Descanso
Volvimos a la cabaña con paso ligero mientras atravesábamos todo el bosque. Jared aún no había vuelto de la casa de Julia y Bandit ya se empezaba a preocupar por él. Era evidente que entre ambos existía un tipo de lazo que los unía, algo más fuerte que el amor verdadero. Aunque Bandit no lo reconociera, era obvio ante mis ojos. John abrió la puerta y todos pasaron adentro dándose empujones mientras se reían. Eva se tiró al sofá y todas las chicas imitaron su acción. Yo me limité a sentarme sobre el brazo del sofá mientras miraba por la ventana, preocupada. John se fijó en mi preocupación y examinó como me encontraba.
Mi tono de piel , el color de mis labios y la intensidad negruzca de mis ojos, presentaba que aún no había vuelto a la normalidad. Aún tenía que esperar a que se me pasara toda la rabia y el odio que tenía acumulados. Si esa malnacida de Julia no se hubiera presentado aquí, yo no estaría de esta manera y si no me hubiera sacado de mis casillas, esto no hubiera pasado. Intenté bajar la intensidad con la cual mis pensamientos se expandían por toda mi mente de forma rápida. Tras unos minutos, volví a la normalidad: con mi piel pálida , mis ojos verdes esmeralda y mis labios rojizos. Las chicas se acercaron a mí en cuanto recuperé mi estado original. Eva se veía contenta y Bandit me ayudó mucho a mantener la calma. Cada vez que mi mirada se posaba en la mirada de Bandit, podía leer cuán preocupada estaba por Jared. Cuando tuve dos minutos a solas con ella, aproveché para bombardearla a preguntas.
-Estas preocupada por Jared, ¿verdad?
-¿Yo? No digas tonterías... -Soltó un suspiro y acto seguido clavo sus ojos en los míos- ¿Cómo lo sabes?
-Lo puedo leer en tus ojos, es algo más que evidente - Solo pude reír ante su confesión. Sabía que todo lo que ella sentía por Jared era incondicional y que jamás iba a dejar que nadie se interpusiera entre ellos.
-Tenía pensado decírselo esta tarde, pero como ves, se nos han complicado las cosas... -Suspiró y empezó a juguetear con sus cabellos para tranquilizarse.
-¿ Y si se lo dices esta noche?
-¿Esta noche? -Dijo extrañada- ¿Cómo?
-Antes de irte a la cama , díselo. Seguro que la historia tiene un buen final , Bandit -Le guiñé un ojo al terminar de pronunciar esas palabras que parecían animarla.
-Está bien, lo haré. Pero si algo sale mal, caerá sobre tu conciencia, Bianca Luz
Me limité a reírme ante sus palabras. Acto seguido, Bandit fue a abrirle la puerta a Jared. Con la pelea llevada a cabo hace unas horas,se nos había hecho la una de la mañana y todos estábamos cansados. Como no había tiempo ni ganas de volver a la casa de Kenai con las horas que eran, decidimos quedarnos ahí a dormir con los demás.
Estaba un poco enfadada con Kenai por haber dejado que esa... "indeseable" de Julia se acercara a él con tanto descaro. Me quedé en ropa interior dentro de la habitación , que iba a ser nuestro dormitorio esa noche, y me metí en la cama con las puntas de los pies congelados.
Sí, desde que era pequeña era muy friolera y siempre pasaba frío, ya fuera invierno o verano. Tapé todo mi cuerpo con las sábanas cuando noté que Kenai estaba entrando por la puerta. No le hice caso, ya que aún estaba enfadada con él. Escuché como se quitaba la camiseta y los pantalones. Mi alma ya se estremeció con solo oírlo. Sentí como abría la cama, despojándome de mis queridas sábanas y se puso sobre mí clavando sus ojazos grises en los míos.
-Sé que estas enfadada, pero quiero aclarar las cosas -Soltó Kenai mirándome.
-Sí, lo estoy. Y no sé que tienes que aclarar conmigo -Intenté quitarlo de encima mía, pero no surtió efecto alguno. Como correspondencia, se acercó más a mí clavándome esos ojazos grises sin piedad.
-Quiero que sepas que yo solo te amo a ti, que nunca querré a nadie que no seas tú, que no aparté a Julia porque temía herirla y que John me echara la bronca, que siempre voy a ser tuyo y que nunca te dejaré marchar , ¿me entiendes? -Me susurró en el oído.
Solo pude asentir ante sus palabras. Me había dejado sin aliento. Las palabras que acababa de pronunciar sonaban seguras, firmes y permanentes. Tenía que responderle, pero no del mismo modo en el que él lo había hecho. Me acerqué a sus labios y comencé a besarlo. Primero, solo dejé que se tocaran superficialmente, acto seguido, continué mis besos suave y lentamente, dejando que se fundieran en un infinito beso. Noté como Kenai jadeaba tomando mis labios con más pasión.
-Pensé que no me perdonarías... -Susurró en mis labios entre respiraciones entrecortadas.
-Estás loco si de verdad pensaste eso... -Dejé un beso en su cuello sonriéndole.
-Sí, sí que estoy loco -Me dedicó su sonrisa más sexy y continuó besándome con más fiereza.
Sus besos recorrían todo mi cuerpo y mis caricias se comían todo el suyo. Ambos teníamos hambre el uno del otro, y eso que no había Luna Llena. Noté como una ráfaga de viento veraniego entró por la ventana cuando Kenai se dispuso a despojarme de mi ropa interior...
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