Fraternidad Desconocida
Me quedé algo confusa mirando esos ojos verdes amarillentos. No transmitían desconfianza, ni maldad, todo lo contrario, eran unos ojos que transmitían dulzura, amor y seguridad. Él se acercó a mí mientras también me miraba. Notaba como sus ojos se introducían en los míos con curiosidad, parecía que cada vez que me miraba, podía ver mi alma. Cuando reaccionó, tomó de nuevo la palabra.
-No eres de por aquí, ¿verdad?
-No, no lo soy
-Estaba seguro de eso - Se mordió sus finos labios rojizos como la sangre mientras miraba al suelo- Siéntate, me apetece charlar contigo.
Hice lo que me pidió y me senté en ese sofá mientras que él tomaba asiento en frente mía. Pude apreciar que llevaba puesto unos vaqueros rotos con unas zapatillas viejas , desgastadas y negras y una camiseta ajustada de color negro. De abrigo, solo llevaba una chupa de cuero. Al sentarse, se la quitó, y pude apreciar sus brazos tatuados. No lleva muchos tatuajes , pero si adornaban los músculos marcados de sus brazos. Su piel extremadamente pálida hacía que estos se notaran aún más. Cuando dejé de investigar todos sus tatuajes, pasé a fijarme en su rostro. Éste poseía unas facciones duras, pero infantiles. Se notaba que era mayor de edad, pero tenía un toque juguetón y pícaro grabado en ese rostro de marfil. Uno de sus ojos estaba tapado pero cuando echó su flequillo para un lado con rapidez pude tener ambos ojos clavados en mí. De veras que este muchacho resultaba interesante, porque a simple vista pensarías que te haría daño o te secuestraría por la calle , pero resultaba muy amable, cariñoso y extremadamente divertido. Conversamos durante un par de horas en aquel local, conociéndonos mejor cuando, al agacharme para coger su chaqueta que se había caído al suelo, él vio mi tatuaje.
-Vaya, quien lo diría, tú que pareces una chica tan buena e inocente con un tatuaje. No dejas de sorprenderme, Bianca -Dijo con una carcajada musical. Su voz poseía una escala de tonos musicales que , cada vez que se reía, parecía que estaba cantando una canción de rock, pero eso me gustaba - Déjame hacerte una pregunta, ¿vale?
-Adelante, dispara - Sonreí al mirarlo mientras el también sonreía. Tenía unos colmillos un tanto destacados en su perfecta sonrisa y sus dientes blancos, pero no me asustaba en absoluto.
-¿Qué sabes sobre la otra cara de la moneda? -Dijo sonriéndome con malicia. Me quedé helada. No tenía ni idea de que él supiera de la existencia de éste y me había dejado de piedra. Tuve que respirar profundamente varias veces antes de tomar la palabra cuando la puerta del bar se abrió como una exhalación. Al momento, vi aparecer a Bandit cogida de la mano de Jared y a Eva corriendo hacia mí. Cuando llegaron a mi lado, ambas me abrazaron con fuerza mientras que Paul las miraba con la confusión grabada en su rostro marfileño. Noté como Jared clavaba sus ojos azules en los de Paul cuando empezó a hablar detenidamente.
-¿De qué os conocéis , Bibi? -Preguntó Jared con una sonrisita. Esto me mostraba que Paul también pertenecía a nuestro mundo.
-Bueno, él ha salvado a ese idiota de que lo matara - Dije mientras señalaba a ese hombre corpulento que me había tocado la moral con anterioridad.
-Se podría decir que sí -Se carcajeó Paul- Si no llego a intervenir, apuesto a que todo esto estaría lleno de policías ahora.
-Y dime tú, Jared, ¿de qué os conocéis él y tú? - Dijo Bandit mirando al individuo algo maravillada.
-¿Qué de qué lo conozco? -Soltó Jared con una risa- Él es mi hermano pequeño -Señaló a Paul con el dedo índice antes de clavar sus ojos en los suyos- Mi hermano pequeño del que todos pensaban que estaba muerto.
-A veces la vida te puede dar muchas sorpresas, hermano - Dijo Paul encogiéndose de hombros- Y créeme, tengo muchas sorpresas para ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario