Don´t worry
El pequeño niño salió de la cama de un salto y comenzó a correr. Por suerte, pude atraparlo entre mis brazos antes de que saliera disparado escaleras abajo para busca a Bianca.
Esto era desconcertante, según tenía entendido Bianca y César eran los únicos herederos del teniente... pero... no me cuadra. Este pequeño dice que Bianca es su hermana... En fin, lo primero será tranquilizarlo y esperar a que César llegue para poder interrogarlo. Acaricié superficialmente al pequeño y lo acosté en la cama antes de hablarle.
-Escúchame pequeño, no te alteres, ¿eres el hermano de Bianca y César? - Mis palabras intentaron sonar lo más serias posibles ,procurando que no se notara mucho mi curiosidad.
-S-Sí, ¿Cómo lo sabes? - Musitó el pequeño niño, alterado por lo que le acababa de soltar. Normal, si llega un tío y te suelta los nombres de tus hermanos sin conocerte a ti, pues te asustas, evidentemente. A ver, Paul, piensa... Si le dices que eres amigo de tu hermana, no te creerá y desconfiará de ti porque, es la excusa que siempre se le pone a los niños pequeños para que no se asusten. Tendré que inventarme algo para que no se alteré aún más de más de lo que está.
-Verás, pequeño, tu hermana vino aquí para alojarse y yo soy uno de los dueños de esto, que antes era un hotel - Por favor, que se lo crea, que se lo crea, que se lo crea...
-¿Sabes a dónde fue? - ¡Bien! Parecía que había colado. Ahora me tengo que ganar su confianza, y tengo que hacerlo rápido.
-No lo sé, ¿Cómo te llamas? -Contrarresté con otra pegunta para que él no pudiera seguir interrogándome.
-Jorge -Respondió con un hilo de voz. Se notaba que estaba asustado y preocupado.
-Bien, Jorge- Repetí su nombre para que se tranquilizara- Yo soy Paul, no te preocupes, tu hermano César estará aquí en unos minutos y buscaremos a tu hermana, tranquilo.
El pequeño asintió y temblequeó levemente en el lecho de mi cama. Tapé su cuerpo con una manta de pelo y él me sonrió en forma de agradecimiento. Derek y César aparecieron por la puerta y me miraron. Por detrás de ellos estaban todas las patrullas, con cara de malas pulgas. Sí, odiaba que me mirarán mal sin haberle hecho nada malo. Me levanté de la cama y me acerqué a César.
-Tu hermano pequeño está aquí, porque creo que es tu hermano , ¿no? -Le señalé al pequeño Jorge que estaba hecho una bolita en la cama de mi princesa. A César casi se le salen los ojos de las órbitas al ver a Jorge y corrió hacia él para estrecharlo entre sus fuertes brazos. El pequeño lloró en su regazo y se abrazó muy fuerte a él. Después de estar así unos minutos, ambos me miraron y asintieron.
-Gracias por cuidarle, Paul. Estaremos todos contigo para buscar a Bibi. Sé que tu te conoces las Catacumbas mejor que Derek y vamos a necesitar tu ayuda y tu la nuestra- Por desgracia era cierto lo que decían. Necesitaba la ayuda de todas las patrullas si quería sacar a Bianca de la fortaleza de Tennebris.
Tras restaurar el hotel con la ayuda de todos y darle un sitio donde dormir a la patrullas, me tiré en la cama, notando el aroma de mi ángel por todas partes. Sus labios, sus caricias, su sonrisa, sus ojos... Todas las imágenes se agolpaban en mi mente, y yo solo quería morirme. Me dí cabezazos contra la pared llorando en silencio. Sí, joder, la necesitaba más que a el aire que respiro. La necesitaba más que a la sangre que recorre mis venas. La necesitaba más que mis propios latidos. Tuve que hacerme unas cuantas tilas para poder quedarme dormido , al menos pude descansar unas dos horas...
Fui el primero en despertarme, bueno, no había dormido , así que despertarse nada. Bajé a hacerme un café para poder estar algo más activo y saqué el mapa de las Catacumbas. Las Catacumbas eran túneles enlazados entre sí que unían todo el planeta bajo tierra. Los humanos desconocían de su existencia, ya que estaban muy hondas para apenas llegar hasta ellas, a menos que fueses un ser sobrenatural, entonces eso era pan comido. Tracé el camino más rápido para llegar a la fortaleza de Tennebris y miré el reloj. Las cinco de la mañana... Vaya madrugón... Suspiré y estampé mi cabeza contra la mesa. Seguramente terminaré con el cerebro medio desangrado con tanto golpe, pero realmente eso no me vale si no tengo a la razón de mi existencia a mi lado. Noté como alguien tironeaba de mis pantalones y lo miré con los ojos rojos de tanto llorar.
-¿Por qué te pegas? -Musitó Jorge mirándome con la curiosidad grabada en sus ojitos brillantes. Sonreí para mi mismo... Algunos gestos se parecían tanto a los de ella.
-Es solo que no encuentro el camino correcto, pequeño, pero no te preocupes, lo encontraré -Procuré dedicarle una sonrisa animada, pero solo me salió una algo forzada. Jorge frunció el ceño y se subió en mis piernas mientras acariciaba las cuencas de mis ojos, marcadas bien por las ojeras.
-¿Y también lloras por eso? -Susurró mirándome en todo momento bajo su flequillo rubio mal cortado, ya que tapaba de vez en cuando sus ojitos.
-No lloro por eso pero no te debes de preocupar por mi, pronto recuperaremos a tu hermana y todos estaremos bien -Rocé suave sus mejillas pálidas con mis dedos y sonreí. Aunque pareciese mentira ese trocito de la más pura ternura con patas había conseguido sacarme un par de sonrisas en lo que llevamos de noche.
-Quiero un chocolatito, ¿me lo haces? - Sonrió y yo sonreí también. Era un amor este crío... Se parecía demasiado a su hermana...
-Claro, ¿Quieres que te haga unos churros con el chocolate también? - Revolví sus cabellos y el soltó una risita melodiosa mientras asentía.
Dejé que se sentará en mi silla y preparé un chocolate con churros para él y un café para mí. Mientras nos lo comíamos, el niño me contaba todas sus historias en el colegio, con su abuela, sus competiciones de Judo... Ahora una máquina de hablar este renacuajo pero me entretenía... Y bueno, viene bien que alguien se preocupe por mi aparte de Derek y Bianca. Terminamos viendo el Rey León en un DvD portátil que había en mi habitación , ambos acostados en la cama y él dormido en mi regazo. Al fin y al cabo, los niños no son tan malos.
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