Poder


Poder


Un pasito... Dos pasitos... Tres pasitos....
Cada vez que pisaba el suelo notaba a este temblar con fuerza. Mis ojos se pusieron de color negro azabache, mi rostro empalideció más de lo que ya estaba, y mis labios se volvieron más rojizos de lo habitual. No podía apretar los dientes con más fuerza y mi expresión no podía dejar ver nada más que ira, rabia y el más profundo odio.

Julia se alejaba de mí, pero no le daría la satisfacción de que huyera, ahora se iba a enterar de lo que valía un peine. Primero se presenta aquí diciendo que es como yo; segundo, me dice que soy muy inferior a ella y tercero, intenta quitarme a mi Kenai, pero eso no va a ser así, no lo voy  a permitir. Cuantas más veces se repetían sus palabras en mi desquiciada mente, más rabia fluía por mis venas. Tenía claro que no me iba a controlar para nada, no tenía pensado tener ninguna compasión ni piedad con ella.

Del suelo empezó a crecer una gran rama que la enganchó con su enorme y portentoso tallo. Ésta enroscó a Julia como si fuera una serpiente y la inmovilizó de brazos y piernas. Sí, era mi oportunidad y no la iba a desaprovechar.

La miraba desde el suelo con una sonrisita victoriosa dibujada  en el rostro mientras que ella se retorcía de dolor. Ahora es cuando verdaderamente iba a entrar en acción. Las ráfagas de viento comenzaron a azotar los cabellos de Julia con rabia mientras que el cielo se despejaba, dejando ver una clara Luna en cuarto menguante, pero que estaba casi llena.  Ésta se reflejó en mis ojos negros. Al principio no sentí nada, pero al rato sentí como el poder absoluto recorría mi cuerpo con ganas, con deseo , con ansia....

Escuché como ambas patrullas analizaban todos mis movimientos entre cuchicheos. Al parecer, parecían sorprendidos con mi poder y no se lo esperaban para nada. Hice que el viento soplara con más fuerza dejando que a Julia se le cayese su collar al suelo. No me molesté en cogerlo, ya que cualquier cosa que ella poseyera, no merecía la pena para mí, pero Eva si lo hizo. Pasó contemplándolo varios segundos y , acto seguido, se lo enseñó a John. No ví su reacción, ya que estaba bastante concentrada en aplastar a ese miserable ser cuando el grito de John me sacó de mis maqueavélicos  pensamientos.

-¡Bianca,detente! ¡Todo lo que dijo no es verdad! - Pude notar la alegría en sus palabras aunque la disimuló bien con su tono de voz firme y severo. No iba a parar, eso era algo que tenía seguro, pero John retomó la palabra- Si no, la matarás...

Nunca me había planteado esto de esta manera. Podía matar a la persona que había sido mi mejor amiga en el pasado pero que ahora despreciaba en mi presente... Podía acabar con su vida con tan solo un único pensamiento feroz y despiadado... Pero acaso eso... ¿No me convertiría en una asesina?

Aunque pareciese mentira, lo recapacité por unos segundos y lo medité para no cometer ningún error. Dejé caer al suelo a Julia con brusquedad sin tener ningún cuidado mientras que resoplaba aun con la ira grabada en mi rostro pálido y perfecto como la porcelana. Todos se acercaron a ella tomando su cabeza entre sus brazos.

-¿Crees que podrás hacerlo , Daniel? - Comentó César mirando al implicado.

-Tranquilo, según mi abuelo solo hay que colocar la palma de la mano en la médula espinal y alterar su sistema nervioso utilizando mi Don. Después de eso, no recordará nada y podrá continuar con su vida normal -Dijo Daniel con una sonrisa. Éste se agachó y realizó los pasos que había mencionado uno por uno. Julia enseguida cayó inconsciente .

-Necesito que alguien la lleve a su casa para que piense que solo ha sido un sueño -Pronunció John. A juzgar por sus palabras eso era una orden directa. Jared enseguida obedeció las órdenes de su superior y se trasladó con Julia  a su casa.

Bandit y las chicas se acercaban a mí con un poco de miedo. Notaba como sus pasos intentaban ser sigilosos, pero no lo eran para mis oídos. Escuché sus cuchicheos preocupados por mí. Percibí como Bandit se mordía las uñas, Hilary se aplastaba el pelo, Eva se mordía el labio y Ángela jugueteaba con sus dedos. Elizabeth, aún desconocida para mí, se quedó atrás preparando el terreno con los chicos.

-Definitivamente, eres tú.. -Susurró Eva sacándome de mi trance.

-Eres exactamente igual que el modelo que se presenta en la leyenda... -Dijo Bandit mirando mis , ahora, ojos negros como el carbón.

-Tú eres la única ninfa de la Luna -Pronunció Ángela con orgullo mirándome con una sonrisa en su rostro.

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