Mercadillo Oscuro
-¿Bibi?, ¿Bibi?, ¿Estás bien? -Era la voz musical de Paul que se escuchaba entre todo ese jaleo.
Mis ojos se empezaron a abrir con pesadez y muy lentamente. Divisé la luz de unas tenues lámparas colgadas a lo largo de esa gran calle llena de puestos. Cuando por fin mi mirada volvió a cobrar su nitidez, miré a Paul directamente a los ojos y él me abrazó con fuerza.
-Menos mal, pensaba que te había pasado algo grave...-Dijo preocupado acariciando mis cabellos largos y rizados.
Yo me abracé a él inconsciente, hundiendo la cabeza en su cuello que olía endemoniadamente bien. Miré para arriba y no divisé el cielo, por lo cual, deberíamos seguir metidos dentro de las cloacas. Paul me tomó por la cintura para ayudarme a levantarme de ese suelo frío y húmedo. No era agua ni mucho menos, era tierra. Una especie de arena de playa fría y húmeda. El ambiente era oscuro por aquí abajo, había gente muy extraña en los puestos chillando a todo pulmón todas sus mercancías. Todo estaba a rebosar de gente comprando cosas, ya sean necesarias o inservibles. Paul y yo comenzamos a caminar entre toda la multitud mientras que él me explicaba de que se trataba este lugar.
-Este es el mercado de la otra cara de la moneda. Se inventó porque hay seres de nuestro mundo que no pueden salir a la superficie a comprar las cosas necesarias para su subsistencia. Aquí hay todo tipo de cosas, desde comida hasta las armas más caras de toda la cara oscura de la moneda. Te puedes encontrar con gente humilde o con gente tan cruel y malvada como Tennebris - Mientras que caminábamos entre todos los puestecillos, iba observando a toda la gente que se acercaba a mí. Solían llevar los brazos tatuados con figuras específicas y colores detallados. Adornaban las extremidades de su cuerpo como si se trataran de enredaderas subiendo por una pared de hormigón. Los ojos de estas criaturas eran increíbles. Amarillos, lilas, negros como el carbón, azules como el mar o rojos como el fuego. Paul se percató que miraba los ojos de todas las personas con detenimiento, curiosidad e incredulidad- Por aquí lo normal es tener los ojos así y lo poco común es tener los ojos como nosotros - Me dijo al oído con un leve susurro- Por eso se nos quedan mirando de esa manera.
Yo solo asentí y continuamos caminando por las calles discretamente. Llegamos como a una especie de posada de dos pisos con muchas ventanas que se encendían por la luz de las velas que colgaban de las lámparas. Paul me obligó a entrar y nos sentamos en unas de las mesas del bar de la posada. Enseguida, un chico de unos 25 años de edad se acercó a nosotros.
-Mira a quien tenemos por aquí, te echábamos de menos, Paul -Le dijo mientras le daba palmaditas en la espalda de manera amistosa. Los dos estallaron en carcajadas. El muchacho era muy atractivo. Tenía todos sus brazos recubiertos con tatuajes que subían hasta su hombro y que se perdían por la anchura de su espalda. Su pelo era negro completo con mechones alternativos que le cubrían el rostro. Su rostro parecía esculpido en el mismísimo marfil y sus facciones eran perfectas. Su ojos eran de un extraño color azul mezclado con lila. Eran una auténtica pasada. Su sonrisa era completamente blanca y los hoyuelos que se le formaban al sonreír eran adorables- Veo que la has encontrado, así que la leyenda era cierta - Comentó acercándose a mí. Se sentó en la silla que estaba justo a mi lado y aproximó su rostro al mío hasta casi tocar nuestras frentes. Apartó el cabello que tapaba mis ojos y clavó los suyos en los míos- Definitivamente es ella, buen trabajo Paul.
-En realidad ella llegó a mí, no me hizo falta buscarla -Sonrió Paul mirando a su amigo- Bianca, este es Derek, un buen amigo mío.
-Un enorme placer en conocerte, Bianca -Enfatizó mi nombre y la palabra placer mientras tomaba mi mano y besaba mi contrapalma.
-El placer es todo mío , Derek - Correspondí con una sonrisa dulce y nada más. Los chicos empezaron a hablar de algo sobre lo que yo no tenía ni idea.
-¿Has encontrado lo que buscaba, mestizo? - Preguntó Paul mirando a Derek a los ojos.
-¿Dudabas de mi astucia? - Respondió Derek con una sonrisa provocadora dibujada en sus finos labios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario