<< Presagio : Paul >>



<< Presagio>>

Paul

La última vez que la ví se la llevaban los guardias de Tennebris mientras que ese puto ejército se retiraba como la jodida marabunta. Mi tesoro... mi ángel... se la habían llevado los muy hijos de perra. No había llegado a tiempo para protegerla y eso no me lo perdonaría jamás... pero nunca en la vida. 

Paul, vamos... no te estreses más y piensa que vas a hacer para rescatarla de la fortaleza de Tennebris... No es que tengas muy buena defensa ahora que ella se ha ido... De repente noté unos ojos azules que me llamaban prácticamente desde su posición. No te acerques, es ella, ni la toques. Es una víbora. Me alejé con paso sinuoso mientras buscaba por el hotel de mi pequeño Derek, pero ni un alma, joder. De repente, un niño pequeño salió de entre las cenizas, con el rostro lleno de marcas y sangre por su bracito.

-M-Mi hermana... vine a por ella... -Susurró mientras buscaba a su hermana con la mirada por todo el lugar que había quedado completamente desierto.

-Hey, campeón, lo primero es curar esas heridas y después buscamos a tu hermana, ¿sí? -Musité intentando que el pequeño no se viniera abajo y confiara un poco en mi. Es evidente que se extrañara si lo trato bien, porque  en estas barriadas  no hay mucha compasión que digamos. Tomé al pequeño entre mis brazos y éste cayó totalmente inconsciente, apoyando su cabeza adornado con unos cabellos medio rubios medio castaños en mi pecho.

Conseguí llevarlo hasta la habitación que compartíamos yo y mi adorada princesa... Ahora todo me recordaba a ella... Acosté al muchacho en la cama y fui a por unos trapos húmedos para limpiarle antes de coserle las heridas. Su aroma estaba impregnado en las sábanas y en la almohada... Definitivamente, hoy no duermo... De repente, como alma que lleva el diablo, la puerta se abrió de par en par dejando escuchar una voz bastante peculiar.

-¡Paul! ¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Dónde está Bianca?! -Gritó casi llegando al límite de mis tímpanos mientras contemplaba al chico y volvía a gritar- ¡¿Quién es este?!

-Oh Dios, Derek, pedazo de maricona, cállate ya por favor, me vas  a reventar los tímpanos -Suspiré aún con el pequeño muchacho dormido, increíblemente- Uno, ha habido una batalla mientras tú te tirabas a César; dos, durante esa batalla se han llevado a Bianca; tres, es unniño que no conozco de nada pero está malherido y necesita mi ayuda, ¿Te vale con eso ya, joder? -Contesté de mala gana mientras que el agachaba la cabeza-

-Si, por el momento me vale. No te preocupes, César ha ido a buscar a las patrullas, iremos a por Bianca y todo saldrá bien. Siento no haberte ayudado....-Hizo una leve pausa notándose el arrepentimiento en sus palabras- Ninguno llegamos a tiempo para salvar a Bianca, cielo -Dijo acariciándome la cabeza mientras que yo, en un esfuerzo claramente inútil, contenía las lágrimas.

-Sabes que las patrullas no me aceptarán, piensan que soy un fugitivo y que lo único que quiero es coger a Bianca para que me den la recompensa que pagan por ella, pero no es cierto, y tú lo sabes mejor que nadie.

-Lo sé, por eso César confía en que las patrullas vengan mañana por la mañana y restauremos todo esto para atacar a Tennebris como es debido. Los hará entrar en razón, si que es cierto que eres un... "fugitivo" pero Bianca también lo es, se os busca porque sois los únicos que quedáis de vuestra especie en la faz de la "Tierra" y eso, permíteme decirte, os hace especiales. Sé que no puedo pasar por el dolor que sufres, porque a mi no me ha pasado nada parecido, pero cuenta conmigo para lo que quieras, ¿vale? -Sonrió de esa manera tan peculiar que tenía. 

Desde que mi mente es capaz de recordar, Derek ha sido mi mejor amigo, siempre ha estado ahí para mí, hasta cuando los guardias del ejército negro comenzaron a perseguirme por la ciudad subterránea. Me dejaba quedarme en su casa y me daba de comer... Sí, se podría decir que Derek ha sido mi protector desde tiempos muy lejanos y ahora se esfuerza más al saber que soy un tesoro que muchas manos sucias codician.


Me limité a abrazarle suave antes de volver  a socorrer al chico, buscando algo para dormirle y poder coser sus heridas sin que sufriera nada de dolor. Evidentemente, iba a ser algo complicado en nuestras circunstancias, pero no imposible. Derek se ofreció para prepararle algo para atontarlo y poder sanarle en condiciones. Eso de que hubiera estado tanto con su abuela había dado sus frutos. La abuela de Derek era la curandera de la ciudad subterránea antes de que yo naciera y esa mujer, le ofreció su experiencia a su nieto, dotándolo de las mejores técnicas en sanación. Cuando el chaval estuvo adormecido y completamente sedado, cosí las heridas que poseía y se las desinfecté con un poco de jabón. Acto seguido, sin demorarme mucho, coloqué las vendas sobre las costuras con delicadeza, para que no le doliera. Suspiré y me alejé de él para dejarlo  descansar. Al parecer, Derek había recogido la habitación y ahora afilaba su espada, sentado en la ventana de la cocina.

-Mira, por ahí vienen las patrullas, te dije que vendrían, tonto -Me replicó con esa sonrisa que ponía cuando ganaba algo. A lo lejos se divisaba una serie de muchachos con un rostro un tanto alterado y sobre todo, preocupado y a la defensiva. De repente, el niño se despertó de golpe.

-Mi hermana, Bianca, ¿dónde está? -Dijo asustado buscándola con la mirada.

Espera un momento... Pensé que Bibi solo tenía un hermano y ese era César... pero no puede ser... este niño es humano, no puede ser su hermano... o sí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario