Encuentros Indeseados
El camino se me hizo eterno, interminable, incesante y cansado. Mi cuerpo no quería sentir nada, mi alma no quería continuar con esta asquerosa vida y yo en general, deseaba morir. Paul consiguió llevarme hasta un hotel donde cogió una habitación para los dos e hizo que me durmiera para reponer fuerzas. Pero , aunque durmiera, solo había alguien que me seguía atormentando... Kenai. Revivía cada uno de sus besos, sentía cada una de sus caricias y escuchaba cada "Te Amo" que me susurraba al oído. Mi debilitado corazón no podía estar más vacío y mi alma no podía estar más marchita....
Tras unas cuantas pesadillas , me desperté jadeando y sudando de la cama. Paul estaba durmiendo en una butaca al lado de mi cama. En cuanto me escuchó, se levantó y me rodeó con sus brazos. Por un momento, me sentí consolada, porque el cariño de Paul llenaba el vacío que ahora se apoderaba de todo mi ser, convirtiéndole en solo un cuerpo que existía en este condenado planeta. Me abracé a él, acariciando sus cabellos negros con las puntas rojas que tanto me había llamado la atención. Él era una de las pocas cosas a las que podía hacerle aprecio ahora...
-Tranquila, todo pasara -Susurró tranquilizadoramente en mi oído mientras acariciaba mi espalda con una delicadeza y suavidad extremas- He llamado a Jared, dijo que vendrían mañana por la mañana, así que, dentro de nada, volverás a estar con ellos y se encargaran de todo lo que necesites -Después de esas palabras, me miró a los ojos. Esas pupilas hechizantes que parecían las de una serpiente se dilataron, haciendo así un efecto hipnótico, y me miraron como de forma protectora. Entonces sentí algo dentro de mí, Paul se había adentrado en mi ser y ahora estaba leyendo mi mente como si fuera un libro de texto abierto. Yo no oponía resistencia, ya que tarde o temprano, él y yo íbamos a tener que enfrentarnos a muchos peligros, lo presentía. Para muchas personas , mi intuición es una tontería, pero yo pienso que lo que verdaderamente es una tontería, es no hacerle caso a esa intuición. Tardó solamente unos dos minutos en leer toda mi historia y todo mi pasado mientras que nuestras miradas se quedaron fijas durante esos dos minutos. Al terminar, Paul me abrazó con fuerza- No sabía lo que te había hecho ese hijo de puta... -Mencionó él en mi oído mientras que el odio y la rabia teñían todas sus palabras hasta el más mínimo detalle. No me hizo falta mucho tiempo para comprender que se refería a Kenai. Preferí callarme e intentar no llorar de nuevo, pero no tuve un resultado exitoso, que digamos.
Nos pasamos toda la noche hablando sobre lo de Kenai, y Paul me dio muchos consejos al respecto. Era bastante bueno, la verdad, debería ser consejero o algo así. Él me dio su palabra de que jamás me abandonaría y yo le dí la mía, diciendo así, que siempre confiaría en él. Las horas se pasaban rápidas hasta el amanecer mientras que Paul me contaba todos los secretos que sabía sobre este mundo en el que vivíamos. Kenai jamás me había mencionado que fuese tan peligroso y cruel y , ante los ojos de mi nuevo amigo y aliado, era lo peor que se había podido crear. Me resultó gracioso cuando me contó la historia de su transformación, ya que había surgido por lo mismo que la mía. Por el dolor , la tristeza y la impotencia ante alguien. Cuando los rayos del Sol se colaron en la habitación y apuntaron directamente a mis orbes esmeralda, Paul decidió que deberíamos marcharnos antes de que nos encuentren los soldados de Tennebris. Yo me vestí en el baño en menos de cinco minutos, y él tardó solamente dos. Bajamos a recepción y dimos las gracias por la habitación que nos habían dejado. La chica se mostró amable y nos atendió mientras que le devolvíamos las llaves de la habitación en la que habíamos pasado la noche. Paul y yo salimos de ahí y nos miramos por unos instantes. Todo estaba recubierto de nieve, y por suerte ésta había tapado nuestras huellas. En ese instante, el móvil de Paul sonó. Tuvo una rápida conversación con alguien quedando en un lugar dentro de media hora y colgó.
-Era Jared, dijo que nos reunamos con ellos en el Ayuntamiento de la ciudad dentro de media hora - Dijo Paul, en tono solemne y serio. Yo me limité a asentir , antes de que saliéramos a buscar un condenado mapa para llegar al ayuntamiento.
Caminamos durante veinte minutos, hasta que un edificio lujoso se presentó delante nuestra. Era obvio que tenía que ser el dichoso Ayuntamiento que llevábamos buscando un rato. Nos sentamos en los escalones que daban a la puerta principal mientras que esperábamos la llegada de Jared, Bandit y Eva. Las echaba de menos, y tenía que hablar con ellas en cuanto antes, tenían que saber lo ocurrido con Kenai. Paul paseaba la mirada por todo el lugar con algo de desconfianza. Sinceramente, esta ciudad era algo... lúgubre. No había ni un alma en la calle y ningún comercio estaba abierto. Extraño, muy extraño, ya que estos siempre están abiertos para los turistas. Repasé cada uno de los detalles que me envolvían. Detrás nuestra estaba el Ayuntamiento, donde se posicionaba una plaza redonda con todos los comercios a su alrededor y una fuente en medio. El agua de ésta estaba congelada. Alrededor de la fuente habían muchísimos bancos, pero todos estaban vacíos y hechos trizas. Sin previo aviso, una especie de niebla envolvente empezó a caer por todo el Ayuntamiento y por toda la plaza, impidiendo así una vista perfecta de todos los hechos, aunque hubiera poco que observar. Mi instinto localizó a alguien acercándose a nosotros y , sin perder el tiempo, nos levantamos como resortes y totalmente alerta por quien pudiera ser. Dos rostros conocidos salieron de entre la niebla, pero para mi parecer, no eran del todo deseados.
-Un gusto volverte a ver, Bianca -Dijo Julia con una sonrisa de autosuficiencia mientras que estaba agarrada a la mano de Kenai.
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