Autocontrol



Autocontrol


Vale, historia no era mi asignatura favorita, pero cualquier asignatura en compañía de Kenai se me hacía más amena. Después de aquella tarde que había pasado en casa de mi chico, teníamos el examen con la profesora. Ésta, era una de las mejores de nuestro instituto porque era comprensiva y cariñosa, aunque tenía , a veces, unos cambios de humor muy repentinos. Estas dos últimas semanas habían sido mortales para mí, y este era el último examen que me quedaba, después sería libre cual pajarito  para salir por la tarde con mis amigas o quedar con Kenai, depende de como se me presentara la ocasión, aunque si Kenai me daba la oportunidad, de seguro que me iba con él.
Hilary salió dando saltos de alegría combinados con unos gritos de victoria. Para Hilary , eso era lo normal después de las dos tediosas semanas de exámenes, y yo ya estaba acostumbrada a ello. Cuando Hilary realizaba esa estrepitosa danza , Eva se tapaba la cara diciendo que no la conocía y  a mí me daba por reírme. Julia era la que solía pasar del tema, acicalándose el pelo o arreglándose las uñas. Últimamente, Julia estaba demasiado en su mundo y apenas nos dirigía la palabra. Solo nos hablaba si había algún chico guapo de por medio aunque ahora le costaba mucho hacerse de notar conmigo a su lado, según las palabras textuales de Hilary y Eva. Hacía tiempo que Eva me dijo que Julia estaba intentando acercarse de nuevo a Kenai, aunque eso lo veo prácticamente imposible porque Kenai y yo estábamos más unidos que nunca y nada ni nadie nos podría separar.
No les había contado mi secreto a ninguna de mis amigas todavía, aunque tenía claro que a Eva se lo tenía que decir, ella era  , por así decirlo, mi hermana mayor. Kenai me dijo que aún tenía que mantener el secreto y esperar a que supiese controlar todo lo que se me echaba encima, aunque bueno, no se me daba muy mal, la verdad. Las últimas horas de la tarde de ayer, me las pasé entrenando con Kenai ,en el jardín de su casa, todo lo relacionado con el autocontrol y todo eso. Por ahora había conseguido dominar las fuerzas del viento , en pequeña medida , ya que solo me salía una leve  y cálida brisa de verano que apenas se apreciaba, pero Kenai me dijo que no estaba mal después de todo. Sé que lo me decía para que me animase, pero bueno, que se le va a hacer. Sabía que me quedaba mucho por aprender y que aún era una novata en todo este tema pero ya empezaba a cogerle el gustillo a todo lo relacionado con este mundo. Sin duda, era mucho más entretenido que el mundo humano en el que todos creen vivir.  Kenai siempre me dice que hay que guardar las apariencias y  parecer una personal normal, aunque para mí eso era bastante difícil, ya que llamaba muchísimo la atención debido a  mi aspecto.

Cuando sonó el timbre , todos nos dirigimos a nuestras respectivas casas y me sorprendió ver que , por una vez después de tanto tiempo, mi hermano César había venido a recogerme y que el pobre de Kenai tenía un día libre para él , así que decidí que descansara un poco de mi agobiante compañía.

-Será mejor que esta tarde descanses un rato -Acaricié sus cabellos al mismo tiempo que clavaba mis ojos verdes esmeraldas en los suyos.

Kenai lo meditó durante unos minutos y estuvo insistiendo para venirse conmigo, pero me negué en rotundo y le dije que esa tarde tenía que relajarse y hacer algo que él quisiese. Y , después de diez minutos de insistencia, conseguí que aceptara y se tomara la tarde libre. Me despedí de él con un suave beso en los labios que él prolongó durante unos minutos.

-Lo siento, no te voy a ver hasta mañana y quiero despedirme bien... -Me susurró cuando terminó ese infinito beso efusivo. Sí, desde luego que era una buena despedida. Deposité un beso delicado en su mejilla antes de irme para el coche de mi hermano César e introducirme en él.

-Menos mal ,hermanita, ya pensaba que tenía que tocaros el claxon o algo así -Soltó una carcajada  sonora al mismo tiempo que yo le daba un golpe en el brazo a modo de reproche.

-Muy gracioso-Dije con un tono sarcástico acompañando sus risas con las mías- Ahora arranca o no llegaremos para comer.

-Tranquila, enana, no eres mi capitana , ¿lo sabías? -Volvió a reírse, y antes de que yo le atizara el segundo golpe ,arrancó el coche y nos dirigimos a nuestra acogedora  casita.


Ese día la abuela había preparado lasaña para comer y todos estábamos encantados con ello, porque la lasaña era uno de nuestros platos favoritos. Hoy le tocaba recoger la mesa a Jack y a Jorge , así que César se tiró en el sofá a ver la tele y yo le hice compañía. Observábamos un aburrido programa  de cocina cuando me llegó un mensaje al teléfono móvil.

"¡Hola Bibi! Hilary, Julia y yo vamos a ir al centro comercial esta tarde, ¿te apetece venir? Ya sabes que no puedo tragar a Julia y Hilary no para de hablar así que, te necesito más que nunca.


Kisses XXX "


Sonreí al terminar de leer el mensaje y le respondí al suyo dándole una afirmativa , la cual , Eva me estuvo eternamente agradecida.

Sobre las cinco y media subí a cambiarme de ropa y a ponerme un conjunto británico que me había regalado mi madre. Nunca me lo había puesto, porque anteriormente no me consideraba atractiva, pero ahora no tenía nada que perder así, me lo puse. (* El conjunto viene al final del capítulo* )

Eva pasó con el coche de su madre por mi casa y nos fuimos al centro comercial juntas. Ahí ya estaba Julia esperando con su cara de habitual de "Me da igual todo" mientras que se arreglaba la manicura  y , como era de esperar, Hilary todavía no había llegado. Apostaba a que llegaba tarde, como siempre. Cuando ésta por fin llegó, nos pusimos a mirar ropa por todas las tiendas como locas: yo miraba la ropa de mi estilo, con colores apagados y pitillos rotos ajustados; Hilary buscaba ropa de color lila por todas partes, porque ese era el color favorito de Justin Bieber, su cantante favorito , según ella , su Dios ; Eva solía buscar ropa  de su talla, con camisetas en las que ponía frases graciosas o ingeniosas o con dibujos de personajes animados muy conocidos como el monstruo de las galletas ; y Julia miraba vestidos y camisetas con escotazos y tacones de aguja de los que ella siempre solía llevar, para realzar más su figura.

Después de esas dos horas de agotadoras compras, nos fuimos a tomar unos crêpes con chocolate a una tienda que había en frente del centro comercial. Madre mia, esos crêpes estaban de muerte, los mejores que había probado en toda mi vida y me los tomé más feliz que unas castañuelas entre los graciosos comentarios de Hilary y las risas armoniosas de Eva. Todo transcurría en paz y alegría hasta que Julia abrió la boca.

-Bueno, Bibi, ¿qué tal con Kenai? -Se llevó un trocito de ese suculento manjar a la boca pronunciando mi nombre con retintín. Esta era mi oportunidad de restregárselo por toda la cara.

-Perfectamente, Julia, gracias por preguntar  -Decidí pasar de ella mientras me terminaba mi plato de crêpes. Ya se veía que Eva estaba molesta por su comentario así que decidió intervenir.

-¿Y tú qué, Julia? ¿Ya has encontrado novio? -Le preguntó con un tono algo molesto clavando sus ojazos en los ojos de Julia que ahora parecían un poco más cabreados.

-A decir verdad, sí, y es maravilloso. Y creo que a diferencia de Bibi , ya lo he hecho con él. -En cuánto Julia pronunció esas palabras, Hilary le escupió todo la taza de chocolate caliente que se estaba bebiendo en todo su escote dejándola todo empapada de ese líquido marrón  y dulce. Eva no se contuvo la risa y yo me tapé con la servilleta para disimular que mis mejillas se habían sonrojado y que, evidentemente, me estaba riendo con malicia. Julia se levantó y se puso delante de Hilary- ¡Mira lo que has hecho , idiota! ¡Era mi mejor vestido! -El rostro de Hilary reflejó la culpabilidad que sentía mientras que Julia seguía chillándole, hasta que se pasó y Eva intervino con unas palabras bastantes sinceras y cortantes.

-Sí, era tu mejor vestido porque era el que más ceñido se te quedaba, ¿no es así? -Eva también se levantó de la mesa plantándole cara a Julia cuando ambas se pusieron a discutir como dos leonas peleándose por un trozo de carne. Menos mal que no había nadie en el bar, que sino le hubiéramos proporcionado el espectáculo gratis.

-¡Cállate bonita, porque no eres la más indicada para hablar! ¡Ojalá tuvieras tú  mi cuerpo para poder lucirlo y no llevar esas asquerosas camisetas de cría pequeña! - Julia soltó las palabras con odio  y con el único fin de hacer daño. El rostro de Eva bajó instantáneamente al suelo derramando una única lágrima mientras que Julia sonrió de forma maliciosa. No me pensaba quedar de brazos cruzados viendo como mi mejor amiga, mi hermana y el único ser que me había comprendido en mis peores momentos estaba llorando por lo que una... furcia  le había dicho. Me levanté con decisión y me levanté mirando a Julia, clavando mis ojos verdes esmeraldas en los suyos como si fueran espadas de fuego. Si las miradas pudieran matar, seguramente , ahora mismo Julia solo sería cenizas y polvo.

-Escúchame bien , furcia, no se quien te crees que eres para ir hablando así de los demás cuando la peor de las personas eres tú. Por mucho que digas Eva viste muchísimo mejor que tú , porque no va enseñando a todo el personal ni va insinuándose a todos los chicos. -Julia me miraba atónita, sin poder tragar mis palabras porque sabía que eran verdad- Tampoco cambia de novio de día para otro ni se acuesta de la noche  a la mañana  con él, ¿me entiendes? -Esta vez me aproximé más a ella a la vez que ella retrocedía ante mis pasos- Así que, Julia lamento decirte que el único problema es la autoestima y que deberías tener respeto contigo misma antes de criticar a las demás y poner en entredicho sus palabras, ¿te queda claro? -Cuando pronuncié las  palabras no pude evitar que mi ceño se frunciera y que mis labios se levantaron dejando ver mi dentadura perfecta a modo de advertencia.

-S-Si... -Julia tartamudeó antes mis palabras sin mirarme a los ojos.

-He dicho , ¡¿Qué si está claro?! -Pegué grito cuando una fuerte ráfaga de viento recorrió todo el lugar tirando todas las sombrillas del bar al suelo, al mismo tiempo que los cabellos de Julia se revolvían con fuerza. El viento me dio en la cara dejando ver mi expresión amenazadora más de cerca .

-Lo siento , Eva, no debí haber dicho eso y Hilary , lo siento por haberte gritado -Julia se disculpó con rapidez pero se dio más prisa en despedirse y en salir corriendo a la parada del autobús para perdernos de vista.

Cuando ésta se marchó Hilary sonrió con satisfacción dando saltitos de alegría mientras que me abrazaba alabándome por todo lo que le había dicho a Julia, que no era más que la verdad. Eva me miró con su sonrisa que me mostraba su máxima gratitud y adoración por todo lo que había hecho y yo le asentí con la cabeza en señal de que lo había comprendido, le guiñé un ojo y ella me dedicó la mejor de sus sonrisas.

-¡Joder tía , ha sido increíble! ¡Cómo le has dejado las cuentas claras a Julia! ¡Y el huracán que se formó en ese instante te vino que ni pintado, ¿eh? ! -Hilary aún estaba emocionada cuando caí en ese detalle. La ventolera que se había formado cuando le había gritado a Julia con todo la rabia de mi corazón y de mi alma y enseguida me dí cuenta, ese diminuto huracán lo había formado yo, y no pude evitar sonreír para mis adentros porque las clases de Kenai estaban dando sus resultados.

-Sí, la verdad es que fue muy oportuna esa ráfaga de viento, me dio un aire más... poderoso   -Disimulé sobre lo ocurrido y  pronuncié la última palabra con un tono vacilón. Cuando Hilary y Eva lo escucharon se pusieron a reírse mientras que nos abrazábamos y caminábamos juntas, como las mejores amigas que eramos.


(*Conjunto británico de Bianca*)


1 comentario:

  1. Espero que disfrutéis el capítulo tanto como yo lo he disfrutado mientras que lo escribía.
    Un mordisquito ^-^♥

    ResponderEliminar