Sorpresa


Sorpresa



John dejó al extraño tirado en el suelo, inmovilizado completamente mientras que colocaba las manos en su cuello para terminar con su vida, cuando descubrió el rostro del joven...

-¿César? ¿Qué haces tú aquí? -Preguntó John mientras se levantaba, dejando que César se incorporara. Acto seguido, John le tendió la mano y le ayudó a levantarse.

Aún no me lo creía... ¿Qué hacía aquí mi hermano mayor? ¿De qué se conocían él y John? Demasiadas preguntas y yo escasa de información, pero eso es algo que puedo solucionar rápidamente. Con una mirada César y yo nos lo dijimos todo y él comenzó a explicar.

-Enana, ya sé que te estás haciendo muchas preguntas ahora, tu expresión y tus ojos me lo dicen, así que déjame contar mi historia. Seguramente ahora mismo estás desconcertada  a causa de que no sabes bueno, sabías,  de que John y yo nos conocíamos. Pero eso es porque...

-Él es uno de los componentes de mi patrulla, Bianca -Soltó John , continuando la historia de mi hermano- Se unió a este mundo cuando cumplió los doce años y desde entonces nos conocemos -Concluyó la declaración mientras se echaba el pelo hacia atrás con la mano izquierda, haciendo que éste tomara un aire más desaliñado.

Mi respiración se paró de inmediato. Demasiado información en menos de cinco minutos...
Una sobrecarga se empezaba a producir en mi mente mientras que analizada las palabras una por una. Todas significaban lo mismo, me daban a entender que César es uno de los guardianes del otro mundo, que me lo había mantenido en secreto todo este tiempo. Volví a respirar profundamente, tranquilizando mis agitadas y confusas neuronas para que tomaran un descanso.

-Entonces César, ¿Tú eres...? -Pregunté tranquila, y mucho más relajada que antes.

-¿Un guardián? Sí, lo soy desde que tengo doce años. Papá ya me advirtió de esto y sabía a dónde debía acudir si eso me pasaba. Por suerte, solo dos hermanos de la misma sangre pueden ser guardianes, por lo cual, los tormentos se han librado de esta carga -Sonrió un poco para intentar tranquilizarme.

Sonreí un poco ante sus palabras, ahora un poco más tranquila. Mi ritmo cardíaco se normalizó al igual que mi respiración y ya pude mantener una charla tranquila. Nos reunimos en la cocina y John y César empezaron a contar su historia.

<< Tu hermano se unió a mí cuando descubrió sus dones, desde entonces, ha formado parte de mi patrulla siendo uno de mis mejores efectores. No podía contar nada a nadie, es un juramento que tienes que seguir a rajatabla desde que te haces guardián, así que por eso no te lo contó , ni a ti ni a tus hermanos ni a tu abuela. Tu padre si está enterado, ya que él es el teniente-coronel de la corte de Árazor, uno de los mejores guardianes que he visto jamás y , tener a tu hermano en mis filas, era un privilegio para mí.  César temía por tus hermanos pequeños, ya que se podían transformar en cualquier momento, pero cuando vio tu metamorfosis, supo enseguida que tú eras uno de los nuestros, lo que no se esperaba es que fueras la última, única y legítima ninfa  de la Luna. Eso nos descolocó un poco, pero nos amoldamos a la situación y preferimos que uno de nuestros mejores guardianes fuera a vigilarte. Ese guardián, fue Kenai. Al principio, él se negó en rotundo, ya que no quería mudarse de Italia, pero cuando le contamos toda la historia y supo que eras la hija del teniente-coronel Luz, aceptó enseguida. Y bueno, aquí estamos ahora, discutiendo sobre este tema como si fuera lo más normal del mundo, ¿no te parece? >>

Dediqué mi mejor sonrisa a John cuando terminó de contar toda la historia. Ahora lo entendía mucho mejor y , la verdad, es que me había resuelto muchas preguntas acerca de todo esto de las patrullas, las brigadas y los puestos de autoridad de este complejo mundo , pero ahora me iba amoldando más a las cosas. Absorbía información como una esponja y la almacenaba en mi mente para la posterioridad.

-¿Y qué tipo de guardián eres, César? -Pregunté , ahora curiosa, a mi hermano mayor pelinegro.

-Soy guardián del viento desde los doce años. Al principio me costó aprender, pero fui controlando mis dones o  poderes  conforme pasaba los días.

-John, tengo una pregunta para ti - Dije de inmediato clavando mis ojos en los suyos.

-Dispara -Contestó John con una sonrisa burlona y provocadora en su rostro mientras se apoyaba con un codo en la mesa de la cocina.

-¿Cómo sabéis y cuándo notáis la transformación de un guardián o criatura de nuestro mundo? - Solté rápida mientras esperaba su respuesta con ansiedad.

-¡Bah! Es muy fácil  notar la transformación de un guardián. Resulta que cuando nuestra transformación se empieza a desatar, las criaturas de nuestro mundo, lo notamos con mucha rapidez, ya que sentimos como si  nuestras venas fueran recorridas por la más ardiente y pura lava, lo que desemboca, en muchas ocasiones, que nosotros mismos nos transformemos también. Segundo, identificamos a la que categoría que pertenece un guardián por sus ojos.

-¿Por sus ojos? -Interrogué extrañada.

-En efecto, cuando te transformes, tus ojos adoptan un color y un movimiento circundante por el iris que delata a que categoría de guardián perteneces.Por ejemplo, si el iris de tus ojos se vuelve azul cristalino  y empieza a realizar  movimientos hipnóticos, eres un guardián del agua, ya que ese movimiento se corresponde con el oleaje del mar y las corrientes de los ríos, y eso mismo es lo que ves reflejado en el iris de esa persona cuando la miras, como si el agua de un río o de un mar fluyese por sus ojos. -Me respondió John con una sonrisa- Aunque claro, ese es solo un ejemplo.

Me limité a sonreír , ya que toda esa información me iba a servir de mucha ayuda. John aclaró todas mis dudas acerca de los guardianes con ese solo ejemplo.

-Entiendo, muchas gracias John.

-No hay de que, Bianca -Me dijo él sonriendo

- A propósito, ya es muy tarde y los enanos están en casa de la tía Odette, será mejor que volvamos a casa, ya que la abuela está en una de sus reuniones para comentar los libros que se leen las viejas y todo ese rollo -Comentó mi hermano César entre risas.

-Oh no, vosotros dos os quedáis a dormir hoy con Nai y conmigo - Las palabras de John me pillaron desprevenida. César meditó la respuesta de John unos segundos y , más tarde , se negó en rotundo , pero éste , insistió -Oh vamos, me siento muy solo aquí, estoy acostumbrado a convivir con muchas personas, César.

-Está bien... Pero solo por hoy John , no queremos causar problemas -Respondió mi hermano mayor mientras que resoplaba.

-Bianca y tú nunca sois una molestia - Dijo Kenai mientras me miraba con sus preciosos ojos grises y especiales.

Al final del todo, repartimos las habitaciones de la siguiente manera: John y César , dormirían  en la habitación de invitados y Kenai y yo dormiríamos juntos en su habitación. Subí las escaleras para subir a la gran habitación de Kenai. Me encantaba la habitación de mi novio y entonces mi mente empezó a divagar por cada una de las paredes de ésta, prestando toda mi atención. Pero bajé de mi nube cuando escuché el grito de John.

-¡Esto lo has hecho aposta , Nai, te juro que me vengaré!

Bajé las escaleras de unos saltitos ágiles llegando  a la habitación dónde dormirían César y John. Cuando contemplé a mi novio reírse y a César también, decidí dirigir la mirada hacia el objeto que les provocaba tanta gracia y , sinceramente, yo tampoco pude contenerme ante tal imagen...

Resulta que al lado de la cama de John, había un colchón apoyado como el de la cama supletoria de la anécdota que me contó Kenai. Y bueno , a mí también me dio por reírme. Al finalizar nuestras risas y comentarios acerca del colchón y de la historia, Kenai y yo subimos a su habitación dejando a John y a César durmiendo a pierna suelta en su respectiva habitación.

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