dormirme  a altas horas de la madrugada y a las siete, ya estaba despierto. Cuando contemplé mi reflejo en el espejo que tenía en mi habitación, casi me desmayó del susto. Pensé que era un sueño, pero no. Esa nueva persona era yo. Entonces fue cuando lo pensé fríamente, ya que he cambiado físicamente, es hora de darle un giro de trescientos sesenta grados a todos los pilares de mi vida. Esa mañana, mis padres me miraban con incredulidad y Jared me sonreía de forma cómplice, ya que el sabía perfectamente por donde iban los tiros. Al finalizar mi desayuno, fui a ver a uno de mis amigos para que me arreglara el pelo. Fue entonces, cuando me puse las puntas rojas. A lo largo de varios meses, Jared me entrenó   e hizo de mí un guerrero de la Luna hecho y derecho. Cuando mi hermano se puso su primer tatuaje, yo ya tenía por lo menos seis por todo mi cuerpo-Al decir esto, Paul soltó una carcajada- , pero esa tranquilidad no duró mucho tiempo. Una noche, un montón de sombras negras intentaron matarme en un callejón del centro de la ciudad, casi obteniendo éxito. Fue entonces, cuando desaparecí del mapa durante muchísimo tiempo y me dieron por muerto, pero lo que yo hacía era investigar sobre el ejército negro y sobre nuestro nuevo mundo. Mis investigaciones me llevaron a la conclusión de que Julia salió conmigo antes de que me transformara para que me uniera al ejército de Tennebris, y al ver que no lo hacía, intentó matarme por haber desperdiciado su preciado tiempo conmigo. Por lo cual, me lleva a la conclusión de que Julia trabaja para Tennebris  y  que sin querer produjo tu transformación porque no tenía ni la más mínima idea  de que tú eras la última ninfa de la Luna. >> "

Todas las palabras de Paul parecían encajar como un condenado rompecabezas. Sí, todo tenía su explicación. Por eso ella me odiaba tanto... Mi cerebro empezó a unir todos los cables sueltos de mis dudas. Todo encajaba, ahora todo estaba más claro. En ese preciso instante, la mirada de Paul se cruzó con la mía.

-Será mejor que cojamos un barco hacia nuestro nuevo destino - En cuanto pronunció esas palabras, sonrió y me tomó de la mano. Al principio no estaba segura de lo que estaba haciendo, pero en cuanto sentí ese tacto frío acariciando mis dedos, no opuse ninguna resistencia- Tranquila,  yo no te voy  a hacer daño como él , es más, solo somos amigos, así que no estés así de tensa.

Él había percatado enseguida todos mis sentimientos con tan solo una caricia. Sí, la verdad es que cada vez Paul me sorprendía más.

Encuentros Indeseados


Encuentros Indeseados



El camino se me hizo eterno, interminable, incesante y cansado. Mi cuerpo no quería sentir nada, mi alma no quería continuar con esta asquerosa vida y yo en general, deseaba morir. Paul consiguió llevarme hasta un hotel donde cogió una habitación para los dos e hizo que me durmiera para reponer fuerzas. Pero , aunque durmiera, solo había alguien que me seguía atormentando... Kenai.  Revivía cada uno de sus besos, sentía cada una de sus caricias y escuchaba cada "Te Amo" que me susurraba al oído. Mi debilitado corazón no podía estar más vacío y  mi alma no podía estar más marchita....

Tras unas cuantas pesadillas , me desperté jadeando y sudando de la cama. Paul estaba durmiendo en una butaca al lado de mi cama. En cuanto me escuchó, se levantó y me rodeó con sus brazos. Por un momento, me sentí consolada, porque el cariño de Paul  llenaba el vacío que ahora se apoderaba de todo mi ser, convirtiéndole en solo un cuerpo que existía en este condenado planeta. Me abracé a él, acariciando sus cabellos negros con las puntas rojas que tanto me había llamado la atención. Él era una de las pocas cosas a las que podía hacerle aprecio ahora...

-Tranquila, todo pasara -Susurró tranquilizadoramente en mi oído mientras acariciaba mi espalda con una delicadeza y suavidad extremas- He llamado a Jared, dijo que vendrían mañana por la mañana, así que, dentro de nada, volverás a estar con ellos y se encargaran de todo lo que necesites -Después de esas palabras, me miró  a los ojos. Esas pupilas hechizantes que parecían las de una serpiente se dilataron, haciendo así un efecto hipnótico, y me miraron como de forma protectora. Entonces sentí algo dentro de mí, Paul se había adentrado en mi ser y ahora estaba leyendo mi mente como si fuera un libro de texto abierto. Yo no oponía resistencia, ya que tarde o temprano, él y yo íbamos a tener que enfrentarnos a muchos peligros, lo presentía. Para muchas personas , mi intuición es una tontería, pero yo pienso que lo que verdaderamente es una tontería, es no hacerle caso a esa intuición. Tardó solamente unos dos minutos en leer toda mi historia y todo mi pasado mientras que nuestras miradas se quedaron fijas durante esos dos minutos. Al terminar, Paul me abrazó con fuerza- No sabía lo que te había hecho ese hijo de puta... -Mencionó él en mi oído mientras que el odio y la rabia teñían todas sus palabras hasta el más mínimo detalle. No me hizo falta mucho tiempo para comprender que se refería a Kenai. Preferí callarme e intentar no llorar de nuevo, pero no tuve un resultado exitoso, que digamos.

Nos pasamos toda la noche hablando sobre lo de Kenai, y Paul me dio muchos consejos al respecto. Era bastante bueno, la verdad, debería ser consejero o algo así. Él me dio su palabra de que jamás me abandonaría  y yo le dí la mía, diciendo así, que siempre confiaría en él. Las horas se pasaban rápidas hasta el amanecer mientras que Paul me contaba todos los secretos que sabía sobre este mundo en el que vivíamos. Kenai jamás me había mencionado que fuese tan peligroso y cruel y , ante los ojos de mi nuevo amigo y aliado, era lo peor que se había podido crear. Me resultó gracioso cuando me contó la historia de su transformación, ya que había surgido por lo mismo que la mía. Por el dolor , la tristeza y la impotencia ante alguien.  Cuando los rayos del Sol se colaron en la habitación y apuntaron directamente a mis orbes esmeralda, Paul decidió que deberíamos marcharnos antes de que nos encuentren los soldados de Tennebris. Yo me vestí en el baño en menos de cinco minutos, y él tardó solamente dos. Bajamos a recepción y dimos las gracias por la habitación que nos habían dejado. La chica se mostró amable  y nos atendió mientras que le devolvíamos las llaves de la habitación en la que habíamos pasado la noche. Paul y yo salimos de ahí y nos miramos por unos instantes. Todo estaba recubierto de nieve, y por suerte ésta había tapado nuestras huellas. En ese instante, el móvil de Paul sonó. Tuvo una rápida conversación con alguien quedando en un lugar dentro de media hora y colgó.

-Era Jared, dijo que nos reunamos con ellos en el Ayuntamiento de la ciudad dentro de media hora - Dijo Paul, en tono solemne y serio. Yo me limité a asentir , antes de que saliéramos a buscar un condenado mapa para llegar al ayuntamiento.


Caminamos durante veinte minutos, hasta que un edificio lujoso se presentó delante nuestra. Era obvio que tenía que ser el dichoso Ayuntamiento que llevábamos buscando un rato. Nos sentamos en los escalones que daban a la puerta principal mientras que esperábamos la llegada de Jared, Bandit y Eva. Las echaba de menos, y tenía que hablar con ellas en cuanto antes, tenían que saber lo ocurrido con Kenai. Paul paseaba la mirada por todo el lugar con algo de desconfianza. Sinceramente, esta ciudad era algo... lúgubre. No había ni un alma en la calle y ningún comercio estaba abierto. Extraño, muy extraño, ya que estos siempre están abiertos para los turistas. Repasé cada uno de los detalles que me envolvían. Detrás nuestra estaba el Ayuntamiento, donde se posicionaba una plaza redonda con todos los comercios a su alrededor y una fuente en medio. El agua de ésta estaba congelada. Alrededor de la fuente habían muchísimos bancos, pero todos estaban vacíos y hechos trizas. Sin previo aviso, una especie de niebla envolvente empezó a caer por todo el Ayuntamiento y por toda la plaza, impidiendo así una vista perfecta de todos los hechos, aunque hubiera poco que observar. Mi instinto localizó a alguien acercándose a nosotros y , sin perder el tiempo, nos levantamos como resortes  y totalmente alerta por quien pudiera ser.  Dos rostros conocidos salieron de entre la niebla, pero para mi parecer, no eran del todo deseados.

-Un gusto volverte a ver, Bianca -Dijo Julia con una sonrisa de autosuficiencia mientras que estaba agarrada a la mano de Kenai.