Exámenes

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Al subir a mi habitación con unos saltos sigilosos por las escaleras me lancé encima de Kenai cayendo acostada sobre su impresionante pecho. Lo besé apasionadamente durante unos minutos cuando mi hermano Jorge entró a la habitación.

-Bibi, la abuela no está y tengo hambre -Al terminar la frase se cruzó de brazos e hinchó las mejillas. Solté una sonrisa al ver ese gesto dibujado en su rostro y me quité los cabellos de la cara dejándolos detrás de mis orejas.

-Enseguida voy a haceros la cena, ¿Vale?

-¡Vale! -Dio un saltito de alegría y bajó al salón en compañía de Cesar y Jack.

Acaricié los abdominales de Kenai debajo de su camiseta y besé su cuello. Él entrelazó sus dedos entre  mis cabellos y me mordió el lóbulo del oído de forma dulce y tierna.

-Tengo que prepararle la cena a mis hermanos... -Susurré en su cuello de forma dulce-

-No... -Soltó un susurro en mi oído de forma provocadora- Quédate un poco más... -Continuó pasando sus dedos por mis cabellos  bajando por mi nuca hasta llegar  a mi espalda, que se arqueaba con facilidad ante su contacto placentero.

-Kenai, tengo que ir... -Susurré mientras que él besaba mi cuello y acariciaba la parte más baja de mi cintura llegando a mi vientre con ese tacto tan suave y delicado que solo él poseía. Mis palabras no surgieron ningún efecto en él, ya que seguía recorriendo mi cuello con sus afrodisíacos  labios y sus manos perdían el juicio en mis caderas.

Después de un rato de insistencia, conseguí que Kenai me dejara hacer la cena para mis hermanos pero con una condición, que él me ayudara. Habitualmente no dejaba que nadie me ayudara, pero con Kenai podía hacer una excepción. Y, obviamente , fue la mejor cena que había preparado. Kenai me ayudaba pero me desconcentraba a la vez entre besos y caricias por mi cuello y por mi cintura. Pero, finalmente, conseguí terminar la cena y servírsela a mis hermanos que se la tragaron con una rapidez insuperable. Sí, eran unos bestias. Kenai se tuvo que ir a su casa  y me despedí de él con un efusivo beso que parecía no tener fin, pero tuvimos que parar.

Me acosté sobre las doce porque tenía que esperar a que mi abuela llegase de la tienda en la que había ido  a  ayudar. Cuando ella llegó, ambas nos fuimos directas a la cama. Esa noche dormí razonablemente  bien, pero al día siguiente tenía que madrugar así que de bien, nada. Me desperté , me vestí en unos minutos y cogí camino al instituto. Al llegar a la puerta, Hilary estaba de los nervios por el examen de Biología y Eva más de lo mismo. Yo no estaba nerviosa , la verdad, había estudiado bastante para este examen, y , aunque este tema me asqueaba, me resultó muy fácil de estudiar. Julia seguía en su línea de tontear con todos los chicos y William seguía haciendo el idiota como de costumbre.

Cuando comenzó el examen, Hilary estaba moviendo el pie , de forma  histérica mientras que Eva se mordía las uñas. Julia se estaba mirando en el espejo que tenía escondido debajo del cajón, William estaba terminando de esconderse las chuletas que se había hecho para la ocasión y mi chico y yo estábamos de lo más relajados. A Kenai la encantaba estudiar conmigo y a mí me encantaba estudiar con él , pero al final siempre terminábamos entre besos y caricias. La profesora nos entrego el examen y comencé a rellenarlo con presteza. En unos treinta minutos ya había terminado y miré a Kenai. Él estaba apoyado en su mesa con el bolígrafo en un lado y el examen boca abajo en señal de que ya había terminado. Al percatarse de mi mirada, me dedicó su  sonrisa más irresistible y dulce. La profesora ya está acostumbrada a nuestras miraditas, por eso sabe perfectamente que no nos estábamos copiando el uno del otro. A las tres menos veinticinco, ésta recogió los examenes y abandonamos el centro. Me dirigía a la puerta del instituto entre los comentarios sobre el examen de Eva y Hilary mientras que Julia tonteaba con William. Puaj, que asco. No me podía creer que William fuera a caer tan bajo pero sí, seguro que lo hacía. Kenai se acercó a mí y me besó en la sien , susurrándome en el oído de forma provocadora.

-¿Qué te parece si vamos a mi casa y preparamos el examen de historia juntos? -Continuo susurrando al mismo tiempo que me besaba en la yugular. Asentí con la cabeza y Kenai me cogió de la mano comenzando el camino a su casa.


Caminar al lado de Kenai arropada por su impresionante brazo sobre mi hombro me encantaba. Nunca había visto el hogar de mi chico y esta  iba a ser la primera vez que tendría ese privilegio. Al llegar contemplé la impresionante casa que tenía de dos pisos, garaje y su porche. Me encantaba este tipo de casas, parecían sacadas de una película, tenían todo detalle. Entramos y Kenai me llevó hasta su habitación. Ésta tenía una cama un poco más grande que la mía, un gran ventanal dónde se podía apreciar la maravillosa puesta de Sol. Poseía un escritorio largo dotado con una silla que tenía pinta de ser muy cómoda, acompañado con unas estanterías llenas de libros y CDs de música. Su pared estaba pintada de un color naranja melocotón con unos tonos apagados , lo que daba la sensación de un amanecer. Tenía un ordenador sobre el escritorio y el reproductor de música sobre la mesilla. Me encantaba su habitación, era diferente a la de los otros chicos. Tenía un toque maduro que las demás no poseían. Kenai colocó sus manos en torno a  mi cintura y acaricié mi vientre con dulzura.

-¿Te gusta?

-¿Tus caricias o tu habitación? -Le susurré mientras que él apoyaba su cabeza sobre mi cuello con ternura.

-Ambas cosas... -Me susurró besándome el hombro.

-Me encantan, ambas cosas. -Eché la cabeza hacia atrás al sentir sus labios pasando por mi hombro con esa calidez que solo él era capaz de hacerme sentir.

Continuamos nuestros arrumacos durante un tiempo más, hasta que conseguimos despegarnos y ponernos a estudiar uno al lado de otro, entre besos cortos y caricias dulces.

1 comentario:

  1. Awwww :3 Que ternura este capi fue re tierno!
    Me encanto, que bueno que puedan estudiar tan bien y aprobar.
    Espero el proximo,besos :* y gracias

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