Compras



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Después de que terminaran las clases me dispuse  a ir a hacerle una visita a Kenai, ya que no había venido a clase en toda la mañana. Contemplé su gran casa antes de tocar a la puerta con delicadeza por si él estaba durmiendo. Su tío, Lucas, me abrió la puerta. Al verme, esbozó una de sus sonrisas cariñosas y acogedoras recibiéndome con los brazos abiertos.

-¡Bianca! ¡Cuánto tiempo sin verte! Ven, pasa - Me abrió la puerta invitándome a pasar a su casa. Cuando estuve dentro cerró la puerta a mis espaldas- No te preocupes, Kenai está en su habitación, ha cogido una gripe y por eso no puede ir a clase.

-¿Pero es algo grave? -Pregunté inquieta y preocupada mientras que clavaba mis orbes esmeraldas en los suyos con fijación. No sé cuál era la expresión de mi rostro en este momento, lo único que sé es que al tío de Kenai le hizo gracia verme tan preocupada por una simple gripe.

-No , tranquila, Kenai es muy fuerte y esta gripe apenas le afecta, lo que pasa es que no quiero que medio instituto coja la gripe por su culpa -Soltó una carcajada sonora haciendo que ésta retumbara por toda la casa.

Solté una leve risa al escuchar las carcajadas del tío de Kenai. Estuve un tiempo hablando con él en el salón y , después, subí a su habitación con el ánimo de verle. Las escaleras no eran muy grandes, así que, las saltaba de dos en dos sin problemas. Cuando llegué a su habitación, fui abriendo la puerta poco a poco y ahí estaba. Sin camiseta con la sábana hasta la cintura mientras que su pecho se elevaba con cada respiración. Fue solo verlo y me dieron ganas de comérmelo a besos, pero no lo quería despertar, así que, me limité a entrar en su habitación con unos pasos sigilosos hasta su cama. Me senté a su lado mientras acariciaba sus cabellos. Eran tan suaves y sedosos, no podía evitar jugar con sus cabellos cada vez que estaba con él. Su cuerpo estaba ardiendo, lo sabía porque cuando deslicé mi fría mano por su nuca, noté el contraste de temperatura  entre los dos cuerpos. Cuando estaba a punto de levantarme de la cama para irme su ardiente mano cogió la mía e hizo que me cayera encima suya mientras que él se reía de esa manera tan perfecta que me hacía estremecer y acompañar sus risas con las mías. Colocó uno de los mechones de mi cabello detrás de mi oreja y comenzó  a mirarme entera con esa mirada suya que hacía que mis mejillas se enrojecieran al instante. Después, pasó a acariciar toda mi espalda por debajo de mi camiseta al mismo tiempo que sus ojazos se clavaron en los míos y me susurró un "Hola preciosa" que me dejó congelada y sin palabras. Por inercia, comencé a acariciar su perfecto torso de Adonis, con todos esos abdominales bien marcados que me volvían completamente loca. Solté una sonrisa jugueteando con las formas de sus abdominales y él se incorporó un poco para besarme con esa pasión desmedida que me encantaba de él.
El beso se alargó, como me esperaba, y cuando paramos , me acordé de respirar. Kenai acarició mi mejilla mirándome a los ojos.

-Siento no haber estado hoy contigo en clase, te he echado muchísimo de menos -Susurraba esas dulces palabras mientras me miraba y acariciaba mi mejilla.

Opté por callarme y volver a besarlo con ese deseo incontrolable mientras que él continuó el beso con ganas. Charlamos un rato y me largué de su casa para dejarlo descansar, debía reponer fuerzas.



La semana escolar pasó con rapidez y ya se me hizo sábado. El tío de Kenai no me dejaba ir a verlo por si me lo pegaba, pero Kenai dijo que si no me lo había pasado ya sería porque ya no lo iba a coger, aún así , no me dejó visitarlo ni una vez y eso que yo había insistido de lo lindo. Aquella mañana me había despertado a las once de la mañana y Bandit me llamó para ir a comprar un vestido para la comunión de un amigo suyo.
Jorge también hacía la comunión ese mismo día así que de seguro que coincidíamos en la iglesia. Ella me llamó para que le asesorara con el vestido que debía comprarse y acepté encantada. Salimos para el centro comercial sobre la una de la tarde y pasamos por muchas , muchas , muchas , muchas tiendas pero no encontrábamos el vestido perfecto para ella. Había perdido la cuenta de cuántos vestidos se había probado ya y me estaba empezando a desesperar pero al fin encontramos el dichoso vestido perfecto que le iba como un guante a Bandit. Éste era negro hasta las rodillas más o menos , algo ajustado por la cintura y con los tirantes cruzados. Compramos este vestido y nos marchamos a casa de Bandit para comer. Se nos hicieron las tres de la tarde con las dichosas compras. Menos mal que habíamos encontrado un buen vestido, sino, Bandit se hubiera comprado aquel vestido verde de noventa euros que habíamos visto al principio.

Comimos sopa y pizza,  y de postre unas natillas con galletas que estaban de muerte. Bandit y yo pasamos toda la tarde juntas ya que Hilary estaba reunida con sus familiares y Eva estaba liada con los estudios y bueno , Julia era un caso aparte...
Después nos fuimos a mi casa y escuchamos música de My Chemical Romance mientras que charlábamos acerca del instituto, los estudios y nuestros cotilleos de siempre. Desde que cambié, Bandit y yo nos habíamos hecho muy amigas, eso era algo que no podía negar.

Cuando Bandit se fue , me llegó un mensaje al móvil contándome una nueva situación....

1 comentario:

  1. Que lindo capi, espero que Kenai se recupere pronto :3, y me pregunto de que será ese mesaje.... mm bueno afri te felicito me gusta mucho tu historia, conta conmigo para lo que sea, te quiero, y te deseo lo mejor, besos n.n

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