Interrupción
Al llegar a la habitación de Kenai, decidí ponerme cómoda ,así que, tuve que pedirle a Kenai algo de ropa. Por suerte, tenía una camiseta que me venía justita. Cómo era de esperar, esa camiseta era de Kenai cuando era un poco más pequeño que ahora y no tenía tan desarrollados sus portentosos músculos de Adonis. Y ahora venía el dilema... ¿Qué diablos me ponía en la parte inferior del cuerpo?
No pensaba dormir con esos pantalones tan incómodos, y aún me daba un poco de corte acostarme solo con la ropa interior puesta. Analicé todas las posibilidades una por una detenidamente hasta que no me quedó más remedio que dormir solo con la ropa interior y la camiseta de mi novio.
Al entrar en la habitación de nuevo, Kenai ya estaba acostado, con la luz apagada y aparentemente dormido. Me acerqué a la cama con pasitos sigilosos, andando de puntillas mientras que intentaba no hacer ruido. Abrí un poco las sábanas e introduje mi cuerpo lenta y suavemente dentro de la cama de mi novio. Me tapé con éstas ,más o menos, por la cintura. Cuando estuve a punto de abrazarme a la almohada sentí unos ardientes y fuertes brazos encarcelando mi cintura. Vale, Kenai estaba despierto y la fiebre le había vuelto a subir. Entonces sentí sus abrasadores labios recorriendo todo mi cuello mientras que acariciaba mi vientre con sus ardientes manos.
-No me habías dado las buenas noches... -Susurró con suavidad en mi cuello, parando sus incesantes besos por unos instantes- Y yo quiero mi beso de buenas noches... -Masajeo mi cintura lentamente cuando sentí que la Luna Llena se asomaba por la ventana de su habitación.
Me dio tiempo a darme la vuelta y quedarme mirándolo de frente mientras que rodeaba su cuello entre mis brazos. Los suyos aún seguían abrazando mi cintura con amor y mimo mientras pasaba las yemas de sus dedos por ésta. Lo besé dulce y lentamente, dejando que nuestros labios se fundieran. Entrelacé los cabellos que caían por su nuca entre mis dedos mientras lo besaba.
-Buenas Noches ... -Susurré en sus labios mirándolo a los ojos. En una milésima de segundo, sus hechizantes ojos grises se clavaron en los míos sin piedad. En ellos, se veía reflejado el deseo y el amor que él sentía y estaba claro que mis orbes esmeraldas también transmitían ese tipo de sentimientos hacia él.
Nuestros besos empezaban a tornarse salvajes y apasionados. Ya no podía estar más cerca de su cuerpo, sin embargo, mi corazón me pedía que me acercara más y más a mi adorado Kenai. De un movimiento energético pegué mi cadera a la suya liberando un jadeo en sus labios, a lo que él correspondió mordiendo mi labio inferior entre risas. Le quité la camiseta ágilmente y comencé a acariciar sus perfectos abdominales uno por uno. Sí, me sabía todo su abdomen de memoria, pero no me cansaba de acariciarlo una, otra y otra vez. Kenai comenzó a juguetear acariciando toda mi cadera y toda mi cintura por debajo de la camiseta lentamente, lo que casi me provoca una taquicardia. Esta vez fui yo quién empezó a besar su cuello con suavidad. Su aroma característico se desprendía de su piel como los rayos ultravioletas emanan del Sol. Eso me desconcertó totalmente, ya que su aroma era algo a lo que mi instinto de ninfa (según él) no se podía resistir. Dejé uno de mis suaves besos sobre su tatuaje, ya que sabía que ese era uno de sus puntos débiles, a lo que él me respondió presionando con dulzura el tatuaje que yo llevaba en la cintura. Fue entonces cuando lo sentí, nuestros dos corazones iban totalmente acompasados, como un reloj que marca las horas con exactitud. Su respiración se entrecortaba conforme empezaba a acariciar las formas de mi vientre entre besos apasionados. De vez en cuando, yo le mordía el labio inferior y él me correspondía con una de sus risas juguetonas. Sentía como la electricidad recorría todos los poros de mi piel cuando él me acariciaba. Solo con una caricia, era capaz de hacerme estremecer.
Me dí la vuelta quedándome sentada sobre su cintura dejando caer mis piernas alrededor de sus costados. Comencé a besar su portentoso abdomen con detenimiento, repasando esa lección que tanto me sabía, la de sus abdominales y sus formas. Empecé a escuchar como Kenai jadeaba entre respiraciones entrecortadas al sentir mis besos. Subí besándolo entre caricias delicadas hasta sus labios, dónde dejé toda mi alma en cada beso que le daba, a lo que él me entregó la suya también. Cuando estuve a punto de quitarle la ropa interior a Kenai , escuché como la puerta se abrió de golpe y alguien entró en la habitación como un huracán.
-¡Nai, levanta! Tenemos...-Se quedó a media hablar cuando presenció la imagen. Por el tono de voz y el mote, pude deducir que era John -Vaya, se que os pillo en mal momento, pero tenemos problemas, así que, dejarlo para mañana por la noche -Escuché las risitas contenidas de alguien que se escondía tras el marco de la puerta. Cuando este alguien terminó por reírse, supe enseguida que se trataba de mi hermano César.
En estos momentos no sabía que era más rojizo, mi cara o una cereza. Opté por la mejor opción, esconder mi cabeza en el cuello de Kenai y abrazarme a su pecho hasta sentir que John y mi hermano salieran de la habitación. A los segundos sentí como la puerta se cerraba entre carcajadas por parte de ambos hermanitos mayores...
Wooow que apasionados esos dooos!!! x)
ResponderEliminarJajajajja que oportuno que es Jhon, pero me imagino que es algo importante
Me gusto el capi (: besos afrii