Nuevos propósitos
Esa noche dormí con Paul en su habitación. Caí rendida en la cama debido al cansancio acumulado durante todos estos días. Iba muerta, literalmente, no tenía fuerzas para nada. Ni si quiera me dí cuenta de que Paul había dormido en el pequeño sofá que se ubicaba en frente de la cama donde yo estaba dormida. Esa noche tuve una pesadilla horrible.
Corría por aquel bosque conocido de Alaska todo repleto de nieve fría, dura y resistente. Mis pisadas se escuchaban como temblores de tierra, algo así como un terremoto que sacudía todo el suelo que pisaba. De repente, y sin previo aviso, Julia se presentó ante mi campo de visión. Sus ojos azules se clavaron en los míos con una sonrisa de autosuficiencia grabada en su rostro perfecto. Sentí como mi cuerpo comenzaba a arder de rabia e ira ante su mirada. Mis músculos perdían fuerza, sentía desfallecer mis células, deseaba que ese horrible dolor terminara, pero no fue así. En cuestión de segundos, mi cuerpo cayó inerte al suelo entre fuertes convulsiones y horribles visiones. Unas descargas eléctricas comenzaron a apoderarse de mi mente, transformándola en una asquerosa masa inservible. Mis neuronas no fueron capaces de reaccionar para nada, ya que se encontraban en un estado de shock. Todos mis recuerdos vinieron a mi mente, como una fugaz ráfaga de viento que se escapa en verano sin previo aviso y que te pilla con la defensa baja. Todo iba a la velocidad de la luz en mi cabeza: mi inicial pelea con Julia, cuando conocí a Kenai, mi mejor amiga Eva, mi querida Bandit, mi inaguantable Belieber Hilary, mi pequeña Ángela... Absolutamente todo dándome vueltas a la cabeza, de forma incomprensible. Creía que mi cerebro se iba a desconectar cuando se paró en un jodida persona: Julia. Sí, su asquerosa mirada de autosuficiencia y su sonrisita victoriosa se clavaron en mis orbes esmeralda sin remedio alguno. Mi pecho empezó a vibrar como si estuviera padeciendo taquicardia. El dolor y la impotencia se transformaron en sentimientos diferentes: Venganza, Rabia e Ira. Algo que transformó por completo todo mi ser. De pronto, mis células renacieron con un nuevo propósito y con nuevas energías renovadas, mis neuronas salieron de su estado de trance y se centraron en su nuevo objetivo., la sangre se teñía ahora en colores más vivos debido a mi alteración y mi cerebro se formó a la velocidad en la que el viento recorre los acantilados. Me puse en pie con una sonrisa fría y maliciosa en mi rostro. ¿Para qué ser buena cuando podía y debía ser la mala de la película? ¿Para qué guardarme todos mis condenados sentimientos si lo único que quiero es hacerlos explotar como una condenada bomba de relojería? ¿Para qué iba a utilizar mi compasión si podía utilizar mi dolor en su contra? Sí, todo lo que ella me había hecho sufrir se lo iba a hacer pagar ahora. Reí con una leve carcajada maligna, por lo bajo, para hacer temblar a mi enemigo. Julia retrocedió unos pasos ante mis risas. El pelo cubría toda mi cara y apenas dejaba ver mis ojos llenos de cólera y con un único deseo: la venganza más pura e incompasiva grabada en ellos. Me acerqué más a ella, cosa que ella contrarrestó retrocediendo. Volví a reírme por su miedo e hice temblar el suelo con una fuerza indescriptible. Ante tal terremoto por mi parte, Julia cayó al suelo y yo tuve la oportunidad de mirarla a los ojos mientras la sostenía con mis mano , levantándola en peso por el cuello. Le cortaba la respiración, sí, pero me daba exactamente igual. El rojo invadió su rostro a los pocos minutos y yo solté una risa melodiosa y rencorosa.
En ese momento me desperté levatándome de la cama de un brinco. Paul se levantó al mismo tiempo y yo lo miré a los ojos. Se acercó a mí y me clavó sus ojos de serpiente. Yo asentí, sabía perfectamente lo que pensaba y no hacía falta ninguna explicación. Él me abrazó y me acunó en su pecho desnudo. Al instante, oí su melodiosa voz en mi oído susurrándome una sola palabra que lo significó todo para mí: "HAZLO". Sabía a la perfección a lo que se refería con esa palabra. Se refería a que debía llevar a cabo mi venganza sin ninguna piedad ni compasión. Tal vez Julia y yo nos hubieramos llevado bien hace mucho tiempo pero ella había cambiado, se había convertido en un monstruo que me había amargado la jodida vida. ¿Iba a tener yo piedad de ella? Al principio consideraba que no iba a ser capaz pero ahora lo veía claro: Lo haría sin pensármelo dos veces. Me agarré al cuello de Paul al abrazarlo y el me cogió de la cintura pegándome a su cuerpo.
-No lo pienses, es lo peor, solo actúa, déjate llevar por tu instinto...- ¿Mi instinto? Me pregunté a mi misma sin obtener respuesta de mi interior- Tu instinto asesino... -Concluyó Paul la oración en mi oído. Acto seguido, me quitó los cabellos del rostro y acarició mi mejilla. Dejó un beso en mi frente y se fue de la habitación.
Estaba dolida, sí, pero como bien he dicho estaba. Ahora ese dolor no existía en mi interior, ahora solo la rabia recorría mis venas. Todos mis sentimientos eran inhumanos, algo más intensos que los sentimientos de un humano normal y corriente. Sí,esos sentimientos multiplicados por mil y ya tendréis como me siento yo ahora. Me levanté de la cama, cogí mi ropa negra y me bajé al baño. Me lavé la cara, me vestí entera de negro con los ojos delineados en negro y salí de ese baño siendo una persona nueva. Una persona que no temía ni a la mismisima muerte... Una persona oscura y sin piedad... Una persona de la cara oscura de la moneda que le había dado la vuelta a mi mundo.
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