Por Siempre y Para siempre




Por Siempre y Para Siempre


Toda la habitación se vio envuelta por un profundo silencio. Nadie sabía que decir, todos se quedaron callados. Después de unos segundos, ambas patrullas clavaron los ojos en mí. Sus rostros reflejaban preocupación, miedo, tristeza, rabia... En fin, una mescolanza de sentimientos. Pero yo... ¿Qué sentía yo?
La verdad es que ni yo misma lo sabía. Mi corazón se había quedado congelado y mi respiración se había visto interrumpida. Lo único que ahora era capaz de procesar mi mente era la frase de John, y nada más. Entonces, varias imágenes pasaron por mi cabeza como si fueran flashes de luz. Muchos soldados con un pañuelo blanco sobre la cabeza, en el cuello, en la cintura, en el tobillo. Todos esos soldados contra su respectivo adversario, los encapuchados vestidos de negro. La siguiente imagen, mi Nai, la persona más fuerte del mundo, llorando. No, él no podía venirse abajo. Otro flash pasó por mi mente, todas mis amigas diciendo algo a coro: "No nos dejes..." Todos esos flashes, todas esas imágenes se quedaron grabadas en mi memoria.

Cuando pude pensar y sentir de nuevo, Kenai me tenía pegada contra su cuerpo como si fuera lo último que hiciera en su vida. Me había quedado en tal lapsus, que no me había dado cuenta de que ya no había nadie en la casa, todos se habían ido...

-¿Qué-Qué ha pasado...? -Tartamudeé mientras pestañeaba varias veces.

-Te has quedado en estado de shock y ambas patrullas han decidido que lo mejor sería dejarte descansar y que ya,  mañana,  lo hablaríamos con más  detenimiento para  planificar todo lo que vamos a hacer- Me respondió mi Kenai mientras desenredaba mis cabellos con sus ardientes dedos.


Miré a mi alrededor, comprobando en donde estaba. Kenai estaba tumbado en la cama de matrimonio conmigo mientras me transmitía todo su cariño a través de sus achuchones, de sus palabras, de sus caricias... Ahora estábamos en nuestra nueva habitación, donde seguramente pasaríamos muchas noches juntos.

No dije nada más, me limité a pegarme contra el cuerpo de Kenai con fuerza para no perderlo nunca. No quería que nada ni nadie nos separase por nada del mundo. Si algo malo le pasara a Nai, lo más probable es que yo no pudiera seguir adelante.Esto era debido , aparte de nuestro infinito amor, a  los increíbles lazos que nos unían y que hacían de ambos, un único ser.

-No te voy a dejar caer, nunca -Me susurró dulcemente al oído mientras acariciaba mis cabellos- Y si caes, yo caigo contigo...

-No, Kenai, no soportaría que tú te quitaras la vida por mí -Susurré mirándolo a los ojos. Esta era la última noche de Luna Llena, y esta se reflejaba en los ojos de mi novio como si lo desease de verdad.

-¿De qué te sirve respirar si no quieres vivir? ¿De qué te sirve que tu corazón funcioné si no tienes a nadie a quién dárselo? ¿ Para  qué sirve  el Sol, si no hay a nadie a quién alumbrar? -Dijo como si fuera un poeta acercando su rostro al mío- Bibi, como tú dices siempre, yo soy tu Sol, ¿no? -Asentí a su pregunta mirándolo a los ojos embobada- Pues tú eres mi Luna, mi guía, en una noche oscura y fría -Sus últimas palabras me emocionaron, no solo porque rimasen o porque fuera lo más bonito que jamás me habían dicho. Me emocionaron, porque quien las había dicho, había sido la razón de mi existencia.

Dejé que nuestros labios se fundieran durante segundos, durante minutos... A mí ya no me importaba el tiempo, si lo podía pasar a su lado, no me importaba que el Sol explotase, porque ya tenía al mío, ya no me importaba todo lo que pasase con el mundo, porque ya lo tenía a él. Solo él y yo, recorriendo un camino eterno hacia la felicidad. Despegó sus labios de los míos para hablarme con esa dulzura que lo caracterizaba.

-Debes de descansar, te he dejado el pijama en el baño para que solo tengas que ponértelo y meterte en la cama, ¿vale? Yo te estaré esperando ya aquí dentro -Acaricio mi rostro con las yemas de sus dedos, poniendo amor y cariño en cada caricia. Me limité a asentir mientras le dedicaba mi mejor sonrisa para que se animara un poco.

Me metí en el cuarto de baño, me lavé la cara, los dientes y me puse el pijama. Al salir de este, solo tuve que meterme dentro de la cama con Kenai. El cuarto de baño estaba dentro de la habitación. Su puerta daba al costado derecho de la cama de matrimonio , es decir, mi lado de la cama. Él me abrazó por la cintura pegándome a su cuerpo. Ya me adosé bien a él, como si fuera un acto reflejo y como si no necesitase que  nadie me lo explicara. Me quedé dormida en muy poco tiempo, ya que entre sus brazos era imposible no caer rendida de esa manera. Con él me sentía protegida de todo y más querida que nunca.

No sé que hora era, pero ya estaba tan a gusto en los brazos de mi Nai, que no quería salir de ahí, nunca pero me obligó a levantarme, para ir a encontrarnos con las dos patrullas esta mañana.

Objetivo


Objetivo




Los chicos no llamaron en toda la tarde y la película ya había terminado. El resto de la tarde se nos presentaba bastante aburrida y no sabíamos que hacer.

Bandit se mordía las uñas  y daba golpecitos con el pie contra el suelo mientras miraba su teléfono móvil con cara de preocupación. Era obvio que esperaba con impaciencia a  que Jared le llamara o le mandase un mensaje diciéndole que estaba bien. Y eso no se hizo de esperar.

Al cabo de unos veinte segundos, el móvil de Bandit vibró encima de la mesa y pude apreciar el nombre de "Jared" al lado del símbolo del mensaje. Instantáneamente, una amplia y feliz sonrisa se dibujó en el rostro de mi amiga.

<< " Todo bien por aquí. Daniel se ha hecho daño en el tobillo , pero no es anda grave. Estaremos ahí dentro de diez minutos aproximadamente. Adiós :) " >>


Enseguida, Bandit nos informó de que los chicos estaban de camino y que no les quedaría mucho para llegar. Todas tomamos aire un poco más aliviadas debido a la buena noticia y nos pudimos relajar un poco. Eva estaba en el baño, así que no se enteró de lo que dijo Bandit.

-¿Hay algún herido? - Preguntó Eva mirando a Bandit a los ojos.

-Daniel se ha hecho daño en un tobillo, pero nada importante. Se pondrá bien de seguro - Respondió Bandit aún sonriendo. Eva asintió con la cabeza a su pregunta con una sonrisa y se dirigió hacia el baño.

-¡Voy a coger una vendas para ponérselas cuando llegue! - Gritó desde el cuarto de baño.

Yo preferí ir a la cocina y empezar a servir vasos de agua para cuando llegara la patrulla masculina. Seguramente vendrían sedientos y cansados por la pelea librada esta misma tarde. Mientras que rellenaba los vasos de cristal con el agua congelada del frigorífico, Hilary entró cantando la canción de "Boyfriend" para coger algo del armario de los dulces. Esta canción pertenecía a su artista favorito, Justin Bieber.

-¡Madre del amor hermoso , Hilary! ¡Cállate! - Chilló Bandit desde el comedor. Pude apreciar como se tapaba los oídos mientras dirigía su vista hacia la cocina. Pero Hilary le contestó cantando la canción más alto.

No pude contener la risa cada vez que pasaba esto. Siempre lo mismo, si alguna de las dos se ponía a cantar algo de sus cantantes favoritos, la otra le renegaba. Interrumpí mis risas cuando escuché un ruido procedente de la ventana, pero no me dio tiempo a reaccionar, ya que unos fuertes y ardientes brazos me aprisionaron por la cintura.

-Menos mal, me moría de sed -Dijo Kenai. Mientras que agarraba el vaso de agua con una mano , con la otra me empujaba contra su cuerpo desde mi cintura con aires mimosos.

-Me ha asustado, ¿sabes? - Lo miré con una sonrisa , girando un poco la cabeza -La gente normal no entra por las ventanas de las casas como si fuera Spiderman.

-¿Acaso nosotros somos gente normal? -Soltó una risa dejando el vaso de agua vacío sobre la encimera de la cocina. Empezó a recorrer mi cuello con sus fríos labios, debido a la temperatura del agua.

-No, la verdad es que no - Me reí  mientras dejaba que mi cuerpo se viera atraído por el magnetismo del suyo.

Los demás componentes de la patrulla entraron normalmente por la puerta. Todos iban hablando sobre la pelea mientras que César y Julio ayudaban a Daniel a sentarse en el sofá del salón. John acercó la mesa del salón y Ángela le acomodó el pie a Daniel sobre un cojín para que tuviera la pierna en alto. Eva entró como una bala en el salón, trayendo consigo las vendas. Kenai me dio la mano y nos dirigimos al salón. Yo portaba el vaso de agua para Daniel en mi mano izquierda. Al llegar, se lo dí y él me lo agradeció mientras me dedicaba una amplia sonrisa. Eva empezó a colocarle las vendas correctamente a Daniel mientras que Kenai se sentó al lado de éste para hablar con él.

-¿Cómo estas? - Preguntó mirando su tobillo malherido.

-Ahora estoy mucho mejor, no tardaré en recuperarme e incorporarme a la patrulla - Sonrió amistosamente Daniel.

-Solo te queda guardar reposo durante unos días y ya estarás recuperado - Afirmó Eva terminando de colocarle las vendas a Daniel. Éste, resopló y se cruzó de brazos, era evidente que no quería guardar reposo.

César, John, Julio y Jared se acomodaron cerca del herido comentando la pelea. Kenai dio una palmadita en sus rodillas para que me acomodara encima suya, y así hice. Me senté en sus rodillas mientras que ambas patrullas se acomodaban por todo el espacioso salón para hablar de la pelea.

-¿Qué tal ha ido el encuentro? - Dijo Ángela mirando a toda la patrulla masculina.

-¡Eso, contadnos todos los detalles! - Exclamó Bandit animada para caldear el ambiente.

-Bueno, cuando llegamos al lugar de los hechos no vimos a nadie, pero acto seguido empezaron a aparecer y aparecer aliados de la súbule con los que no contábamos -Tomó la palabra John mientras que se mirada se perdía evocando la pelea.

<< " Eran unas personas encapuchadas, vestidas de negro y con unos poderes incalculables. Su única desventaja, que todos poseían el mismo Don, por lo cual, si encontrábamos el punto débil de uno de ellos, sabríamos el punto débil de todos. Por esa misma desventaja, pudimos deducir que todos ellos eran enviados de Tennebris. Normalmente las súbules están compuestas por ciudadanos de la otra cara de la moneda a los que no les  parece  bien la forma  de gobernar de Árazor, pero al parecer, se han aliado con las patrullas de Tennebris-Hizo una pausa tomando aire profundamente para relajarse, ya que estaba bastante tenso- No nos enfrentamos a unas súbules normales y corrientes, ahora nos enfrentamos a un ejército negro que no va a tener compasión ni piedad por nadie.  Tennebris no se va a detener. Ni él ni su ejército negro van a parar hasta conseguir lo que quieren...">>

-¿Y qué es lo que quieren? -Preguntó Jared , cruzado de brazos mientras que se apoyaba en el marco de la puerta.

-Quieren a Bianca - En ese momento clave, John me miró fijamente mientras que la preocupación y el miedo bañaban sus ojos.

Ataque





Ataque


Vale, eso era algo en lo que yo no había pensado hasta ahora. Si que era verdad que la relación que manteníamos con Julia actualmente no era muy buena, pero seguía siendo una más de la pandilla y como tal, también quedábamos con ella. Miré a mi alrededor escrutando todos los gestos que se dibujaban en los rostros de mis amigas. Bueno, era obvio que con esas caras no es que tuvieran una buena idea, por así decirlo...

-Buff... Julia, es verdad. No había pensado en eso... -Mencionó Bandit llevándose las manos a la cabeza- Y ahora, ¿qué hacemos? -En ese instante nos miró a todas con la preocupación grabada en su rostro.

-Algo se nos ocurrirá, supongo... -Suspiró Hilary mirando al techo.

-A ver, hemos podido vencer a treinta cinco tíos armados nosotras solas...¡¿Y no se nos ocurre ninguna idea?! -Dijo Eva un poco más exaltada.

-Tranquilas chicas, no os preocupéis tanto. Total, Julia no nos hacía mucho caso... - Hablé con calma mirándolas.

-Eso es verdad. Además, yo no sé vosotras pero yo ya no soportaba a Julia - Confesó Bandit mirándonos- Es decir, no os lo toméis a mal, pero su forma de ser y sus tonterías no me van... Es como una niña creída, solo que peor -Suspiró al terminar su declaración.

-Sinceramente, yo tampoco... -Esta vez la que tomó la palabra fue Eva. Era bastante extraño, pensaba que a Eva le caía bien Julia pero, por lo que veo, no fue de su agrado nuestro último encuentro en el centro comercial.

-Bueno yo... -Bandit y Eva miraron a Hilary cuando ésta empezó a hablar. En los ojos de mis dos amigas, se podían  ver reflejadas las ganas que tenían de que confesara de una vez- ¡Vale, lo admito! A mí tampoco me caía del todo bien.

-¿Y por qué no me lo dijisteis antes? -Pregunté con una leve sonrisa.

-Por que pensábamos que tú y ella si que eráis buenas amigas, y tú eres muy especial para nosotras... -Dijo Eva mirándome a los ojos.

-Mira que sois tontas -Me reí al escucharla- Llevo sin soportar a Julia desde que empezó el curso, es más hay veces que me han dado ganas de borrarla del mapa -Volví a reírme al ver los rostros de felicidad de toda la patrulla femenina.

-¡Bien! Mejor para todas, ya no tenemos que hacer caso a ese furcia -Dijo Ángela cruzando los brazos mientras se balanceaba en la silla.

-¡Ángela! -Coreamos todas a la vez mirando a la implicada. Esto hizo que la pobre Ángela se cayera de la silla, aterrizando en el suelo. Parece que nos pusimos todas de acuerdo para estallar en carcajadas sonoras, incluida la propia Angy.


La ayudamos a levantarse del suelo y , en ese instante, los chicos salieron disparados del comedor. Jared le dedicó una mirada de preocupación a Bandit antes de acercarse más a ella.

-Hemos localizado a una súbule  cerca de aquí y vamos a por ella, lo que pasa es que está formada por varios integrantes y nos va a costar un poco más -Dijo clavando sus ojos azules como el cielo en los de Bandit.

-¿Y nos dejáis sin diversión? Ya os vale - Bandit soltó una risa para animar a Jared, mientras que bromeaban un rato antes de salir.

Eva parloteaba sonrojada con Julio mientras que John y César miraban un mapa con cara de no tener ni idea de hacia dónde iban. Por suerte, Kenai les echó una mano a encontrar ese lugar. Cuando terminaron de debatir los puestos de patrulla, el número de adversario por guardián y la sincronización de ésta, salieron por la puerta principal de la casa mientras que nosotras nos tiramos en el sillón para ver una película de miedo que echaban. por televisión esa misma tarde. Tuvimos la suerte de que  teníamos instalado un canal adicional en la tele, que nos permitía visualizar las programas y películas en nuestro respectivo idioma, así como tener una mayor amplitud de canales. Eva hizo palomitas para un regimiento y Bandit eligió la película. Nos acomodamos en los respectivos sofás y nos dispusimos a ver la película mientras que comíamos palomitas.

Reunión



Reunión


Noté durante alrededor de unos cinco minutos como mi cuerpo se trasladaba a la velocidad de la luz a la vez que el de Kenai, para llegar  a nuestro próximo destino, Italia. El viaje no duró mucho, más o menos siete u ocho minutos. Cuando abrí los ojos de nuevo, me encontraba en frente de una casa de dos pisos de color blanco. Parecía una casa moderna, poseía un montón de ventanas y daba directamente a la playa. Quité mi mano del tatuaje de Kenai y lo miré a los ojos.

-Bueno, esta es mi otra casa, espero que te encuentres cómoda aquí -Me sonrió acariciando mi pelo.

-No te preocupes, Nai, sabes que me adapto bien a todo esto, pero tengo un pequeño problema... -Me mordí el labio antes de terminar la oración.

-¿Qué ocurre, preciosa? -Acarició mi rostro entre palabras dulces.

-No tengo nada de mi ropa aquí... -Susurré acercándome a sus labios.

-No te preocupes, la patrulla de tu padre trajo la ropa que tu madre te hizo en Brasil, ayer por la noche cuando se enteraron de lo ocurrido -Cuando Kenai concluyó la frase, me besó dulcemente mientras me cogía de la cintura y me pegaba a su cuerpo.

Eran alrededor de las seis y media de la mañana y no había dormido nada. Por suerte, habíamos terminado el curso al concluir los exámenes finales y las notas ya estaban puestas, así que, no tenía que preocuparme por eso, ya que había sacado el curso con matrícula, como de costumbre. Kenai sacó las llaves de su bolsillo trasero y me dejó paso para que viera la casa. Ésta era preciosa, estaba decorada de forma moderna pero a la vez tenía un toque rústico y veraniego  que le confería un aire acogedor y familiar. Estaba dotada con cuatro habitaciones , dos cuartos de baño, un gran salón y una cocina bastante espaciosa. Subí a la que iba a ser nuestra habitación y toda la ropa ya estaba ordenada en aquel armario empotrado. Kenai y yo íbamos a vivir juntos aquí lo que iba a ser una gran temporada, así que, no tuve más remedio que llamar a mi abuela y ponerle de excusa que me había ido con Eva y las chicas a la casa de la playa de Hilary  para todo el verano. Ella me creyó, ya que nunca desconfiaba de mí y me dejó quedarme.

Kenai se aseguró de que todo estaba en su debido lugar y nos tiramos en el sofá para descansar un rato. Yo me acosté sobre él, porque a Kenai le encantaba que durmiera encima de su pecho. Decía que así podía sentir los latidos de nuestros dos corazones, fundiéndose para dar uno solo.

Pudimos echar una cabezadita en el sillón hasta las doce y , a partir de ahí, nos fuimos a la cocina para empezar a prepara la comida, ya que ambas patrullas iban a venir para quedarse a comer con nosotros. Kenai y yo preparamos pasta para comer, ya que, al ser un plato italiano, a Nai se le daba de miedo. A las dos del mediodía, llamaron a la puerta las dos patrullas para dar comienzo a nuestra comida y a nuestra planificación.

Como era de esperar, los chicos comieron como auténticas bestias entre comentarios de fútbol, tennis, rugby, en fin, de todos los deportes existentes en el planeta. Las chicas decidimos quedarnos todas juntas a un lado de la gran mesa hablando sobre anécdotas que les habían ocurrido cuando se transformaron. La verdad, es que eran muy divertidas, ya que nunca me imaginé que a mis amigas les pudiera pasar cosas como esas. Mientras tanto, analizaba a aquella chica llamada Elizabeth. Era rubia con la piel curtida y con los ojos negros. Era pequeñita y menuda. Hoy llevaba recogidos sus cabellos en una coleta para evitar que  su flequillo se le metiera en los ojos.

Saqué el postre que había preparado mientras que Kenai y todos los chicos lavaban los platos. Servimos el café y yo traje mi pastel de galletas y chocolate que a todo el mundo le gusto, en especial, a los chicos , que repitieron dos o tres veces los muy osos. Cuando terminamos de comer, las chicas recogimos la mesa para charlar un rato entre nosotras y los chicos se fueron a jugar con la Play Station 3 , que había traído mi hermano César. Hombres, por muy mayores que sean, siempre les gustará jugar a los videojuegos.

Al finalizar nuestra tarea, Eva preguntó algo que nos pilló desprevenidas a todas.

-¿Qué le diremos a Julia de todo esto?

Nos quedamos en silencio, supongo que todas estábamos analizando la pregunta de Eva con detenimiento, intentando buscar la respuesta correcto y una buena excusa que ponerle a la estúpida de Julia.

Plan : Italia


Plan : Italia



Hilary empezó a hablar mientras nos acomodábamos todas en el sofá de la casa de Kenai. Miraba atenta a todas mis amigas , excepto a esa chica un tanto más joven que las demás. Ahora después preguntaría quién era, antes tenía que escuchar toda la historia.

-Verás Bibi, todas nosotras nos fuimos transformando en guardianas antes de conocerte y John reclutó a una patrulla femenina que , según él, le vendría de perlas para luchar contra las súbules.  Poco después te conocimos en el instituto y nos hicimos grandes amigas pero por desgracia las normas no nos dejaban contarte lo que éramos. Cuando vimos tu cambio radical, empezamos a sospechar que pudieras ser una de las nuestras, pero no nos quedó claro hasta que Kenai nos lo confirmó. A partir de ahí, hemos intentado buscar el momento y el lugar adecuado para decírtelo, pero no se nos presentaba la oportunidad, así que, te has tenido que interar deprisa y corriendo de malas maneras, de verdad que lo sentimos -Dijo Hilary mientras me pedía disculpas.

-No pasa nada, Hilary, la verdad es que os comprendo -Dije suspirando al ver de la manera tan idiota en la que le había gritado a Eva- Bueno, patrulla femenina, presentaos entonces -Esta vez , lo dije de broma para que se animaran un poco y pareció dar resultado.

-Bueno, yo soy la guardiana del agua y fui la que me convertí primero -Mencionó Eva con una sonrisa en su rostro- John me reclutó poco después de encontrarme perdida con todo esto de mis poderes.

-Yo soy la guardiana de la tierra , y fui la siguiente en transformarme después de Eva -Continuó Hilary con una sonrisa mientras que me miraba a los ojos - Yo por suerte no tuve problemas con mis dones, ya que mi tío me enseñó a dominarlos en cuánto me transformé.


- La siguiente fui yo, soy la guardiana del aire  y causé grandes desastres antes de aprender a utilizar mis poderes, a diferencia de Hilary y Eva -Dijo Ángela riéndose tiernamente.


-Si tu causaste  desastres, lo mío fue sobrenatural, Angy -Acompañó Bandit con sus risas melódicas- A lo que íbamos, yo soy la guardiana del fuego y fui la cuarta en transformarme.

-Y-Yo... -Tartamudeó aquella chica desconocida y un tanto más joven que las demás- Yo soy Elizabeth y he sido la última integrante de la patrulla femenina, teniendo el cargo de guardiana de la luz -Dijo la pequeña chica con voz tímida y temblorosa.

-Encantada, Elizabeth, yo soy Bianca Luz, ninfa de la Luna, transformada no hace mucho -Mencioné entre risas para animarla , cosa que a ella no le resultó muy difícil.


Estuvimos charlando un buen rato sobre todo lo que nos pasaba cuando nos transformábamos mientras que notaba como Bandit echaba miradas fugaces hacia la cocina, así que , decidí preguntar.

-Amor , ya me estas contando quien hay en la cocina que te llama tanto la atención -Dije sonriéndole. Solía decirle a Bandit amor de forma cariñosa.

-Es que bueno, conozco a Jared desde que me uní a la patrulla y somos muy buenos amigos y tal...

-Así que es eso, ¿Por qué no se lo dices?

-¿Decirle el qué? -Preguntó Bandit haciéndose la loca.

-¿Qué va a ser? Que te gusta, Bandit - Le respondí entre risas dulces.

-Bueno, no quiero estropear mi amistad, de todos modos, no es el momento adecuado- Suspiró antes de acomodarse más en el sofá.

Acto seguido, los chicos salieron de la cocina llevando con ellos una especie de itinerario. Al parecer eran  todos los hoteles en los que se tenían que alojar, ya que lo del transporte es bastante fácil cuando eres un ser del mundo de la otra cara de la moneda como le decimos nosotros, ya que podemos ir de un lugar a otro solo con evocar la imagen del al que queremos ir y pronunciando una especie de la palabras raras, que Kenai aún no me ha enseñado. Al parecer, las palabras cambian según sea el destino del viaje y  el transporte no es instantáneo, ya que dura alrededor de unos diez minutos. Se organizaron los hoteles menos Kenai y yo, que nos quedaríamos en la antigua casa de mi novio, que estaba en la capital italiana, es decir, Roma, su ciudad natal. Me despedí de todas mis amigas y todos los componentes de la patrulla masculina de John. Éstos desaparecieron en menos de cincuenta segundos y Kenai se dispuso a hacer los mismo conmigo. Él me pidió que pusiera la mano encima de su tatuaje y él presionó el mío con fuerza, pero sin hacerme daño. Empecé a notar como la energía fluía dentro de mi ser y se moría por salir. Entonces, fue cuando lo sentí.

El alma de Kenai se mezclaba con la mía, llenando cada hueco vacío de mi ser y me preparé para el rápido transporte que estaba a punto de suceder.

Secretos


Secretos



Pasó una hora y media mientras que Kenai y yo hablamos sobre el suceso ocurrido en el Partenón. Parecía preocupado por lo ocurrido en su país natal, Italia, por eso me limité a achucharme contra su cuerpo ardiente y bastante provocador para mí. Entonces surgió una duda en mi mente. Si iban a venir toda la patrulla de John, ¿De cuántas personas estábamos hablando?

-Kenai, ¿te puedo preguntar algo? -Susurré jugueteando con sus cabellos para animarlo un poco.

-Por supuesto, Bibi, dime - Me miró con sus ojos grises mientras me sonreía de esa forma que solo él sabía hacer.

-¿Cuántas personas forman una patrulla? -Dije mirándolo a sus preciados ojos grises.

-Actualmente las patrullas constan de cinco o seis miembros. Un guardián del agua, otro del fuego, otro del aire, otro de la tierra y por último uno de la luz. En en último caso, se pueden hacer excepciones, ya que si una familia consta con dos guardianes de la Luz, por así decirlo, ambos pueden estar en la misma patrulla, como yo y mi hermano -Me respondió mientras acariciaba mi cintura con suavidad.

-¿Y cómo se llaman los chicos de vuestra patrulla? -Mencioné sonriente- Bueno , a parte de John, César y tú -Solté una risa mirándolo a los ojos.

-Bueno, John y yo al ser hermanos formamos parte de la misma patrulla siendo los guardianes de la luz en ésta; César es el guardián del aire, como ya sabes; después tenemos a Jared, un compañero joven de tu padre que se unió a nuestra patrulla en cuánto la formamos, tiene 23 años y es el guardián del fuego; luego está Daniel, un muchacho joven de unos 14 años que es el guardián de la tierra, es el más joven de nuestra patrulla y por último está Julio, aquel chico que estuvo con nosotros cuando fuimos a la playa con tu tío, ¿recuerdas?

-Espera un momento, ¿Julio es un guardián? -Dije patidifusa al recibir tal información.

-Sí, él y yo ya nos conocíamos, ¿por qué te crees que lo invitamos a jugar con nosotros al volleyball? - Me respondió Kenai entre risas.

-Ya podías habérmelo dicho antes, Nai -Le reproché hinchando las mejillas.

- ¿Cómo querías que te lo dijera si estabas todo el día con Eva? -Dijo Kenai acariciando mis mejillas.

-Bueno eso es verdad...-Suspiré mirándolo.

-Aunque bueno, supongo que te vas a llevar una gran sorpresa está noche -Sonrió el mirándome a los ojos.

-¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa?

En ese mismo instante, John abrió la puerta  y tres chicos entraron por ella entre risas y comentando las jugadas del partido que estaba viendo John el otro día. Pude reconocer a Julio enseguida y él me dedicó una sonrisa amigable. Pasé a analizar al más bajito de ellos, aunque bueno, para tener 14 años estaba muy desarrollado. Tenía el pelo marrón chocolate cortito, los ojos avellana y la piel pálida. En mi opinión, era bastante musculoso. Y por último, pasé a analizar al último componente del grupo, ese tal Jared. Éste tenía los ojos azules como el propio cielo cuando no había ninguna nube. Era alto, muy musculoso y de piel pálida y perfecta. Llevaba una especie de tatuajes, aunque bueno, todos los guardianes llevaban algún tatuaje en alguna parte del cuerpo para identificarse. Jared se quedó mirándome fijamente, se notaba que él también me analizaba con la mirada.

-Así que es cierto, la única ninfa de la Luna existe -Se acercó con pasos agigantados hacia mi mientras me miraba fijamente- Vaya John, no me mentías al decir que el pequeñín de Nai tenía un buen partido de chica -Soltó una carcajada melódica. Apostaba a que este muchacho tenía que ser bueno cantando o algo -Bueno, soy Jared un placer -me dio la mano y me dedicó una sonrisa-  la última vez que te vi eras un bebé.

Es verdad, Jared fue un compañero de mi padre y de seguro había estado presente el día de mi nacimiento, así que, le correspondí con una sonrisa dulce.

-Yo soy Bianca, y el placer es todo mío Jared.

Daniel también se presentó aunque de una manera un poco más tímida que los demás y , al rato , me puse a hablar con Julio. Kenai y Jared echaban unas risas mientras que John le daba un plato de comida a Daniel para que no se muriera de hambre, por el viaje que habían tenido que hacer. Escuché como llamaban a la puerta de nuevo y vi entrar unos rostros muy familiares.

-¿Pero qué hacéis vosotras aquí...? -Pregunté extrañada.

Eran Eva, Hilary, Bandit, Ángela y una chica a la que no conocía. Eva cruzó una mirada fugaz con todas las demás y se dispuso a hablar.

-Verás Bibi, siento no haberte dicho esto antes pero no encontré la manera ni el momento adecuado para decírtelo. A ver, nosotras estamos aquí para una sencilla razón fácil de comprender, ¿vale? No te vayas a enfadar con nosotras ni nada porque nosotras no queremos  eso- Hilary cortó las disculpas de Eva y se dispuso a hablar.

-A ver, Bibi, para que lo entiendas mejor y más rápido. Nosotras también somos guardianas -Soltó Hilary toda al información de golpe mirándome con sus ojos totalmente expectantes de mi respuesta.

No sabía que hacer en este momento. Una parte de mi estaba contenta porque mis mejores amigas estaban conmigo en todo esto y siempre lo iban a estar. También sentía alivio, porque no tendríamos secreto entre nosotras después de esto pero después me enfadé porque Eva, mi mejor amiga, mi hermana, no me lo había dicho.

-¡¿Por qué no me lo dijiste antes, Eva?!

-Lo siento , Bibi, sabes que yo te lo digo todo pero en esta ocasión no pude hacerlo -Dijo Eva bajando la mirada.

-¿Por qué no pudiste hacerlo?

-Porque nuestras normas nos lo prohíben, no podemos decirle a nadie nuestra condición de guardiana a menos que sea de nuestro mundo, cosa que Kenia no me confirmó hasta aquel fin de semana que pasamos en la playa -Eva miró a Kenai por unos momentos y éste bajo la mirada.

Sinceramente, esa era una buena razón para no decírmelo y ella tenía razón, no podía decirme nada por eso mismo y bueno, se podría decir que la entendía.

-Está bien Eva, no me enfadaré pero más os vale contarme todo lo que está pasando aquí -Dije con un tono de voz firme y serio.

Todas las chicas nos fuimos al sofá. Ellas dispuestas a contarme toda su historia y yo dispuesta a escucharla, mientras que los chicos se metieron en la cocina para discutir los nuevos planes para impedir que las súbules siguieran atacando.




El Partenón



El Partenón


Kenai me abrazó por la cintura pegándome más a su cuerpo  mientras hundía la cabeza en mi cuello. Enseguida pude notar como le molestaba la interrupción de John y César pero luego pareció tranquilizarse un poco al estar varios minutos en esa posición: yo sentada sobre su cintura con las piernas abiertas alrededor de sus costados y él abrazándome con mimo.

-Lo siento, debí controlarme más...- Se disculpó Kenai mientras me clavaba esos ojazos grises sin compasión. Empezó a acariciar mi espalda suavemente mientras continuaba mirándome. Ya estaba cansada de que se disculpara, porque en realidad yo lo deseaba más que él después de lo ocurrido esta noche, así que, decidí quitarle todo sentimiento de culpa.

-Kenai, mírame -Lo tomé por la barbilla profundizando en el mar de color gris que poseían sus ojos. Me acerqué un poco a él, hasta quedarme rozando sus labios,  más o menos- Yo no quería que pararas... -Susurré en sus labios  mientras que  acariciaba sus cabellos. Esto pareció descolocarlo un poco, ya que suponía que no se esperaba esta respuesta de mi parte. Se quedó en silencio por unos segundos y , acto seguido, me respondió.

- Bibi, no quiero forzarte a nada y lo sabes, yo respeto todas tus decisiones y solo daré el paso cuando tú estes preparada, no antes -Pronunció estas palabras con el tono más dulce y comprensivo que había oído jamás. A continuación me dio un beso en la frente y me miró a los ojos- Será mejor que nos preparemos para bajar abajo... -Me dedicó su mejor sonrisa. Se levantó tomándome a mí entre sus brazos y dejándome en el suelo de puntillas. Nos dimos un beso dulce y nos vestimos con ropa de deporte, esperándonos lo peor.

Cuando estuvimos preparados, bajamos las escaleras cogidos de la mano , como de costumbre. Al llegar al salón, César y John estaban sentados en el sofá mirando la televisión. Ellos dos también iban vestidos con ropa deportiva mientras miraban un especial de última hora retransmitido por televisión.

<<" Especial de última hora, extraños sucesos acaban de ocurrir en el  Partenón a altas horas de la noche. Testigos afirman que han visto salir del antiguo Partenón italiano, a varios sujetos vestidos de negros y encapuchados a las 03:50 de la madrugada. Las patrullas policiales de la zona no han conseguido llegar a tiempo pero uno de los testigos, Marcelo Boccacio, ha conseguido grabar unas cuántas imágenes con la cámara de su móvil que les reproduciremos a continuación">>


En la pantalla de la televisión se empezó a reproducir la grabación de la que se había estado mencionando segundos antes . De fondo se veía el Partenón y había cinco sujetos vestidos totalmente de negro saliendo de él con toda tranquilidad. Uno  de ellos, que parecía ser el líder de la banda, portaba algo entre sus manos. Una especie de orbe, como una bola del mundo de cristal con todos los países, continentes, capítales y Estados grabados en ella con tinta indeleble. Se escuchó al dueño de la grabación susurrar algo en italiano cuando el jefe del grupo miró directamente a la cámara. El dueño de la cámara, pareció  asustarse  y la tiró al suelo dejándola, todavía, grabando los sucesos. Se pudo percibir como el jefe de la banda apuntó al individuo y lanzó como una especie de niebla negra que rompió la cámara. En ese mismo instante, John , César, Kenai y yo nos miramos por unos segundos, intercambiando miradas fugaces.

<<" Nunca se habían producido tales sucesos en ninguna parte de nuestro planeta. Esta es la primera vez que podemos presenciar  estas imágenes, ya que nunca se han dado estos casos. La policía está investigando la zona robada del Partenón y , al parecer, todo está en óptimas condiciones a excepción del robo del objeto presenciado en la grabación. Seguiremos informando de lo ocurrido, en cuánto se nos sea posible, adiós y buenas noches">>


John apagó la televisión cogiendo su teléfono móvil de un rápido e impredecible movimiento. César se quedó pensando y Kenai entrelazaba sus dedos con los míos, apretando nuestro amarre.

-John , ¿Qué vas a hacer? -Preguntó César metiendo sus dedos entre los cabellos de su nuca con aires pensativos.

-Voy a llamar a toda la patrulla para que vengan aquí y nos organicemos para ir todos juntos a Italia. Tenemos que pararle los pies a las súbules que se están produciendo. Tú mismo lo has visto , César -Pronunció John firme y severo llamando a alguien por teléfono.- Jajy, escucha soy John, ¿Has visto las noticias? - John se puso a mantener una conversación por teléfono con alguien y acordó que vendrían en menos de dos horas a casa de Kenai.

Mi novio y yo nos sentamos en el sofá , a la espera de que la patrulla llegara.

Interrupción




Interrupción

Al llegar a la habitación de Kenai, decidí ponerme cómoda ,así que, tuve que pedirle a Kenai algo de ropa. Por suerte, tenía una camiseta que me venía justita. Cómo era de esperar, esa camiseta era de Kenai  cuando era un poco más pequeño que ahora y no tenía tan desarrollados sus portentosos músculos de Adonis. Y ahora venía el dilema... ¿Qué diablos me ponía en la parte inferior del cuerpo?
No pensaba dormir con esos pantalones tan incómodos, y aún me daba un poco de corte  acostarme solo con la ropa interior puesta. Analicé todas las posibilidades una por una detenidamente hasta que no me quedó más remedio que dormir solo con la ropa interior y la camiseta de mi novio.

Al entrar en la habitación de nuevo, Kenai ya estaba acostado, con la luz apagada y aparentemente dormido. Me acerqué a la cama con pasitos sigilosos, andando de puntillas mientras que intentaba no hacer ruido. Abrí un poco las sábanas e introduje mi cuerpo lenta y suavemente dentro de la cama de mi novio. Me tapé con éstas ,más o menos, por la cintura. Cuando estuve a punto de abrazarme  a la almohada sentí unos ardientes y fuertes brazos encarcelando mi cintura. Vale, Kenai estaba despierto y la fiebre le había vuelto a subir. Entonces sentí sus abrasadores labios  recorriendo todo mi cuello mientras que acariciaba mi vientre con sus ardientes manos.

-No me habías dado las buenas noches... -Susurró con suavidad en mi cuello, parando sus incesantes besos por unos instantes- Y yo quiero mi beso de buenas noches... -Masajeo  mi cintura lentamente cuando sentí que la Luna Llena se asomaba por la ventana de su habitación.

Me dio tiempo a darme la vuelta y quedarme mirándolo de frente mientras que rodeaba su cuello entre mis brazos. Los suyos aún seguían  abrazando mi cintura con amor y mimo  mientras pasaba las yemas de sus dedos por ésta.  Lo besé dulce y lentamente, dejando que nuestros labios se fundieran. Entrelacé los cabellos que caían por su nuca entre mis dedos mientras lo besaba.

-Buenas Noches ... -Susurré en sus labios mirándolo a los ojos. En una milésima de segundo, sus hechizantes ojos grises se clavaron en los míos sin  piedad. En ellos, se veía reflejado el deseo y el amor que él sentía y estaba claro que  mis orbes esmeraldas también transmitían ese tipo de sentimientos hacia él.

Nuestros besos empezaban a tornarse salvajes y apasionados. Ya no podía estar más cerca de su cuerpo, sin embargo, mi corazón me pedía que me acercara más y más a mi adorado Kenai. De un movimiento energético pegué mi cadera a la suya liberando un jadeo en sus labios, a lo que él correspondió mordiendo mi labio inferior entre risas. Le quité la camiseta ágilmente y comencé a acariciar sus perfectos abdominales uno por uno. Sí, me sabía todo su abdomen de memoria, pero no me cansaba de acariciarlo una, otra y otra vez. Kenai comenzó a  juguetear acariciando toda mi cadera y toda mi cintura  por debajo de la camiseta lentamente, lo que casi me provoca una taquicardia. Esta vez  fui yo quién empezó a besar su cuello con suavidad. Su aroma característico se desprendía de su piel como los rayos ultravioletas emanan del Sol. Eso me desconcertó totalmente, ya que su aroma era algo a lo que mi instinto de ninfa (según él) no se podía resistir. Dejé uno de mis suaves besos sobre su tatuaje, ya que sabía que ese era uno de sus puntos débiles, a lo que él me respondió  presionando con dulzura el tatuaje que yo llevaba en la cintura. Fue entonces cuando lo sentí, nuestros dos corazones iban totalmente acompasados, como un reloj que marca las horas con exactitud. Su respiración se entrecortaba conforme empezaba a acariciar las formas de mi vientre entre besos apasionados. De vez en cuando, yo le mordía el labio inferior y él me correspondía con una de sus  risas juguetonas. Sentía como la electricidad recorría todos los poros de mi piel cuando él me acariciaba. Solo con una caricia, era capaz de hacerme estremecer.

Me dí la vuelta quedándome sentada sobre su cintura dejando caer mis piernas alrededor de sus costados. Comencé a besar su portentoso abdomen con detenimiento, repasando esa lección que tanto me sabía, la de sus abdominales y sus formas. Empecé a escuchar como Kenai  jadeaba entre respiraciones entrecortadas al sentir mis besos. Subí besándolo entre caricias delicadas hasta sus labios, dónde dejé toda mi alma en cada beso que le daba, a lo que él me entregó la suya también. Cuando estuve a punto de quitarle la ropa interior a Kenai , escuché como la puerta se abrió de golpe y alguien entró en la habitación como un huracán.

-¡Nai, levanta! Tenemos...-Se quedó a media hablar cuando presenció la imagen. Por el tono de voz y el mote, pude deducir que era John -Vaya, se que os pillo en mal momento, pero tenemos problemas, así que, dejarlo para mañana por la noche -Escuché las risitas contenidas de alguien que se escondía tras el marco de la puerta. Cuando este alguien terminó por reírse, supe enseguida que se trataba de mi hermano César.

En estos momentos no sabía que era más rojizo, mi cara o una cereza. Opté por la mejor opción, esconder mi cabeza en el cuello de Kenai y abrazarme a su pecho hasta sentir que John y mi hermano salieran de la habitación. A los segundos sentí como la puerta se cerraba entre carcajadas por parte de ambos hermanitos mayores...

Sorpresa


Sorpresa



John dejó al extraño tirado en el suelo, inmovilizado completamente mientras que colocaba las manos en su cuello para terminar con su vida, cuando descubrió el rostro del joven...

-¿César? ¿Qué haces tú aquí? -Preguntó John mientras se levantaba, dejando que César se incorporara. Acto seguido, John le tendió la mano y le ayudó a levantarse.

Aún no me lo creía... ¿Qué hacía aquí mi hermano mayor? ¿De qué se conocían él y John? Demasiadas preguntas y yo escasa de información, pero eso es algo que puedo solucionar rápidamente. Con una mirada César y yo nos lo dijimos todo y él comenzó a explicar.

-Enana, ya sé que te estás haciendo muchas preguntas ahora, tu expresión y tus ojos me lo dicen, así que déjame contar mi historia. Seguramente ahora mismo estás desconcertada  a causa de que no sabes bueno, sabías,  de que John y yo nos conocíamos. Pero eso es porque...

-Él es uno de los componentes de mi patrulla, Bianca -Soltó John , continuando la historia de mi hermano- Se unió a este mundo cuando cumplió los doce años y desde entonces nos conocemos -Concluyó la declaración mientras se echaba el pelo hacia atrás con la mano izquierda, haciendo que éste tomara un aire más desaliñado.

Mi respiración se paró de inmediato. Demasiado información en menos de cinco minutos...
Una sobrecarga se empezaba a producir en mi mente mientras que analizada las palabras una por una. Todas significaban lo mismo, me daban a entender que César es uno de los guardianes del otro mundo, que me lo había mantenido en secreto todo este tiempo. Volví a respirar profundamente, tranquilizando mis agitadas y confusas neuronas para que tomaran un descanso.

-Entonces César, ¿Tú eres...? -Pregunté tranquila, y mucho más relajada que antes.

-¿Un guardián? Sí, lo soy desde que tengo doce años. Papá ya me advirtió de esto y sabía a dónde debía acudir si eso me pasaba. Por suerte, solo dos hermanos de la misma sangre pueden ser guardianes, por lo cual, los tormentos se han librado de esta carga -Sonrió un poco para intentar tranquilizarme.

Sonreí un poco ante sus palabras, ahora un poco más tranquila. Mi ritmo cardíaco se normalizó al igual que mi respiración y ya pude mantener una charla tranquila. Nos reunimos en la cocina y John y César empezaron a contar su historia.

<< Tu hermano se unió a mí cuando descubrió sus dones, desde entonces, ha formado parte de mi patrulla siendo uno de mis mejores efectores. No podía contar nada a nadie, es un juramento que tienes que seguir a rajatabla desde que te haces guardián, así que por eso no te lo contó , ni a ti ni a tus hermanos ni a tu abuela. Tu padre si está enterado, ya que él es el teniente-coronel de la corte de Árazor, uno de los mejores guardianes que he visto jamás y , tener a tu hermano en mis filas, era un privilegio para mí.  César temía por tus hermanos pequeños, ya que se podían transformar en cualquier momento, pero cuando vio tu metamorfosis, supo enseguida que tú eras uno de los nuestros, lo que no se esperaba es que fueras la última, única y legítima ninfa  de la Luna. Eso nos descolocó un poco, pero nos amoldamos a la situación y preferimos que uno de nuestros mejores guardianes fuera a vigilarte. Ese guardián, fue Kenai. Al principio, él se negó en rotundo, ya que no quería mudarse de Italia, pero cuando le contamos toda la historia y supo que eras la hija del teniente-coronel Luz, aceptó enseguida. Y bueno, aquí estamos ahora, discutiendo sobre este tema como si fuera lo más normal del mundo, ¿no te parece? >>

Dediqué mi mejor sonrisa a John cuando terminó de contar toda la historia. Ahora lo entendía mucho mejor y , la verdad, es que me había resuelto muchas preguntas acerca de todo esto de las patrullas, las brigadas y los puestos de autoridad de este complejo mundo , pero ahora me iba amoldando más a las cosas. Absorbía información como una esponja y la almacenaba en mi mente para la posterioridad.

-¿Y qué tipo de guardián eres, César? -Pregunté , ahora curiosa, a mi hermano mayor pelinegro.

-Soy guardián del viento desde los doce años. Al principio me costó aprender, pero fui controlando mis dones o  poderes  conforme pasaba los días.

-John, tengo una pregunta para ti - Dije de inmediato clavando mis ojos en los suyos.

-Dispara -Contestó John con una sonrisa burlona y provocadora en su rostro mientras se apoyaba con un codo en la mesa de la cocina.

-¿Cómo sabéis y cuándo notáis la transformación de un guardián o criatura de nuestro mundo? - Solté rápida mientras esperaba su respuesta con ansiedad.

-¡Bah! Es muy fácil  notar la transformación de un guardián. Resulta que cuando nuestra transformación se empieza a desatar, las criaturas de nuestro mundo, lo notamos con mucha rapidez, ya que sentimos como si  nuestras venas fueran recorridas por la más ardiente y pura lava, lo que desemboca, en muchas ocasiones, que nosotros mismos nos transformemos también. Segundo, identificamos a la que categoría que pertenece un guardián por sus ojos.

-¿Por sus ojos? -Interrogué extrañada.

-En efecto, cuando te transformes, tus ojos adoptan un color y un movimiento circundante por el iris que delata a que categoría de guardián perteneces.Por ejemplo, si el iris de tus ojos se vuelve azul cristalino  y empieza a realizar  movimientos hipnóticos, eres un guardián del agua, ya que ese movimiento se corresponde con el oleaje del mar y las corrientes de los ríos, y eso mismo es lo que ves reflejado en el iris de esa persona cuando la miras, como si el agua de un río o de un mar fluyese por sus ojos. -Me respondió John con una sonrisa- Aunque claro, ese es solo un ejemplo.

Me limité a sonreír , ya que toda esa información me iba a servir de mucha ayuda. John aclaró todas mis dudas acerca de los guardianes con ese solo ejemplo.

-Entiendo, muchas gracias John.

-No hay de que, Bianca -Me dijo él sonriendo

- A propósito, ya es muy tarde y los enanos están en casa de la tía Odette, será mejor que volvamos a casa, ya que la abuela está en una de sus reuniones para comentar los libros que se leen las viejas y todo ese rollo -Comentó mi hermano César entre risas.

-Oh no, vosotros dos os quedáis a dormir hoy con Nai y conmigo - Las palabras de John me pillaron desprevenida. César meditó la respuesta de John unos segundos y , más tarde , se negó en rotundo , pero éste , insistió -Oh vamos, me siento muy solo aquí, estoy acostumbrado a convivir con muchas personas, César.

-Está bien... Pero solo por hoy John , no queremos causar problemas -Respondió mi hermano mayor mientras que resoplaba.

-Bianca y tú nunca sois una molestia - Dijo Kenai mientras me miraba con sus preciosos ojos grises y especiales.

Al final del todo, repartimos las habitaciones de la siguiente manera: John y César , dormirían  en la habitación de invitados y Kenai y yo dormiríamos juntos en su habitación. Subí las escaleras para subir a la gran habitación de Kenai. Me encantaba la habitación de mi novio y entonces mi mente empezó a divagar por cada una de las paredes de ésta, prestando toda mi atención. Pero bajé de mi nube cuando escuché el grito de John.

-¡Esto lo has hecho aposta , Nai, te juro que me vengaré!

Bajé las escaleras de unos saltitos ágiles llegando  a la habitación dónde dormirían César y John. Cuando contemplé a mi novio reírse y a César también, decidí dirigir la mirada hacia el objeto que les provocaba tanta gracia y , sinceramente, yo tampoco pude contenerme ante tal imagen...

Resulta que al lado de la cama de John, había un colchón apoyado como el de la cama supletoria de la anécdota que me contó Kenai. Y bueno , a mí también me dio por reírme. Al finalizar nuestras risas y comentarios acerca del colchón y de la historia, Kenai y yo subimos a su habitación dejando a John y a César durmiendo a pierna suelta en su respectiva habitación.

Distribución


Distribución


Kenai me tenía abrazada por la cintura mientras me  besaba el cuello. Sé que no se podía resistir y yo no tardaría mucho en caer así que se me ocurrió preguntarle acerca de su apodo.

-Por cierto, ¿desde cuándo te apodas Nai? -Solté una risa al pronunciar el apodo de mi chico.

-¡Ah! Eso... -Acompañó mi risa con la suya mientras echaba la cabeza hacia atrás, intentando respirar profundamente- Es un tontería que tenemos John, y yo.

-Si no es mucho pedir, me gustaría saberla - Continuaba sentada encima suya en el sofá mientras que él estaba acostado en éste. Le revolví el pelo riéndome de nuevo y Kenai procedió a contarme esa supuesta tontería.

-Resulta que cuando John y yo éramos pequeños, nos fuimos de viaje con unos de nuestros compañeros. Al llegar al hotel, distribuimos  las habitaciones y cuando entramos en la habitación había un colchón tirado en el suelo, para colocarlo  en la cama supletoria. Bueno , en vez colocarlo en la cama, lo pusimos de pie  a un lado de la nuestra, por si nos caímos de la cama, caer en blando. Entonces, el listo de John, se dedico a apoyarse en el colchón.  Mientras que él estaba apoyado en éste, pensé "¿Será efectivo el colchón para cuando nos caigamos?  Así que, empujé a John mientras que estaba apoyado en el colchón. Cuando estuvo a punto de caerse , en vez de gritar Kenai, gritó Nai  y desde entonces, me llama así -Estalló en carcajadas al terminar de contármelo y yo no pude evitar reírme levemente.

-Vaya, se tuvo que hacer daño el pobre - Dije mientras me reía.

-¡Que sepas que aún tengo la marca de cuándo me caí, listillo! - Se escuchó gritar a John desde su habitación y Kenai se rió aún con más fuerza.

-¡Suerte que tuviste de caer sobre el colchón y no sobre el suelo! -Le respondió Kenai riéndose con más fuerza. Esta vez, su hermano también soltó una carcajada que pude escuchar desde el salón.


Cuando terminamos de reírnos los tres, me recosté sobre el pecho de Kenai. Escuchaba los latidos de su rítmico y frenético corazón y hasta pensaba que iban acompañados con los míos.Dos corazones en perfecta sincronización.

Al parecer , no se le olvidó por dónde nos habíamos quedado, y acarició toda mi espalda por debajo de mi camiseta. Sentí sus ardientes dedos recorrer toda mi columna vertebral, de arriba a abajo... de abajo a arriba... una, otra y otra vez....

Sí, en un segundo, la temperatura de mi cuerpo también empezó a subir y ,entonces, el aroma de Kenai se maximizó para mí. El olor de su piel empezaba a tener nuevos matices, como si este aroma fuera una cenefa y le hubieran añadido cosas nuevas sin que yo lo supiera.  Y , por supuesto, empezaba a sentir el deseo de aprender esa nueva serie de matices desde el primero de ellos hasta el último. Recorrí su cuello con mis labios, deleitándome de su sabor y su suave textura, nada sabía mejor que la piel de Kenai, se podría decir, que era mi primer plato y , por supuesto, mi favorito. Cuando estaba a punto de empezar a acariciar sus portentosos abdominales, una voz nos interrumpió.

-Ya veo como te quieres controlar, hermanito -Se rió John mientras nos gritaba desde la cocina. Noté como Kenai murmuró algo para sus adentros y acto seguido resopló.

-Tiene razón, lo siento... -Se disculpó bajando la mirada. Me sentía mal por él porque no era culpa suya, era culpa mía. Cuando estuve a punto de hablar , John nos interrumpió con un rodillo de cocina en la mano.

-Bueno, si los señores querrían dejar sus excitantes jueguecitos y acompañarme en la mesa, se lo agradecería -Dijo John con un tono sarcástico resaltando las palabras  excitantes jueguecitos, algo que provocó que mis mejillas se tornaron al más puro tono rojizo.

Kenai soltó una risa y se levantó del sofá, tomándome de la mano y levantándome con él. Cuando nos incorporamos, quedé pegada a él mientras me miraba con esos ojos que solo él poseía....

Si, sus ojos hechizantes que ahora me llamaban más que nunca...

Bajé de mi nube cuando John tosió para interrumpir nuestro momento y los tres nos fuimos a la cocina para empezar a cenar. Sinceramente, no sabía que el hermano de Kenai cocinará tan bien, y me dejó alucinada. Al terminarnos las fajitas , estuvimos charlando un poco acerca de las anécdotas que John y Kenai habían tenido en su niñez, entre risas y comentarios curiosos por mi parte.

John me contó que vivía en Los Ángeles, en una de las patrullas más famosas a cargo del Rey  de , según ellos, la zona o territorio  a la que pertenecían.  John me contó que nuestro mundo se dividía en territorio o fronteras divisorias. Me informaron de que había siete fronteras, una por cada de tipo de guardián o ninfa a la que correspondieran. John había viajado por todas ellas para aprenderse cada uno de sus lugares e informarse de sus habitantes. Él y su patrulla ahora estaban destinados en Los Ángeles. Las patrullas estaban formadas por un componente de cada territorio, porque según Árazor, el jefe de todos los territorios , si las patrullas poseían un chico o una chica de cada territorio, ésta sería mucho más fuerte y compacta.

-Árazor es un tío respetable, dirige bien todos los territorios pero últimamente está teniendo problemas por el norte -Nos comentó John mientras se bebía una cerveza sin alcohol- Al parecer, están apareciendo súbules -Dijo John dejando la cerveza en la mesa.

-¿Súbules...? -Pregunté extrañada. Era la primera vez que oía esa palabra en toda mi vida.

-Son grupos de habitantes de todos los territorios que se juntan para atentar contra Árazor y matarlo - Respondió Kenai- Aunque nunca lo consiguen, las patrullas los pillan a tiempo, pero esta vez está yendo demasiado lejos por lo que veo.

-No son simples súbules, Nai, ya parecen ejércitos de tantos que son.

-¿Y en qué se diferencias las súbules a una revelación o un atentado de los que ocurren normalmente por aquí? -La verdad es que no le encontraba ninguna diferencia a eso, pero que se le iba a hacer.

-No creo que los "rebeldes" de por aquí sepan controlar varias fuerzas de la naturaleza y utilizarlas contra el bienestar público, Bianca. En nuestro mundo todo es diferente, o comes, o te comen. Y estos súbules están yendo demasiado lejos hermanito -Kenia asintió y cuando nos levantamos , escuchamos ruidos raros por la casa.

John nos hizo una señal para que nos calláramos y se agazapó mirando por la puerta. El color de sus ojos empezó a tornarse brillante , hasta que llegó un punto en el que pareció que éstos eran capaces de brillar por sí mismos. Esperó el momento oportuno y se abalanzó sobre el individuo que había entrado en casa de Kenai a hurtadillas...

Influencia Lunar



Influencia Lunar


Después de estar un rato sentados en el sofá charlando sobre lo que ocurría, todo pareció encajar perfectamente. Resulta que , según Kenai, en los períodos de Luna Llena, el aroma de mi cuerpo se agudizaba bastante. Habitualmente, eso no le afectaba a los guardianes del Sol ,como él, pero en este caso era diferente. Ya me mencionó en varios ocasiones  que nuestras vidas estaban entrelazadas y todo eso, que eramos el mismo ser , solo que en dos cuerpos distintos. Todo lo que le afectase a Kenai, me afectaría a mí en un corto período de tiempo y viceversa. Por eso , Kenai, tenía ese pequeño matiz diferente para mí. La Luna Llena me afectaba a mí, y al potenciar mi ser, el suyo también se veía afectado, solo que, en su caso, era de distinta manera, ya que yo no me sentía muy mal y él estaba con una temperatura altísima. Continuó explicándome todo, me dijo que sí me encontraba mal, mareada o lo que fuese se lo comunicara de inmediato ya que habría que ir a ver a alguien especializado en el tema y claro, no podíamos acudir a un hospital normal.

Según él, la Luna tenía bastante influencia sobre mí, yo no me daba cuenta, pero a él le costaba controlarse un triunfo. Si, puede parecer salvaje, pero mi pobre Kenai se contuvo todo lo que pudo y más  para no abalanzarse sobre mí como una bestia.  Intenté ayudarlo pero no me dejó,  ya que temía perder el control y que la cosa "subiese demasiado de tono" . Ahora entendía porque estaba tan sofocado.

Le obligué a que se tumbara en el sofá y que se pusiera la tele un rato mientras que yo fui a buscarle una bolsa térmica con cubitos de hielo, para bajarle un poco la temperatura. Vale, me daba mucho corte pensar que estaba así por mí, porque se estaba conteniendo bastante conmigo y yo se lo agradecía muchísimo, porque aún no me encontraba preparada para mantener ese tipo de relación. Cuando llegué al salón, ahí estaba él, abanicándose mientras veía un partido de Rugby en la tele. Me senté a su lado y le pasé varias veces con delicadeza la bolsa de cubitos de hielo por la espalda y por la nuca.

-No sabes cuánto te agradezco esto... -Susurré mientras intentaba bajar su temperatura. Sus músculos estaban muy tensos, parecían estar todo el tiempo en tensión- Pero, ¿por qué me pediste que viniera si te ibas a poner peor...? -Al terminar de mencionar aquellas palabras , clavé mis ojos verdes esmeralda en los suyos.

- No podía estar más tiempo sin ti, me volvería loco encerrado en esta casa. Alguien me dijo que si pasaba tiempo contigo me "recuperaría" de esta necesidad antes. Es como si eres drogadicto, cuánto antes te den tu dosis, antes terminará tu necesidad por ella -Soltó una risa mientras que yo seguía bajando su temperatura, con aquella bolsa de cubitos de hielos, que prácticamente, ya era todo líquido.

-Entiendo... -Sonreí mirando como su cuerpo no paraba de sudar y derretir los cubitos- ¿Y quién te dijo eso?

-Bueno fue consejo de...

No le dio tiempo a terminar la frase cuando la puerta se abrió de golpe y apareció alguien detrás de ella. Era un muchacho un poco más alto que Kenai, con unos 22 años de edad. Sus cabellos le llegaban por la barbilla y éstos eran de un negro intenso como el carbón. Estaba tan musculoso como César o incluso más en mi opinión. Me dio miedo aquella imagen borrosa y me abracé a Kenai con fuerza. De repente escuché una carcajada procedente de ese nuevo individuo.

-¡Vaya! ¡Cuánto tiempo! -Se aproximó a Kenai y entonces ví el gran parecido entre ellos - ¿Quién es esta muñequita de porcelana hermanito? - Volvió a soltar otra carcajada sonora aproximándose a nosotros cerrando la puerta tras su paso.

- John, siempre te digo lo mismo, llama antes de entrar -Dijo mi novio refiriéndose a ese nuevo visitante.

- Lo siento, Nai, sabes que soy de los que prefieren dar sorpresas.

-Bueno Bibi, no te asustes, es el cafre de mi hermano John -Dijo Kenai suspirando mientras me señalaba a John.

El hermano de Kenai vestía unos vaqueros rotos y una camiseta negra ceñida como las que solía ponerse César. Desde mi punto de vista, eran los dos exactamente iguales, me refiero a Kenai y a John, claro está, pero había algo que los diferenciaba de manera notable, aparte de la edad. John poseía unos hipnotizadores ojos azules, como el cielo en un  día despejado. Éste me tendió la mano esbozando una sonrisa dejando ver sus blancos dientes.

-John, un placer Bianca -Sonrió mientras que yo estreché su mano suavemente con la mía, que evidentemente estaba congelada por los cubitos de hielo.

-El placer es mío, John -Esbocé mi mejor sonrisa.


-Así que, ella es la última ninfa de la Luna, ¿cierto? -Mencionó John mientras se tiraba a lo bestia en el sofá.

-Si, es ella- Contestó Kenai mirando a su hermano de arriba a abajo - ¿Cómo lo sabes?

-Porque Bianca es la última exclusiva de nuestro mundo, lo que yo no sé es como todavía no ha venido nadie a arrebatártela -Dijo John clavando esos ojos azules en los míos- Seguramente porque saben que esta bien protegida -Soltó otra carcajada mirando a su hermano.

-Por eso mismo es -Afirmó Kenai con una sonrisa orgullosa de oreja a oreja.

Vi como el hermano de Kenai me analizaba con la mirada y acto seguido , pasaba a escanear a su hermano pequeño. Entonces una sonrisa pícara se dibujo en su rostro mientras cogía el mando de la tele y se acomodaba en el sofá.

-Luna Llena, ¿eh?  - Dijo John mirando de reojo a Kenai.

- Por lo que ves sí, hermanito.

-Lo tienes que estar pasando fatal - John soltó una risa leve mientras me repasaba con la mirada - Sinceramente, no me dijeron que era tan guapa.

-Pues ahora lo puedes afirmar con tus propios ojos y sí, lo estoy pasando bastante mal, pero esperaré por ella el tiempo que sea necesario- Abracé a Kenai cuando escuché como pronunciaba esas palabras. Era un encanto, no lo podía negar.

- ¡Jaja! Mejor para ella entonces, sino, pobrecilla - John me miró de forma burlona antes de dirigir su vista hacia la tele- Por cierto, Nai, tengo que decirte algo.

-¿De qué se trata ahora?

-Me voy a quedar unos días contigo y con el tío Lucas, las cosas se están poniendo tensas por la otra cara de la moneda.

No me estaba enterando de nada, pero más o menos sabía a que se refería al otro mundo. Pero si me había enterado de algo... Nai era el apodo de Kenai, más tarde le preguntaré por ello. Me reí para mis adentros mientras que John llevaba sus maletas al final del pasillo, dónde estaba, lo que iba a ser su habitación por un tiempo.

Kenai empezó a juguetear con mis cabellos de forma dulce y yo me tumbé encima suya en el sillón, y , como John advirtió y yo lo tenía más que claro, las cosas estaban empezando a "subirse de tono"...




Subida de temperatura





Subida de temperatura  


Tomé mi teléfono móvil entre mis dos manos y leí el mensaje con detenimiento:

"Hola Bibi, mi tío se ha ido de casa , tiene turno de noche en el restaurante y estoy solo. Siento que no hayas podido venir a verme antes por su causa.
Te Quiere, Kenai."


Mi agitado corazón dió un brinco cuando ví su mensaje. Enseguida tomé la mochila con algunas cosas del instituto que necesitaba que él me explicara, mi teléfono y un botellín de agua fría por si me daba sed, y salí disparada cogiendo camino a su casa. Mis pasitos eran alegres y sigilosos por aquellas calles que llevaban a  la casa de Kenai. Miré mi reloj, eran los 21:45, era un poco tarde, pero no creo que mi abuela me castigué sin salir, porque era sábado, y ella también salía los sábados. Me preocupé cuando caí en un misero detalle, si César no estaba en casa y los enanos tampoco... ¡¿Cómo diablos íbamos a pasar?!
Saqué mi teléfono móvil velozmente y marqué el número de César ágilmente en apenas cinco segundos. Primer pitido, segundo pitido, tercer pitido... ¡Como no me lo coja lo mato!
Enseguida se escuchó la voz grave de mi hermano y un poco de jaleo por atrás.

-¡Dime Bibi! -Gritó mi hermano. Lo hizo con tanta intensidad que tuve que despegar el teléfono de mi oído.

-Escucha, César, he salido de casa para pasar el rato en casa de Eva, y entonces he caído en cómo vamos a entrar si ninguna tenemos llaves - Mentí con el tono de voz  un tanto alarmado.

-Bah, tranquila, no te preocupes por eso. He dejado una copia de las llaves debajo de la maceta preferida de la abuela, y como solo nosotros sabemos cuál es, a nadie más se le ocurrirá dónde están - Dijo mi hermano con un tono sosegado y tranquilo. En ese instante, escuché el ruido de una guitarra eléctrica, un bajo y una batería tocar a la vez.

-Emmm, César, ¿Se puede saber dónde estas? ¿De dónde viene todo ese ruido? - Mencioné con una ligera sonrisa dibujada en mi marfileño rostro que , evidentemente, él no pudo ver, pero se la imaginó seguro por mi tono de voz.

-¡Ah! ¿No te lo he dicho?

-Decirme el qué -Dije  soltando una risa melodiosa.

-Mis amigos y yo hemos formado una banda y estamos practicando.

-Espera un momento, ¿desde cuando tocas? -Reí al oír su comentario.

-No toco, yo soy el cantante principal de la banda, ya sabes, el tío macizo que se dedica a hacer el idiota por el escenario -Me dijo con un tono burlón y orgulloso. Era obvio que eso de ser tan popular le encantaba.

-Vaya, pues cuando hagáis vuestro primer concierto me llamáis , ¿eh? -Solté con una sonora carcajada afirmando que seguramente no hicieran ningún concierto.

-Muy graciosa, enana -Se escucharon voces por la otra línea de teléfono- Bueno, te dejo hermanita, nos vemos en casa -Colgó el teléfono y yo continué mi camino hacia la casa de Kenai.


Apenas me quedaban unos segundos para llegar, cuando aligeré el paso para que esos eternos segundos se pasaran volando. Toqué el timbre de su casa y enseguida me abrió el , en un abrir y cerrar ojos ya estaba en sus brazos, achuchándolo contra mí como si no nos hubiéramos visto desde hace meses. Kenai me pegó a su cuerpo todo lo que pudo más , mientras que sus manos ya empezaban a desenredar mis largos cabellos rizados. Me despegué solo unas milésimas de él y dejé un beso suave en su cuello.

-Te he echado mucho de menos, cielo...-Me susurró él mientras jugaba con mis cabellos.

No lo había notado, pero él iba sin camiseta. Lo pude apreciar cuando bajé de mi nube y noté que su temperatura estaba mucho más elevada de lo habitual. Mis ojos no pudieron evitar recorrer  todo aquel torso tan perfecto que tenía. Si, mi novio era todo un Dios, un Adonis creado a mi medida, como si el cielo quisiera haberme regalado a  mi alma gemela , así, por la cara. Me acerqué más a él, cuando sin poder reaccionar, él me tomó entre sus brazos y comenzó a besarme. En menos de veinte segundos, estaba sentada sobre su cintura con él recostado a mi merced mientras lo besaba  incontroladamente en el sofá de su cuarto de estar. Había algo en él que no me encajaba, algo que me era extraño....

Cuando pasé a besar su cuello apasionadamente fue cuando me dí cuenta. Su tatuaje ardía como una pura y ardiente llama de fuego. El aroma que emanaba su cuerpo era aún más irresistible de lo que habitualmente era.  No pude evitarlo, y dejé de besarlo soltando un jadeo sordo en su cuello respirando entrecortadamente.

-¿Te pasa algo, mi muñequita...? -Preguntó Kenai preocupado por mí cuando  vió tal reacción por mi parte.

-Kenai, tu olor es... diferente... es mucho más fuerte que las otras veces... -Dije mientras repasaba todas las formas de sus escandalosos abdominales con suaves caricias delicadas.

-Hablo la que parece que se ha metido en una piscina de vainilla - Me contestó él con una risa celestial después de mencionar su juego de palabras.

-¿Por qué dices eso? -Sonreí cuando dejé mi rostro a escasos milímetros del suyo acariciando su cuello suavemente.

-Porque tu aroma es más fuerte que antes, es como si me llamara más fuerte que otras veces, mejor dicho que es más fuerte de lo que normalmente es -Sonrió en mis labios antes de empezar a masajearme la espalda por debajo de mi camiseta de tirantes negra con sus ardientes manos. Aquel contacto por su parte me hizo estremecer y soltar una dulce risa en sus labios antes de morderle el labio inferior juguetonamente.



Él siguió mi juego encantado y continuó llevando sus besos por todo mi cuello haciendo que la electricidad que había en mi ser se fuera empezando a activar con cada roce de sus labios, de sus manos , de su piel...


Compras



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Después de que terminaran las clases me dispuse  a ir a hacerle una visita a Kenai, ya que no había venido a clase en toda la mañana. Contemplé su gran casa antes de tocar a la puerta con delicadeza por si él estaba durmiendo. Su tío, Lucas, me abrió la puerta. Al verme, esbozó una de sus sonrisas cariñosas y acogedoras recibiéndome con los brazos abiertos.

-¡Bianca! ¡Cuánto tiempo sin verte! Ven, pasa - Me abrió la puerta invitándome a pasar a su casa. Cuando estuve dentro cerró la puerta a mis espaldas- No te preocupes, Kenai está en su habitación, ha cogido una gripe y por eso no puede ir a clase.

-¿Pero es algo grave? -Pregunté inquieta y preocupada mientras que clavaba mis orbes esmeraldas en los suyos con fijación. No sé cuál era la expresión de mi rostro en este momento, lo único que sé es que al tío de Kenai le hizo gracia verme tan preocupada por una simple gripe.

-No , tranquila, Kenai es muy fuerte y esta gripe apenas le afecta, lo que pasa es que no quiero que medio instituto coja la gripe por su culpa -Soltó una carcajada sonora haciendo que ésta retumbara por toda la casa.

Solté una leve risa al escuchar las carcajadas del tío de Kenai. Estuve un tiempo hablando con él en el salón y , después, subí a su habitación con el ánimo de verle. Las escaleras no eran muy grandes, así que, las saltaba de dos en dos sin problemas. Cuando llegué a su habitación, fui abriendo la puerta poco a poco y ahí estaba. Sin camiseta con la sábana hasta la cintura mientras que su pecho se elevaba con cada respiración. Fue solo verlo y me dieron ganas de comérmelo a besos, pero no lo quería despertar, así que, me limité a entrar en su habitación con unos pasos sigilosos hasta su cama. Me senté a su lado mientras acariciaba sus cabellos. Eran tan suaves y sedosos, no podía evitar jugar con sus cabellos cada vez que estaba con él. Su cuerpo estaba ardiendo, lo sabía porque cuando deslicé mi fría mano por su nuca, noté el contraste de temperatura  entre los dos cuerpos. Cuando estaba a punto de levantarme de la cama para irme su ardiente mano cogió la mía e hizo que me cayera encima suya mientras que él se reía de esa manera tan perfecta que me hacía estremecer y acompañar sus risas con las mías. Colocó uno de los mechones de mi cabello detrás de mi oreja y comenzó  a mirarme entera con esa mirada suya que hacía que mis mejillas se enrojecieran al instante. Después, pasó a acariciar toda mi espalda por debajo de mi camiseta al mismo tiempo que sus ojazos se clavaron en los míos y me susurró un "Hola preciosa" que me dejó congelada y sin palabras. Por inercia, comencé a acariciar su perfecto torso de Adonis, con todos esos abdominales bien marcados que me volvían completamente loca. Solté una sonrisa jugueteando con las formas de sus abdominales y él se incorporó un poco para besarme con esa pasión desmedida que me encantaba de él.
El beso se alargó, como me esperaba, y cuando paramos , me acordé de respirar. Kenai acarició mi mejilla mirándome a los ojos.

-Siento no haber estado hoy contigo en clase, te he echado muchísimo de menos -Susurraba esas dulces palabras mientras me miraba y acariciaba mi mejilla.

Opté por callarme y volver a besarlo con ese deseo incontrolable mientras que él continuó el beso con ganas. Charlamos un rato y me largué de su casa para dejarlo descansar, debía reponer fuerzas.



La semana escolar pasó con rapidez y ya se me hizo sábado. El tío de Kenai no me dejaba ir a verlo por si me lo pegaba, pero Kenai dijo que si no me lo había pasado ya sería porque ya no lo iba a coger, aún así , no me dejó visitarlo ni una vez y eso que yo había insistido de lo lindo. Aquella mañana me había despertado a las once de la mañana y Bandit me llamó para ir a comprar un vestido para la comunión de un amigo suyo.
Jorge también hacía la comunión ese mismo día así que de seguro que coincidíamos en la iglesia. Ella me llamó para que le asesorara con el vestido que debía comprarse y acepté encantada. Salimos para el centro comercial sobre la una de la tarde y pasamos por muchas , muchas , muchas , muchas tiendas pero no encontrábamos el vestido perfecto para ella. Había perdido la cuenta de cuántos vestidos se había probado ya y me estaba empezando a desesperar pero al fin encontramos el dichoso vestido perfecto que le iba como un guante a Bandit. Éste era negro hasta las rodillas más o menos , algo ajustado por la cintura y con los tirantes cruzados. Compramos este vestido y nos marchamos a casa de Bandit para comer. Se nos hicieron las tres de la tarde con las dichosas compras. Menos mal que habíamos encontrado un buen vestido, sino, Bandit se hubiera comprado aquel vestido verde de noventa euros que habíamos visto al principio.

Comimos sopa y pizza,  y de postre unas natillas con galletas que estaban de muerte. Bandit y yo pasamos toda la tarde juntas ya que Hilary estaba reunida con sus familiares y Eva estaba liada con los estudios y bueno , Julia era un caso aparte...
Después nos fuimos a mi casa y escuchamos música de My Chemical Romance mientras que charlábamos acerca del instituto, los estudios y nuestros cotilleos de siempre. Desde que cambié, Bandit y yo nos habíamos hecho muy amigas, eso era algo que no podía negar.

Cuando Bandit se fue , me llegó un mensaje al móvil contándome una nueva situación....