Noche

Noche

Aquella noche opté por ponerme un pijama cómodo ya que sabía más que de sobra que esa noche iba a ser bastante movidita. Eva y yo nos subimos a nuestra habitación y nos pusimos la tele y todos los chicos se quedaron en el salón tirados en el sofá y con sacos de dormir, esto más que una casa, parecía un campamento.

Comenzamos a ver la película entre comentarios de  mi tatuaje y de diversos temas más, como del instituto, Julia, Kenai, en fin, que hablamos todo el tiempo y que no veíamos la película. A la media hora, a Eva le entró hambre y tuvimos que bajar para pillar algo de comida de la cocina, cuando bajamos escuchamos unas risitas sordas que venían del salón. Eran los chicos, que yo estaban haciendo tonterías. Me encontré a mi hermano César tirado en el sofá durmiendo y en la mano llevaba nata, Kenai lo observaba desde el otro sofá con una sonrisita que me estaba volviendo loca, por no hablar de ese pijama de mi hermano César que le quedaba tan bien, y a mis dos hermanos pequeños haciéndole cosquillas a César con el plumero de la abuela. Vaya, esta  broma no la había visto antes, así que mientras que Eva cogía su  helado preferido del congelador, yo me senté al lado de Kenai observando a mis hermanos entre risitas leves.

-¿Qué están haciendo? -Le pregunté a Kenai sonriendo.

-Ya lo veras, no te puedo decir nada, lo único que te aconsejo es que grabes este momento para la posterioridad -Me dedicó una sonrisa que no pude evitar corresponder.

-En ese caso , yo lo grabaré -Se ofreció Eva mientras que ya sacaba su móvil y activaba la función de vídeo.

Jorge y Jack ya empezaban a hacerle cosquillas con el plumero a César en la cara. Jorge era mi hermano pequeño y tenía diez  años, mientras que Jack tenía doce. Jorge era morenito con el pelo rubio y los ojos color miel y Jack era pálido con los ojos azules y moreno. Eva continuó grabando cuando César se manchó toda la cara de nata a causa de las cosquillas ya que  se había rascado y había dejado toda la nata a su paso. No pude evitar reírme mientras que Jorge y Jack ya salían disparados para  que cuando César se despertará y viese todo ese desastre, ya llevaran algo de ventaja. Entonces, pasó lo predecible.
César se relamió y noto el sabor a nata, en ese instante se pasó los dedos por la cara quitándosela cuando...

-¡Jorge! ¡Te voy a matar! -César ya empezaba a correr con toda la cara llena de nata tras los dos canijos.

-¡Jack también ha sido! -Respondía Jorge en su defensa cuando mi hermano Jack le soltó una colleja mientras que corrían.

-¡Eres un chivato!- Le reprochó este cuando se escondían detrás del sofá dónde estábamos sentados Kenai, Eva y yo.

César los cogió a los dos en peso y les echó nata por todas las partes mientras que se reían los unos de los otros. Se les veía que se querían mucho y Kenai no pudo evitar unirse a ellos llenándose de nata también. Vale, esta imagen era muy bonito y enternecedora pero muy, pero que muy ridícula. Daba gusto ver lo bien que se llevaban mis hermanos con Kenai y eso me agradaba mucho porque él era mi mejor amigo.

-Estáis todos ridículos , ¿sabéis? - Solté una sonrisa mirando a César con toda la cara y el pijama llenos de nata.

-Vas a saber lo que es estar ridícula, querida hermanita -Empezó a avanzar hacia mi con esa sonrisa provocadora y chulesca que él tiene mientras que yo ya saltaba por los sofás evitando sus movimientos. Al final, como era de esperar, termino cogiéndome entre sus grandes brazos musculosos y llenándome el pelo y cuerpo de nata. Escuché la risa de Eva  y me dirigí a por ella cubriéndola de nata mientras me reía maliciosamente. Cuando terminamos todos perdidos de nata nos tiramos en el suelo. Eva me quito un poco de nata de la cara con el dedo y se lo metió en la boca.

-Mmm... ¡Qué buena!- Soltó una carcajada mirando mi reacción.-Bueno, será mejor que recojamos este desastre y que nos quitemos un poco la nata del cuerpo, ¿no creéis?- Todos asientieron con un si general mientras que ya empezaba a quitarle  a Jorge la nata del cuerpo entre risas.

Eva le quitaba a César la nata de la espalda y Jack se la quitaba a Eva. Jorge seguía corriendo de forma hiperactiva por toda la casa, parecía que había tomado café o  Coca-Cola, porque no se estaba quieto. Ví a Kenai liado para quitarse la nata del pelo  así que le eché una mano.

-Dejé que te ayude un poco, desastre. -Le sonreí mientras quitaba la nata de los mechones de su pelo con suavidad. Kenai soltó una sonrisa mientras seguía con su tarea.

-Para desastre ya estas tú, ¿Has visto como llevas todo el pelo? - Se río mientras me miraba a los ojos y yo continuaba quitándole la nata del pelo.

-Es uno de los inconvenientes de tener el pelo tan largo, ¿no crees? -Volví a sonreír  cuando terminé de quitarle la nata del pelo- Ya esta, todo más o menos en condiciones.

Le volví a sonreír mientras que él colocaba un mechón de mi largo cabello por detrás de mi oreja clavándome la mirada. Ya empezaba a ponerme nerviosa, sin saber el por qué. Una placentera descarga eléctrica ya recorría mi cuerpo. Kenai se empezaba a acercar a mí lentamente, ya podía sentir su respiración cerca de mí, mezclándose cómo si fueran la mejor de las combinaciones y comencé a sentir una cálida vibración en mi cintura, era el tatuaje que empezaba a proporcionarme calor sin saber el por qué, cuando Eva llegó de forma muy oportuna, como siempre. Se echó un poco hacia atrás al vernos tan juntos y no pudo evitar reírse.

-Bibi... ¿Vamos a dormir ya? -Me miró y comprobé como se seguía riendo. Noté como Kenai miraba hacia otro lado mientras se alejaba un poco de mí.

-Si, será mejor que nos vayamos ya a dormir... -Noté la expresión de tristeza en el rostro de Kenai y le dí un beso en la mejilla- Buenas noches, desastre. -Le dediqué una sonrisa antes de empezar a subir las escaleras acompañada de Eva.

-Buenas noches, Bianca -Me sonrío llevándose una mano a su tatuaje del cuello.

Eva y yo subimos las escaleras rápidamente. Cuando ya estuvimos a arriba Eva empezó a atosigarme para que se lo contará todo con pelos y señales, pero yo estaba cansada y quería dormir un poco. Ella lo comprendió y ambos nos dormimos en cuanto nos tumbamos en la cama.

A la mañana siguiente, Eva y yo fuimos las primeras en levantarnos, así que tuvimos tiempo de sobra para ducharnos y ponernos ropa de deporte para salir a correr esa mañana. Bajamos a la cocina y preparamos el desayuno. Unas tostadas con mantequilla, otras con chocolate, unas tortitas con sirope y una gran jarra repleta de leche con Cola-Cao. Sí, habíamos hecho comida para todo un ejército, pero teniendo a cuatro hombres en casa, apostaba a que no tardaban ni veinte minutos en comérsela toda. En ese instante, César y Kenai aparecieron en bóxers, Eva disfrutó de las vistas pero bien, en cambio yo opté por taparme las ojos sintiendo a Kenai muy pero que muy cerca mío.

-No sabía que hoy traíamos a desayunar a "Bigfoot"- Soltó una sonora carcajada en mi oído. Necesitaba que se alejara, mi tatuaje ya empezaba a calentarse y no podía permitir que pasara lo que venía continuación así que puse una mano en su pecho alejándolo un poco de mí mientras continué con los ojos tapados.

-Por favor Kenai, ponte unos pantalones y una camiseta... - Sin previo aviso mi mano se fue hacia sus abdominales sintiendo el suave y cálido tacto de estos escuchando como Kenai se volvía a reír cuando quité la mano rápidamente.

-Eso, César y Kenai poneos algo de ropa encima que no queremos dos modelos de "Calvin Klein" en la cocina desayunando -Eva empezó a reírse cuando ella y yo ya salíamos a correr por el bosque para hacer algo de deporte.

Creo que no podría quitarme el suave tacto de esos abdominales de mis dedos en mucho tiempo....

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