Secretos


Secretos



Pasó una hora y media mientras que Kenai y yo hablamos sobre el suceso ocurrido en el Partenón. Parecía preocupado por lo ocurrido en su país natal, Italia, por eso me limité a achucharme contra su cuerpo ardiente y bastante provocador para mí. Entonces surgió una duda en mi mente. Si iban a venir toda la patrulla de John, ¿De cuántas personas estábamos hablando?

-Kenai, ¿te puedo preguntar algo? -Susurré jugueteando con sus cabellos para animarlo un poco.

-Por supuesto, Bibi, dime - Me miró con sus ojos grises mientras me sonreía de esa forma que solo él sabía hacer.

-¿Cuántas personas forman una patrulla? -Dije mirándolo a sus preciados ojos grises.

-Actualmente las patrullas constan de cinco o seis miembros. Un guardián del agua, otro del fuego, otro del aire, otro de la tierra y por último uno de la luz. En en último caso, se pueden hacer excepciones, ya que si una familia consta con dos guardianes de la Luz, por así decirlo, ambos pueden estar en la misma patrulla, como yo y mi hermano -Me respondió mientras acariciaba mi cintura con suavidad.

-¿Y cómo se llaman los chicos de vuestra patrulla? -Mencioné sonriente- Bueno , a parte de John, César y tú -Solté una risa mirándolo a los ojos.

-Bueno, John y yo al ser hermanos formamos parte de la misma patrulla siendo los guardianes de la luz en ésta; César es el guardián del aire, como ya sabes; después tenemos a Jared, un compañero joven de tu padre que se unió a nuestra patrulla en cuánto la formamos, tiene 23 años y es el guardián del fuego; luego está Daniel, un muchacho joven de unos 14 años que es el guardián de la tierra, es el más joven de nuestra patrulla y por último está Julio, aquel chico que estuvo con nosotros cuando fuimos a la playa con tu tío, ¿recuerdas?

-Espera un momento, ¿Julio es un guardián? -Dije patidifusa al recibir tal información.

-Sí, él y yo ya nos conocíamos, ¿por qué te crees que lo invitamos a jugar con nosotros al volleyball? - Me respondió Kenai entre risas.

-Ya podías habérmelo dicho antes, Nai -Le reproché hinchando las mejillas.

- ¿Cómo querías que te lo dijera si estabas todo el día con Eva? -Dijo Kenai acariciando mis mejillas.

-Bueno eso es verdad...-Suspiré mirándolo.

-Aunque bueno, supongo que te vas a llevar una gran sorpresa está noche -Sonrió el mirándome a los ojos.

-¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa?

En ese mismo instante, John abrió la puerta  y tres chicos entraron por ella entre risas y comentando las jugadas del partido que estaba viendo John el otro día. Pude reconocer a Julio enseguida y él me dedicó una sonrisa amigable. Pasé a analizar al más bajito de ellos, aunque bueno, para tener 14 años estaba muy desarrollado. Tenía el pelo marrón chocolate cortito, los ojos avellana y la piel pálida. En mi opinión, era bastante musculoso. Y por último, pasé a analizar al último componente del grupo, ese tal Jared. Éste tenía los ojos azules como el propio cielo cuando no había ninguna nube. Era alto, muy musculoso y de piel pálida y perfecta. Llevaba una especie de tatuajes, aunque bueno, todos los guardianes llevaban algún tatuaje en alguna parte del cuerpo para identificarse. Jared se quedó mirándome fijamente, se notaba que él también me analizaba con la mirada.

-Así que es cierto, la única ninfa de la Luna existe -Se acercó con pasos agigantados hacia mi mientras me miraba fijamente- Vaya John, no me mentías al decir que el pequeñín de Nai tenía un buen partido de chica -Soltó una carcajada melódica. Apostaba a que este muchacho tenía que ser bueno cantando o algo -Bueno, soy Jared un placer -me dio la mano y me dedicó una sonrisa-  la última vez que te vi eras un bebé.

Es verdad, Jared fue un compañero de mi padre y de seguro había estado presente el día de mi nacimiento, así que, le correspondí con una sonrisa dulce.

-Yo soy Bianca, y el placer es todo mío Jared.

Daniel también se presentó aunque de una manera un poco más tímida que los demás y , al rato , me puse a hablar con Julio. Kenai y Jared echaban unas risas mientras que John le daba un plato de comida a Daniel para que no se muriera de hambre, por el viaje que habían tenido que hacer. Escuché como llamaban a la puerta de nuevo y vi entrar unos rostros muy familiares.

-¿Pero qué hacéis vosotras aquí...? -Pregunté extrañada.

Eran Eva, Hilary, Bandit, Ángela y una chica a la que no conocía. Eva cruzó una mirada fugaz con todas las demás y se dispuso a hablar.

-Verás Bibi, siento no haberte dicho esto antes pero no encontré la manera ni el momento adecuado para decírtelo. A ver, nosotras estamos aquí para una sencilla razón fácil de comprender, ¿vale? No te vayas a enfadar con nosotras ni nada porque nosotras no queremos  eso- Hilary cortó las disculpas de Eva y se dispuso a hablar.

-A ver, Bibi, para que lo entiendas mejor y más rápido. Nosotras también somos guardianas -Soltó Hilary toda al información de golpe mirándome con sus ojos totalmente expectantes de mi respuesta.

No sabía que hacer en este momento. Una parte de mi estaba contenta porque mis mejores amigas estaban conmigo en todo esto y siempre lo iban a estar. También sentía alivio, porque no tendríamos secreto entre nosotras después de esto pero después me enfadé porque Eva, mi mejor amiga, mi hermana, no me lo había dicho.

-¡¿Por qué no me lo dijiste antes, Eva?!

-Lo siento , Bibi, sabes que yo te lo digo todo pero en esta ocasión no pude hacerlo -Dijo Eva bajando la mirada.

-¿Por qué no pudiste hacerlo?

-Porque nuestras normas nos lo prohíben, no podemos decirle a nadie nuestra condición de guardiana a menos que sea de nuestro mundo, cosa que Kenia no me confirmó hasta aquel fin de semana que pasamos en la playa -Eva miró a Kenai por unos momentos y éste bajo la mirada.

Sinceramente, esa era una buena razón para no decírmelo y ella tenía razón, no podía decirme nada por eso mismo y bueno, se podría decir que la entendía.

-Está bien Eva, no me enfadaré pero más os vale contarme todo lo que está pasando aquí -Dije con un tono de voz firme y serio.

Todas las chicas nos fuimos al sofá. Ellas dispuestas a contarme toda su historia y yo dispuesta a escucharla, mientras que los chicos se metieron en la cocina para discutir los nuevos planes para impedir que las súbules siguieran atacando.




No hay comentarios:

Publicar un comentario